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domingo, 24 de abril de 2016

¿Tienes mentalidad de ‘escasez’ o mentalidad de ‘abundancia’?

En la vida hay dos tipos de personas —y entre ambas opciones existen diferentes matices— que son aquellas que tienen mentalidad de ‘escasez’ y aquellas que tienen mentalidad de ‘abundancia’.

La diferencia entre una y otra mentalidad es importante, porque mientras las personas incluidas en la primera alternativa sobreviven, las segundan viven más y mejor.

El término abundancia no hace referencia sólo a ganar dinero —ésa es sólo la parte material— sino a que nos vaya mejor en todas las parcelas de nuestra vida: relaciones, amor, trabajo, experiencias, entre otras.

¿Y qué rasgos diferencia a la gente con mentalidad de ‘escasez’ de la gente con mentalidad de ‘abundancia’? Apuntamos sólo algunas de ellas:

1. AHORRAR MÁS vs. INGRESAR MÁS.
La gente con mentalidad de ‘escasez’ siempre está pensando en la primera opción y la gente con mentalidad ‘abundancia’ en la segunda. Ahorrar no es malo, y es algo que todo el mundo debería hacer, ya que el nivel patrimonial de una persona no viene determinado por sus ingresos, sino por la riqueza acumulada. Ahora bien, cuanto más ingresos tengas, podrás ahorrar lo mismo y vivir mejor, es decir, ganas por las dos patas de la ecuación. La mayoría de la gente está más centrada en ahorrar más que en ingresar más, porque la primera opción es más fácil que la segunda. La primera opción se basa en reducir o controlar los gastos, mientras que la segunda es fruto de la creatividad; y la creatividad es infinita, y por tanto, no existen límites a la capacidad de generar alternativas para conseguir ingresar más.

Enfocar la vida sólo en cómo ahorrar más es salir a  jugar el partido para no perder; enfocar la vida en cómo ingresar más es salir a jugar el partido para ganarlo. La diferencia es sustancial en los resultados que podemos conseguir. Como apunta T. Harv Ecker, autor de Los secretos de la mente millonaria: «Los pobres juegan al juego del dinero a la defensiva en lugar de a la ofensiva. Su principal preocupación es la supervivencia y la seguridad, en lugar de crear riqueza y abundancia. La meta de la gente verdaderamente rica es tener riqueza y abundancia enormes. Déjame preguntarte: si tuvieras que jugar a cualquier deporte estrictamente a la defensiva, ¿cuáles son las probabilidades de que ganaras el juego? La mayoría estaría de acuerdo: escasas o nulas».

2. TRABAJAR MÁS vs. APALANCARSE MÁS.
La gente con mentalidad de ‘escasez’ piensa que sólo hay una forma de ingresar más dinero, y es trabajando más horas. Pero ya sabemos que el día tiene 24 horas para ti, para mí, para Florentino Pérez y para Mariano Rajoy, y sin embargo hay algunas personas que ingresan 10 euros por hora y otros miles de euros. ¿Cómo es posible? La explicación está en una palabra: Apalancamiento. De todo ello hablé con calma en el artículo El rasgo principal que caracteriza a la gente que gana [mucho] dinero.

La mayoría de la gente cambia su tiempo y esfuerzo por dinero, y como el tiempo y el esfuerzo son limitados también el dinero que puedes ganar. El apalancamiento es la habilidad de hacer ‘mucho’ con ‘poco’. El apalancamiento consiste en utilizar el tiempo, los recursos, el trabajo, el dinero y las plataformas de terceras personas para que estén trabajando para uno sin uno tener que trabajar en una relación win/win. Cuando uno mira la lista de las personas más ricas del mundo, todos son empresarios. Ello se explica porque están apalancados; tienen sistemas creados para que trabajen para ellos. Si uno tiene 5 tiendas de comida, no puedes estar en las cinco tiendas al mismo tiempo. Tienes gente trabajando para ti, utilizas el factor palanca del trabajo de otros. Eres capaz de generar ingresos sin trabajar en cada una de las tiendas. Lo mismo sucede si tienes un negocio on line, el sistema puede estar funcionando mientras tú estás durmiendo.

