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domingo, 16 de abril de 2017

Tienes que recordarte lo bueno que eres

Imagen relacionadaSemanas atrás escribíamos un post titulado La única estrategia para conseguir lo que quieras, en el que hablábamos como en última instancia, todos nuestros problemas tienen una causa: la falta de confianza (fe) en uno mismo, porque esa confianza en uno mismo (o su ausencia) es la que nos impulsa (o reprime) a ir (o no) a por nuestras metas sin desfallecer.

Quizás, por eso, el filósofo Ralph Waldo Emerson, uno de los personajes de Aprendiendo de los mejores (Alienta, 11ª edición) decía que «la confianza en uno mismo es el primer secreto del éxito y en la confianza en uno mismo están comprendidas todas las demás virtudes». Y añadía: «Si perdiese la confianza en mí mismo, tendría al Universo en contra».

La pregunta es inmediata: ¿Cómo conseguir mejorar la confianza en uno mismo? Hoy sólo me detendré en una opción que te cuento enseguida. 

Muhammad Ali (1942–2016),  fue un boxeador estadounidense considerado por muchos el mejor de todos los tiempos, y una figura social de enorme influencia en su generación. Logró la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Roma 1960 y, como profesional, ganó el título de campeón de los pesos pesados en 1964, el cual recobraría diez años después. En 1978, consiguió su tercer título, lo que le convirtió en el primer boxeador en ostentar en tres ocasiones un título mundial en dicha categoría. Entre sus reconocimientos recibió la Medalla Presidencial de la Libertad; el ingreso al Salón Internacional de la Fama del Boxeo; el título de ‘Rey del Boxeo’ por parte del Consejo Mundial de Boxeo; y ‘Deportista del Siglo XX’ por Sports Illustrated y la BBC. También se han filmado diversas películas sobre su vida y filosofía como Ali (2001), interpretada por el actor Will Smith.

En una ocasión decía:

«‘Soy el más grande’. Me lo dije incluso a mí mismo
cuando no sabía que lo era».

Y añadía:

«Al golf también soy el mejor, sólo que todavía no he jugado».

Una cosa es desear algo y otra diferente estar preparado para recibirla. Nadie está preparado para recibir algo hasta que cree que puede adquirirlo. Es un tema de FE, de las creencias que tienes grabadas en el inconsciente. El inconsciente (creencias) gobierna nuestra vida. Las creencias determinan lo que pensamos y cómo nos comportamos, y por tanto, lo que conseguimos o no conseguimos.

La vida funciona según un ‘procedimiento’ (el inconsciente) y un ‘principio’ (la Fe)

A todos nos han programado, a nivel inconsciente, para pensar, creer y actuar del modo en que lo hacemos. Nuestra programación es fruto de las influencias del entorno: lo que hemos visto, oído y escuchado. Fruto de esa programación (creencias), cada uno de nosotros tiene un ‘diálogo interno’ que determina nuestra forma de actuar en sentido positivo (impulsor) o negativo (represor). Lo que te dices a ti mismo tiene una influencia decisiva en tu nivel de éxito. Fruto de ese entorno, algunas personas están programadas para la abundancia y otras para la escasez. 

Dos son las conclusiones a raíz de lo expuesto:

MALA NOTICIA. Si no cambiamos nuestras creencias, nuestro potencial estará reprimido y seremos víctimas de una vida de carencia donde los miedos, inseguridades y limitaciones nos dominen. La mayoría de la gente no es consciente de ese ‘diálogo interno’ automático ni de cómo le condiciona, y por tanto, viven con el Síndrome del Espejo Retrovisor, en el que en su vida no hay crecimiento ni evolución. Muy poca gente elige proactivamente la opción de pensar positivamente si quieres aportar valor a su vida.

BUENA NOTICIA. Las creencias no son innatas sino aprendidas, e igual que las hemos aprendido las podemos desaprender, y reemplazarlas por otras. Podemos reprogramarnos y las AFIRMACIONES –como en el caso de Muhammad Ali– es uno de los métodos.

Harol Elrod en su libro Mañanas Milagrosas, donde explica su Método SALVAVIDAS (cada letra es un capítulo), dedica un a letra A (capítulo) a las AFIRMACIONES. Entre otras cosas, dice:
«Tus afirmaciones actúan para transformar tu manera de pensar y sentir, para que puedas superar tus creencias y comportamientos limitantes y reemplazarlos con aquellos que necesitas para tener éxito. Si no diseñas y eliges tus afirmaciones conscientemente, eres susceptible de repetir y revivir los miedos, las inseguridades del pasado».
El inconsciente funciona por el Principio de Autosugestión, es decir, es susceptible a las influencias del entorno y de lo que uno se dice así mismo. No juzga, simplemente acepta como certeza lo que se dice que es verdadero desde el exterior y que se convierte en una creencia La mente subconsciente siempre está a merced de la mente consciente. Nada puede acceder a nuestro subconsciente sin nuestro consentimiento. Por tanto, la mente consciente es el guardián de lo que allí se deposita. Cada persona tiene que elegir conscientemente quién elige ser o queda en manos del entorno: los demás, medios de comunicación, etc.