3. RESIGNARSE vs. APRENDER.
Ganar dinero o lograr cualquier otra cosa es algo que se decide y se aprende. De ello hablamos con detenimiento en el post Nadie es mejor que tú, sólo se ha convertido en alguien mejor que tú.  La gente con mentalidad de ‘escasez’ vive de manera resignada pensando que la vida es algo que sucede y no algo que haces que ocurra, mientras que la gente con mentalidad de ‘abundancia’ invierte en su desarrollo personal para lograr lo que desea.

Jim Rohn, personaje de referencia de Aprendiendo de los mejores (Alienta, 9ª edición) decía: «Trabaja más duro en ti mismo que en tu trabajo». En quién te conviertes se refleja en lo que obtienes. Con otras palabras: tu nivel de ingresos sólo puede crecer hasta el nivel al que crezcas tú. Tu nivel de ingresos es proporcional a tu nivel de desarrollo personal. Cuanto más bueno seas en lo tuyo mejor te pagarán. Si te conviertes en un referente en el mundo de las inversiones, en lugar de pagarte 1.500 euros la conferencia te la pagarán (la misma conferencia) a 4.500 euros, es decir, 3 por 1. Nunca vivas por debajo de tus posibilidades, invierte en tu desarrollo personal y vive la vida que quieres. Conformarse no es una opción si no es la vida que te gustaría.

4. OPCIONES LIMITADAS vs. ILIMITADAS.
La gente con mentalidad de ‘escasez’ se mueve por el mundo con la idea de que todo en el planeta Tierra es un juego de suma cero, esto es, lo que gano yo es lo que pierdes tú. La gente con mentalidad de ‘abundancia’, por el contrario, no piensa en quien se lleva la parte más grande de la tarta sino en hacer siempre la tarta más grande. Sabe que hay gente sin escrúpulos, sin valores, sin lealtad... y que eso no es sostenible: pan para hoy y hambre para mañana [ver post Engañar siempre es mal negocio].

Para la gente con mentalidad de ‘escasez’ las opciones y alternativas son limitadas porque todo lo conciben desde un punto de vista racional; para la gente con mentalidad de ‘abundancia’ las opciones son ilimitadas porque sabe que razonar no es malo, pero razonar siempre parte de unas creencias, y muchas veces esas creencias son falsas. Las sociedades avanzan siempre debido a la gente no razonable, a aquellas personas que son capaces de encontrar alternativas a lo que la razón no concibe. Puede ser que en el momento presente esas alternativas no existan pero aparecerán. Robert Fritz en su obra The path of least resistance escribe: «Si limita sus alternativas a lo que parece posible o razonable, se estará desconectando de lo que realmente desea y tendrá que conformarse con mucho menos».

5. EL DINERO ES ALGO MALO vs. ES ALGO BUENO
La gente con mentalidad de ‘escasez’ no tiene una relación amable con el dinero. Siempre piensa que para ganar dinero hay que hacer algo al margen de la ley o se sienten culpables de ganarlo viendo cómo tanta gente muere de hambre. Creen que es incompatible ganar dinero con ser buena persona o con ser una persona espiritual. La gente con con mentalidad de ‘abundancia’ piensa todo lo contrario. Como se dice en Tu futuro es HOY (Alienta, 2ª edición): «Hay gente que se siente mal si su nivel de ingresos es elevado debido a la cantidad de gente que muere de hambre en el mundo. La pregunta es: ¿Qué ganas tú siendo otra persona más de ellas? ¿No será que cuanto más dinero ganes más podrás beneficiar a terceros? Cuanto más ingreses, a más gente podrás ayudar (donaciones), en más proyectos podrás invertir (generando dinamismo económico) y más podrás consumir (permitiendo que otros se beneficien de tus compras además de generar impuestos). Todos nos merecemos lo mejor y todos tenemos el potencial para lograrlo, pero para ello hay que creer que uno se lo merece».