Nuestra misión es nutrir al inconsciente de aquellas impresiones (inputs) que queremos que se traduzcan en expresiones (manifestaciones). El propio Muhammad Ali apuntaba:
«Es la repetición de afirmaciones lo que lleva a la creencia y una vez que la creencia se convierte en convicción profunda, las cosas comienzan a suceder».
«Serás un fracasado, a menos que grabes en tu inconsciente que eres un triunfador», decía. Los deseos valen de poco; los deseos convertidos en convicción (deseo + fe) es lo que marca la diferencia. Sólo cuando un deseo se transforma en convicción, la realidad empieza a manifestarse. Para ello son importantes dos cosas:

1. MENTALIZACIÓN. Tienes que convencerte a ti mismo de que eres capaz sabiendo que:

Nada es imposible: no existen los límites, sólo las limitaciones, que son limitaciones mentales.

No existen las personas especiales: nadie es mejor que tú, sólo se ha convertido en alguien mejor que tú.

2. REPETICIÓN. Repetirte hasta la saciedad con fe aquella afirmación en quien quieres convertirte para que quede integrada en el subconsciente. Con suficiente repetición, tu subconsciente empezará  a creer lo que le dices, empezará a actuar rigiéndose por ello y, finalmente, hacerlo realidad.

Earl Nightingale escribía: «Cualquier cosa que plantemos en nuestra mente subconsciente y nutramos con repetición, un día se convertirá en realidad». Emmet Fox apuntaba: «Su principal tarea en la vida es crear dentro de usted, el equivalente de lo que quiere hacer realidad y disfrutar en el mundo». 

Mucha gente después de probar las AFIRMACIONES, abandonan y dicen que no funcionan. Pero no funcionan por tres motivos

1. PEREZA. Esto es, la falta de disciplina; no practicar las afirmaciones todos los días, y ser víctima un día sí y otro también, del cansancio, o del partido de la televisión, o de lo que sea. Disciplina es hacer lo que se tiene que hacer aunque no apetezca. Recuerda las palabras de Jim Rohn: «La gente no consigue resultados porque prefiere hacer lo cómodo a lo necesario».

2. IMPACIENCIA.  Abandonar las afirmaciones antes de que hayan dado sus frutos. Uno no va al campo hoy, siembra y mañana recoge la cosecha. No, no funciona así la cosa. Entre la siembra y la recogida hay un periodo.

3. FALTA DE FE. No basta repetir las afirmaciones, hay repetirlas con Fe, creyendo y sintiendo lo que uno dice. La repetición como una cotorra no sirve para nada. Por eso, como apuntábamos, debes mentalizarte por anticipado que tienes a tu alcance cualquier meta.

Hagamos caso a quienes ya han llegado donde a nosotros nos gustaría, como por ejemplo, Muhammad Alí. Y no escuchemos a quienes dicen que no funcionan, pero no han conseguido nada.

Otro día hablaremos cómo deben ser esas Afirmaciones y cómo deben practicarse. No obstante, en Tu futuro es HOY (Alienta, 2ª edición) hay un capítulo (Capítulo 28. Creencias) dedicado a este tema, donde se dice: «Una afirmación es una sentencia que te dices a ti mismo. Es una forma de energía (positiva), y en esta vida todo es energía en potencia de traducirse en materia». En el mismo capítulo se cita a Joseph Murphy quien en El poder de tu mente subconsciente escribe:
«Esta fuerza sutil de la sugerencia repetitiva trasciende nuestra razón. Actúa directamente en nuestras emociones y sentimientos, y penetra, por último, en lo más profundo de nuestro inconsciente. Es esta sugerencia repetitiva la que nos hace crecer». 
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* Hoy te dejo la última newsletter publicada Los libros preferidos de los expertos que he entrevistado, con muchas referencias interesantes.

* Próximas presentaciones de #AprendiendoDeLosMejores en Jaén (27/04) y Villena (04/05). Toda la info en el siguiente link.