Cada persona tenemos un patrón financiero grabado en el subconsciente (creencias) que determina nuestra forma de pensar y actuar, y por tanto, los resultados que obtiene. Mucha gente tiene barreras inconscientes a la generación de dinero porque sus creencias —producto de lo que ha oído, visto y vivido los 6 primeros años de vida— son del tipo:

— ¿Y si luego lo pierdo todo?
— Nunca sabré si gusto a la gente por mi dinero o por mí mismo.
— Es demasiado trabajo ganar dinero.
— Mi salud se resentirá.
— Mis amigos y familiares me dirán: ¿Quién te crees que eres?
— Todos van a querer que les dé dinero.
— Podrían robarme.
— La gente que gana dinero no tiene sentimientos.
— Dinero y envidia van de la mano.
— ...

Recuerda que las creencias no son innatas sino aprendidas, y por tanto, se pueden desaprender y cambiar por otras nuevas. Tu decides si quieres vivir con mentalidad de ‘escasez’ o ‘abundancia’. Es tu elección. Creo que no hay dudas de cual es más atractiva.

Del mismo modo que la oscuridad es sólo la falta de luz —ante la luz, la oscuridad se disuelve— la escasez en nuestras vidas, como apunta Deepak Chopra en Las siete leyes espirituales del éxito, es sólo un reflejo del desconocimiento de las leyes que rigen el Universo. La vida es abundancia en todos los sentidos, pero uno tiene que tomar conciencia de esa abundancia y actuar de ese modo: decide, actúa y ten fe. Tus mayores enemigos son tus dudas y tus miedos.

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sábado, 16 de abril de 2016

Engañar siempre es mal negocio

El pasado jueves 14 de abril estuve participando en el Club Naútico de Zaragoza en el evento La gota del éxito para recaudar fondos para la Fundación Carlos Sanz (@fundacarlossanz) y en el que participamos como ponentes Javier Iriondo, Ángel Sanz, Jorge Gutierrez y yo mismo, presentado por David Asensio y con una sala llena de gente [ver álbum fotográfico del evento].

Durante mi ponencia, titulada La magia del desarrollo personal, estuve a lo largo de 40 minutos comentando en la primera parte como el éxito no es algo que consigues sino algo que atraes a tu vida como consecuencia de la persona en la que te conviertes. Si no estás preparado, las oportunidades no van a aparecer en tu vida. El éxito ama la preparación. Por eso, tu nivel de éxito sólo puede crecer hasta el nivel al que crezcas tú; tu nivel de éxito es proporcional a tu nivel de desarrollo personal. O dicho de otra manera: en quién te conviertes se refleja en lo que obtienes. Tu vida es el resultado de tu desarrollo personal; tu desarrollo personal es tu destino.

En la segunda parte, estuve desglosando 7 ideas que son especialmente importantes, a nivel general, para tener éxito. Hablé de aprender a vender (1), estrechar relaciones (2), cultivar hábitos (3), desarrollar una buena actitud (4), ser productivos (5), jugar en equipo (6) y cultivar y no perder de vista nunca los valores (7).

Hoy sólo me quiero detener en la última de ellas: la importancia de cultivar y no perder de vista nunca los valores.

A veces, hablar de valores parece un fastidio, como si fuesen piedras que dificultan hacer cumbre en la cima que hemos definido, pero conviene tener en cuenta, que en esta vida, nada perdura sin la ética. Engañar siempre es mal negocio. Abraham Lincoln decía: «Se puede engañar a alguien siempre; a todo el mundo alguna vez; pero no a todos indefinidamente».