* Por último el vídeo-resumen del evento en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Oviedo del pasado 26/01.




miércoles, 29 de marzo de 2017

Dos acciones que te harán llegar muy lejos

Resultado de imagen de no escucharEn la película Ahora o nunca (2007), el personaje de Edward Cole (Jack Nicholson), dice en un momento dado:

 Si algo me ha enseñado la vida es que siempre el 95% de la gente está equivocada

En esta vida casi todo se distribuye al 95%—5%. Es la Ley de Pareto (el 80% de la producción la causan el 20% de los insumos) pero acentuada aún más. Éxito es sinónimo de diferenciación: Si ves lo que todo el mundo ve, si haces lo que todo el mundo hace, si ofreces lo que todo el mundo ofrece... no tienes una ventaja competitiva. Para tener éxito hay que saber algo que los demás no saben, en cualquier parcela o área de la vida. Si no, te conviertes en uno más y nadie va a pagar mucho por uno más. Ya decía Mark Twain: «Cuando te veas del lado de la mayoría, párate a reflexionar. En las multitudes, lo que se acumula no es el sentido común sino la estupidez».

¿Y esto qué significa? Dos cosas:

1. DESAPRENDER.
A menudo, para tener éxito hay que aprender a NO hacer lo que nos han enseñado a hacer. Suena contundente, pero es cierto. El Sistema no está armado para fomentar la originalidad, sino la fotocopia. El Sistema no busca gente diferente, sino clónicos. El Sistema lo que trata de crear es masa y no personas individuales que piensan por ellos mismos. Al redil es fácil de manejar y dirigir; al individuo libre no. Eduardo Punset, uno de los personajes incluidos en Aprendiendo de los mejores (Alienta, 11ª edición) dice:

«Desaprender la mayor parte de las cosas que nos han enseñado
es más importante que aprender».

Mucho más, diríamos. Con bastante frecuencia: 

Lo que nos impide avanzar en la vida no es lo que desconocemos,
sino lo que creemos que sabemos y es falso.

Todos razonamos, y razonar no es malo, pero razonar siempre parte de unas creencias, y muchas veces esas creencias son falsa. Por eso, toda creencia si es limitante, debería ser revisada cada cierto tiempo, algo que nos cuesta mucho a los humanos, porque como el propio Punset señala: «Para nuestro cerebro es mejor que nos cuenten una historia consistente que una historia verdadera. No queremos saber la verdad de nada, queremos saber aquello que nos satisface. Nuestro cerebro se resiste a cambiar la imagen que tiene del mundo, por eso es tan difícil convencer a la gente de que está equivocada». De ello hablábamos precisamente en los posts No lo digas a alguien que se equivoca y Nadie se critica a sí mismo.

De todo ello se extrae una conclusión: para desaprender y así poder volver a aprender, hay que tener una cierta actitud de humildad; actitud que evita que seamos presa del orgullo que nos lleva a aferrarnos a paradigmas antiguos y quedar así estancados.

Es importante advertir que si tu vida no es como te gustaría que fuese hay algo que no sabes o que no estás haciendo bien, y por tanto, tal vez debería ser bueno revisar creencias, que determinan nuestra forma de pensar y actuar, y por tanto, lo que conseguimos y no conseguimos.

2. NO ESCUCHAR.
Teniendo en cuenta lo dicho, desaprender es necesario (para deshacernos de creencias erróneas), pero también debe ser acompañado de no escuchar (para evitar incorporar creencias tóxicas). Igual que ponemos candados en las puertas para que no entre quien no queremos, también debemos tener mucho cuidado con lo que dejamos entrar en nuestra mente porque no existen los límites, sólo las limitaciones que son limitaciones mentales, falsas creencias incrustadas en nuestro inconsciente más profundo resultado de prejuicios, tópicos y mensajes dañinos que nos han ido transmitiendo –a veces sin malicia y en otros con intencionalidad clara– que nos apartan de la oportunidad de alcanzar nuestros sueños. Es conocida la siguiente historia:
«Érase una vez una carrera de ranas. El objetivo era alcanzar lo más alto de una gran torre. En el lugar había una gran multitud de espectadores que habían acudido para apoyarlas y animarlas. Preparados, listos, ya. Comienza la competición. Pronto, los asistentes, ante las dificultades de las ranas para avanzar hacia la cima de aquella torre, murmuraban:
– ¡Qué pena! ¡No lo van a conseguir! ¡No van a poder! 
Algunas de las ranas, al escuchar las voces, comenzaron a desistir. Pero había una que persistía y continuaba la subida sin inmutarse. A medida que avanzaba la carrera, la multitud continuaba gritando:
– ¡Qué pena! ¡No lo van a conseguir! ¡No van a poder!
Poco a poco, las ranas iban abandonando una a una, menos aquella que continuaba a su ritmo sin poner mucho interés a los comentarios. Ya al final dela carrera, todas las ranas habían cejado en su empeño excepto la que se había mantenido firme en su propósito desde el principio. La curiosidad se apoderó de todos los presentes. Querían saber cómo había sido posible aquella hazaña. Y cuándo fueron a preguntarle acerca de sus habilidades para alcanzar tal proeza, fue cuándo descubrieron que ¡era sorda!».
Ésa fue su gran virtud, carecer del sentido del oído para escuchar opiniones que la hubieran alejado de su meta. Quizás por eso Hugh Mcleod escribió el libro Ignora a todos (Empresa Activa). Si quieres tener éxito, tienes que ser diferente. Una máxima latina sentencia: «Ubi multitudo, ubi malum [Donde está la multitud está el mal]». El filósofo Bertrand Russell escribía: «Que una opinión sea compartida por mucha gente no quiere decir que no sea errónea». Algo similar al razonamiento del padre Benito Jerónimo Feijoo: «Los ignorantes, por ser muchos, no dejan de ser ignorantes».