Quien la hace, casi siempre la paga. Tardará más o menos, pero lo que se construye sobre materiales de barro acaba desmoronándose, porque siempre que hay falta de ética, hay perjudicados por el camino y eso por algún lado acaba estallando y saltando por los aires. Quizás, por eso, el filósofo Ortega y Gasset ya apuntaba: «Toda verdad ignorada prepara su venganza».

Además, conviene decir que hoy día engañar es mucho más complicado que en el pasado, porque con internet y las redes sociales, las cosas no solo se saben más sino mucho más rápido. Hoy día, los consumidores y usuarios tienen canales a través de los cuales expresar su descontento y malestar, de tal modo que lleguen a un público amplio y que al mismo tiempo ese malestar se viralice. Hoy día las marcas han reducido su poder y lo han ganado los consumidores.

Todos los días desayunamos con escándalos, tanto en el ámbito público como privado. Pero, ¿cuál es el mayor enemigo de la ética? ¿Por qué hay tanta falta de ética? Básicamente por una razón, por el cortoplacismo asfixiante en el que vivimos. La falta de ética te permite llegar rápido donde sólo el trabajo, la constancia y la paciencia aseguran. Y esas son cosas que no tienen glamour.

Muchas actuaciones dudosas proceden de la ansiedad por querer llegar a destino demasiado rápido. La ambición sin paciencia siempre es peligrosa. La ambición sin paciencia conduce casi siempre a la falta de ética. La ambición sin paciencia te lleva a coger atajos, pero los atajos habitualmente no suelen conducir a ningún sitio interesante. Todo lo bueno de la vida se cuece a fuego lento, con esfuerzo y entrega, y cuando uno intenta saltarse esta norma, no suele salir bien parado. La inmediatez es uno de los grandes enemigos de la integridad. Cuando algo crece como la espuma hay que empezar a sospechar que está levantado sobre pilares frágiles y acabará viniéndose abajo. Ya lo sentencia un dicho inglés: easy come, easy go.

En definitiva y como se dice en Aprendiendo de los mejores (Alienta, 9ª edición):

No basta hacer buenos negocios, hay que hacer negocios buenos.
No basta hacer las cosas correctamente, hay que hacer las cosas correctas. 

Es fácil dejarse arrastrar por el camino fácil, pero se acaba pagando. El conocido inversor Warren Buffet afirmaba: «Cuando contrato a personas busco tres cualidades: integridad, inteligencia y un alto nivel de energía. Pero si no tienes la primera, las otras dos pueden matarte».

Aunque siempre existen tentaciones para intentar coger caminos más rápidos, antes de llevar a cabo conductas poco éticas, dejando al margen los valores, conviene pensárselo dos veces; porque aunque todos nos equivocamos y pecamos, pero hay errores que salen demasiado caros.

La vida siempre es la adecuada combinación de resultados (beneficios) y valores (ética). Otra cosa no es sostenible. Como escribimos en Tu futuro es HOY (Alienta, 2ª edición):
«El éxito de una empresa depende de muchos factores —producto, calidad, servicio, marketing, entre otros— pero hay algo previo que se olvida: para que una empresa haga negocios, es preciso que inspire confianza; sin confianza cualquier oferta es percibida con escepticismo y produce rechazo en la compra. Los negocios se basan en la confianza. La gente quiere cerrar acuerdos y trabajar con personas en las que confía; y la mejor manera de generar confianza es actuar con integridad». 
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* Hoy te dejo el artículo Hablar en público, clave para tu marca personal, publicado en la web de Divertia Smile Company [@DivertiaSmileCo].

* También Entrevista en Emprendedores Digitales podcast con @josemiguelMKD hablando de  múltiples cuestiones de #TuFuturoEsHoy.


miércoles, 30 de marzo de 2016

Tienes que encontrar tu motivo personal

¿Cuántas veces te has apuntado al gimnasio y has dejado de ir al poco tiempo? ¿Cuántas veces has comenzado dieta y has abandonado? ¿Cuántas veces has dicho que aprenderías inglés y no has cumplido? ¿Cuántas veces has prometido dejar de fumar y ya es historia?