Como escribimos en Tu futuro es HOY (Alienta, 2ª edición): «No siempre lo que piensa la mayoría es equivocado, pero habitualmente, la gente que marca diferencias –que ve cosas que los demás no captan y anticipa escenarios futuros– se desmarca de la multitud, sigue su propio instinto y no se deja avasallar por las corrientes de opinión. Muchos negocios se han hecho gracias al arrojo de aquellos que desoyendo el consenso popular, tuvieron la valentía de actuar a sensu contrario al que otros muchos aconsejaban».

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* Hoy te dejo el artículo Los 3 secretos de comunicación de 10 expertos, en la web de Nacho Tellez (@soynachotellez) en el que me invitó a participar.

* Por si estás interesado, los próximos eventos de #AprendiendoDeLosMejores serán en las siguientes ciudades: Lleida, Jaén y Villena. Toda la info en el siguiente link.

martes, 21 de marzo de 2017

Tú eres muchas personas

Resultado de imagen de endurance shackletonTanto si trabajas como freelance, si eres empleado en una empresa o directivo liderando gente, para avanzar y llegar lejos necesitas gente que te apoye y ayude. No es suficiente tu talento, ni tu capacidad de trabajo, necesitas la palanca de otros para impulsar tu carrera. Si no haces equipo, tus posibilidades de lograr algo grande son escasas.

He tenido la oportunidad de conversar con numerosos directivos y empresarios, y uno saca algunas conclusiones. Una de las más importantes es que detrás de cualquier logro destacable lo que hay son equipos. Sin embargo, conseguir armar equipos de alto rendimiento no es sencillo. Apuntamos diez aspectos a tener en cuenta:

1. La lealtad es el primer requisito para crear un equipo.
A partir de ahí se puede construir algo grande. Si las suspicacias y las sospechas planean por la empresa, es difícil que ésta tenga futuro. El coste de la desconfianza en los negocios es altísimo. A la hora de formar un equipo hay que prestar atención a las competencias técnicas pero también a los valores. Obviar lo segundo pasa factura. El chef Sergi Arola me comentaba: «La principal cualidad que le pido a mi equipo y que me exijo a mí mismo es la lealtad, que es una conditio sine qua non para formar un equipo y que lleva consigo ciertas cosas como la capacidad de sacrificio. Hay temas que me importan menos como los conocimientos, porque con ganas y con lealtad acabas construyendo un equipo que al final es lo importante».  

2. La complementariedad es la base del éxito colectivo.
Si tenemos dos personas iguales en realidad es como si sólo tuviésemos una. Todas tenemos carencias que deben ser contrarrestadas con las fortalezas de otros miembros de la organización. La complementariedad nos hace llegar más lejos. El escritor Antonio Machado afirmaba «busca a tu complementario que marcha siempre contigo y suele ser contrario». Un equipo necesita gente que ataque y meta goles y que defienda y eviten los tantos ajenos. Cada tarea es relevante, otro cosa es que unos puestos tengan más visibilidad o glamour. Hay gente que hace una labor callada y discreta pero enormemente eficaz [ver post Todos mis hermanos].

3. La generosidad y la humildad son facilitadores del éxito.
Hay personas que prefieren un éxito pequeño pero propio a un éxito grande pero colectivo. Eso es un gran error. La generosidad implica poner las capacidades al servicio del equipo aunque la contribución personal pase más desapercibida. Es esencial ser humilde para asumir que cada persona tiene su rol en la organización, unos con más visibilidad que otros. El que fuese presidente de los Estados Unidos, Harry S. Truman (1884–1972), decía: «Es impresionante lo mucho que puedes conseguir si no te importa de quién es el que tiene el mérito».