Podríamos seguir y seguir y seguir con más ejemplos. Todas esas situaciones seguro que te resultan familiares y las has vivido en tus propias carnes o a través de alguien conocido cercano a ti.

La gente no hace lo que tiene que hacer porque no tiene un motivo suficientemente fuerte. En alguna ocasión he contado la siguiente historia de Robert Kiyosaki (@therealkiyosaki), uno de los personajes incluidos en Aprendiendo de los mejores (Alienta, 9ª edición). El inversor cuenta como a su padre rico —el padre de su mejor amigo— mucha gente le preguntaba cómo podían hacerse rico. Y le explicaba esto: 
«Muchas personas me preguntan cómo hacer algo. Yo solía decírselo hasta que me di cuenta de que incluso después de haberles dicho cómo hacía algo yo, con frecuencia no lo hacían. Luego me di cuenta de que no es el cómo lograr algo sino el porqué lograrlo lo que es más importante. La razón por la que la mayoría de la gente no hace lo que puede hacer es porque no tiene un porqué suficientemente fuerte. Una vez que encuentras tu porqué el cómo lograr la riqueza es fácil. En lugar de buscar dentro de sí mismos para descubrir su propio porqué querían volverse ricos, la mayoría de las personas buscan el camino fácil hacia la riqueza y el problema es que el camino fácil por lo general termina en un callejón sin salida».
Te pondré otro ejemplo reciente. Coincidiendo con el nuevo año 2016, Ángel Alegre (@dandolalata) en su post El verdadero motivo por el que no vas a conseguir tus objetivos este año escribía:
«Todavía recuerdo cuando mi primer negocio online empezó a funcionar y le contaba a mis amigos en España que ese mes, con una simple página web, había facturado el doble de lo que le ganaban ellos trabajando 50 horas a la semana. Todos sin excepción me pedían que por favor les explicase cómo hacerlo, y yo encantado les daba toda la información y respondía a sus preguntas. Sin embargo, exactamente CERO de esos amigos tuvieron éxito. Los que más lejos llegaron compraron un dominio, montaron una web sencillita y escribieron un par de artículos, pero no pasaron de ahí. ¡Y esos fueron sólo el 5%! El resto no hizo ABSOLUTAMENTE NADA. Su ambición era de mentira. Fake ambition».
Como puedes ver, no es el cómo, porque si el cómo fuese el problema bastaría mirar a quien ya ha llegado donde nosotros queremos llegar y modelar. El cómo es importante, pero hay algo previo que es el porqué.

Lo difícil no es saber lo que hay que hacer, lo difícil es hacerlo, y para ello es esencial tener un motivo, una razón, un porqué¿Qué pasaría si un día fueras al médico a una revisión y te dijera que tienes una enfermedad grave y que si no haces ejercicio tres días a la semana morirás en menos de un año? ¿Ahora tendrías una razón, un motivo, un porqué para ponerte a hacer ejercicio?

Seguro que sí porque habrías encontrado tu razón, tu motivo, tu porqué: el miedo a morir. No es casual que el cardiólogo Valentín Fuster [leer entrevista en el siguiente link] dijese en una ocasión:

Lo mejor para dejar de fumar es un infarto

La fuerza de voluntad, por mucho que se la encumbre, no es suficiente por sí sola; la fuerza de voluntad si no está sustentada sobre algo más grande, se agota pronto. La utilidad de la fuerza de voluntad sin más es un desgaste de energía demasiado grande. La fuerza de voluntad necesita de un motivo —de una razón, de un porqué— para que despliegue todas sus posibilidades. Por eso José Miguel Bolívar (@jmbolivar), en su obra Productividad personal apunta: «La fuerza de voluntad está sobrevalorada».