4. El ego es el mayor enemigo de los equipos.
Cuando todo el mundo quiere ser excepción y nadie norma, el caos está servido. Los individualismos y personalismos son grandes desestabilizadores de los equipos. Los egos siempre suponen una interferencia en la consecución de logros colectivos y están en todos los lados. Cuando se dedica más tiempo a la lucha interna que a la competencia externa es complicado que ocurran logros reseñables.

5. La comunicación es la materia prima que engrasa los equipos.
Un directivo no sólo debe ser accesible sino que debe ser él quien acceda a su gente. Si el diálogo no surge hay que provocarlo. Jack Welch, uno de los personajes incluidos en Aprendiendo de los mejores (Alienta, 11ª edición) afirmaba: «Por encima de todo lo demás, los buenos líderes son abiertos. Van arriba y abajo, y dan vueltas por todos los rincones de sus organizaciones para llegar a la gente. No se quedan en los canales establecidos. Son informales. Son directos con la gente. Hacen que ser accesible se convierta en una religión para ellos» [ver post El liderazgo es un deporte de roce y contacto].

6. El reconocimiento tiene que llegar a todos los miembros del equipo.
El anhelo más profundo del ser humano es el deseo de ser apreciado y querido. Todos lo necesitamos, y especialmente aquellos que tienen menos notoriedad y visibilidad. La comida es alimento para el cuerpo y el elogio es alimento para el espíritu. A pesar de ello, el 75% de los jefes reconoce que les cuesta mucho practicar el reconocimiento. Hacer sentir importante a todo el mundo es primordial [ver post El incalculable valor del elogio].

7. Un buen clima laboral funciona como factor de apalancamiento.
Dentro de un equipo que no funciona bien cada persona parece peor de lo que es: el talento se comprime. Dentro de un equipo sano toda persona parece mejor de lo que es: el talento se expande. Los buenos equipos hacen que las personas y las organizaciones brillen más. Cuidar el entorno laboral implica adoptar una actitud solidaria: saber escuchar, alimentar el optimismo, saber ceder, dar protagonismo a todos, no fomentar los rumores, controlar la envidia, evitar criticar gratuitamente, ser condescendientes con los errores, corregir con educación y respeto o intentar ser justos, entre otros factores.

8. Es esencial tener claridad de objetivos y hacerles partícipes de ellos a todos.
La gente necesita tener referencias claras de cuál es la estrategia general de la empresa, saber por qué se hacen las cosas y cuál es su papel dentro de la misma. Ello facilita enormemente la implicación y el compromiso, de otro modo, uno siente que es una pieza más de una cadena de montaje y el desánimo acaba aflorando. El ser humano tiene una motivación extrínseca (dinero), una motivación intrínseca (crecimiento y aprendizaje) y también una motivación trascendente (necesita sentir que contribuye a algo).

9. La confianza es el alimento del talento de los equipos.
Para tener éxito hay que atreverse, arriesgar, y ello sólo es posible cuando uno encuentra el apoyo emocional de quienes están por encima. La dictadura, el autoritarismo y el miedo reprimen el talento; producen que éste se muestre cohibido y tímido y quede muy por debajo de su verdadero potencial al limitarse a cubrir el expediente para no fallar [ver post La única estrategia para conseguir lo que quieras].

10. Las injusticias y las incoherencias son muy dañinas para los equipos.
Un directivo debe ser, ante todo, justo; y justo significa dar a cada persona lo que se merece sin que esa individualidad sea percibida por el resto como un trato preferencial. Además, lo más importante que tiene un directivo es su credibilidad, y la credibilidad se construye (o desmorona) con el ejemplo (o contraejemplo). Cuando los directivos dicen una cosa y el equipo ve hacer otra, el compromiso se resiente, lo que en entornos altamente competitivos es muy peligroso para la supervivencia de la empresa. Los amiguismos, favoritismos y personalismos dañan mucho a los equipos.

En Tu futuro es HOY (Alienta, 2ª edición) hay un capítulo dedicado a este tema, y como allí se dice: «Nadie puede silbar una sinfonía. Es necesaria una orquesta para tocarla»

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* El próximo día 30 de marzo estaremos en Lleida participando en ESADE Alumni con #AprendiendoDeLosMejores y en el que participarán Sergio Vélez (CEO de Nest Capital) y Josep Bunyesc (Arquitecto). Toda la info en el siguiente link.

* Hoy te dejo Cine y management: 10 películas que no debes perderte, en la última newsletter publicada.

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