¿Por qué es tan importante encontrar tu motivo personal?

1. Porque hará que no abandones. Los retos llevan tiempo, esfuerzo y energía, y si no encuentras tu motivo personal —eso que te pone de verdad—, es fácil poner punto y final a la aventura antes de lograr aquello que deseas. Tu motivo personal debe ser inspirador, cargarte de energía, estimularte.

2. Porque hará que no te disperses. Tener claro tu motivo personal —tu razón, tu porqué— te aporta sentido de dirección y eso hace que concentres ahí todas tus energías sin que te distraigas. Cuando no tienes un motivo personal sólido es fácil ir saltando de una cosa a otra, y ya sabes: la dispersión es aliada de la mediocridad. 

3. Porque hará que no te dejes vencer por la pereza. Seamos sinceros, todos adoramos la comodidad, lo fácil, alternativa que lleva menos inconvenientes. Pero la comodidad no conduce a ningún sitio interesante. Para lograr algo hay que trabajar duro, y esa fuerza nace del interior cuando uno tiene un motivo para hacer algo.

4. Porque hará que ofrezcas un trabajo de calidad. Sin dudas, si tienes un porqué —un motivo, una razón— detrás de tus actuaciones siempre lo harás mejor y no te limitarás a cubrir el expediente. Tener un motivo hace que quieras seguir mejorando y aprendiendo y eso hace una diferencia que tu target lo valora y retribuye.

5. Porque dará sentido a tu vida. El propósito es aquello que es importante para ti y te hace levantarte por la mañana más allá de un mero intercambio de servicios, de una relación mercantil o contractual. El propósito es lo que te permite hacer lo que haces para algo, con una finalidad, y no simplemente como un autómata.

¿Y cómo encontrar tu motivo personal?

Sólo de una manera: siendo sincero y honesto contigo mismo. Tienes que hacer introspección y mirar dentro. Hace algunos días dejaba en mi instragam la siguiente reflexión de Bob Dunham de The Institute for Generative Leadership:
«¿Qué es lo que te importa? Es una pregunta existencial que no tiene una respuesta correcta, pero que te abre un espacio para la creación, donde debes hacer tus propias declaraciones y traer lo que te importa a tu existencia».
Las preguntas nos obligan a pensar y las respuestas a actuar. Tu motivo personal —tu razón, tu porqué— es único, personal e intransferible, ya que no existen dos personas iguales. Tu motivo personal puede ser la libertad, el reconocimiento, la seguridad, el reto o lo que sea. Tienes que encontrarte contigo mismo, sacudirte de convencionalismos, prejuicios, necesidad de aprobación de los demás y otros sucedáneas para conectar con tu esencia y a partir de ahí construir.

Pregúntate siempre por qué quieres lo quieres. Ninguna opción es mejor que otra, lo importante es que sea tu opción. En el fondo, tú sabes lo que quieres, pero es más fácil mirar hacia otro lado y seguir la corriente sin autorreconocerte. Como se dice en Tu futuro es HOY (Alienta, 2ª edición):
«El autoconocimiento es la base del desarrollo personal. Conocerse es vivir mejor. Si te conoces sabes qué es lo que más te importa; si lo sabes, puedes sentir a qué estás dispuesto y a qué te quieres comprometer. Desde tus propios compromisos puedes relacionarte con los demás, y entonces, sólo entonces, tus acciones estarán en coherencia contigo mismo».
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* Hoy te dejo el artículo La regla olvidada del management: cuando menos es más, publicado en el portal de negocios Sintetia.

* El próximo 14 de abril estaré en Zaragoza participando en el evento La gota del éxito. Puedes ver en el siguiente link el vídeo-trailer y sacar tu entrada en Ticketea.

* Ya estoy dado de alta en Periscope. Me puedes encontrar en el siguiente link.