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domingo, 30 de abril de 2017

El poder de no saber

Resultado de imagen de ray dalioRay Dalio (1949) es uno de los gestores de hedge funds más exitosos del mundo y fundador en 1975 de la firma Bridgewater Associates con la que consiguió hasta 2015 unas ganancias netas de 45.000 millones de dólares.

Es conocido como 'el Steve Jobs de los hedge funds', y en 2012 fue elegido como una de las 100 personas más influyentes del mundo según la revista Time.

Ray Dalio estudió en Harvard Business School, y su filosofía de vida, gestión e inversión aparece recogida en el manual Principles, una guía de descarga gratuita en internet de algo más de 100 páginas y 200 principios que según The Washington Post es ‘una mezcla entre un libro de autoayuda, un texto de gestión y unas reflexiones sobre las leyes de selección natural’.

Como escribíamos en El éxito se resume en media docena de cosas, los principios (fundamentos) constituyen la base de todo, y te permiten saber por qué las cosas son como son y actuar en consecuencia. Una de las cosas más importantes que dice Ray Dalio es:
«Creo que el mayor problema de la humanidad es la sensibilidad de su ego. Eso impide que hallemos lo que es cierto o lo que es equivocado e impide que identifiquemos cuáles son nuestras fortalezas y nuestras debilidades»
El orgullo nace del ego y nos condena. El orgullo te lleva a no reconocer errores, a no aceptar debilidades, a infravalorar opiniones ajenas, a no compensar carencias, a no realizar autocrítica, a ser ajeno al entorno y las tendencias… y así es difícil llegar a algún sitio interesante. Todas esas actitudes nos alejan de conseguir lo que queremos. Es el momento de poner blanco sobre negro. En la vida, para ganar hay que perder; para llegar lejos hay que contar con otras personas; para continuar dando guerra hay que seguir mejorando; para crecer nunca hay que ocultar los problemas. Eso no lo lograrás si no eres capaz de controlar tu ego (y todos tenemos nuestra dosis en mayor medida). Practicar la humildad es imprescindible. Dalio nos los precisa aún más:
«Creo que probablemente puedas obtener en la vida lo que quieras, si puedes apartar tu ego y tener una aproximación sin excusas, con una mente abierta, con determinación y coraje hacia tus metas. La motivación por ser mejor debe ser mayor que la motivación por estar en lo cierto»
Todo lo apuntado con anterioridad se puede resumir en una frase que en el propio Dalio dice:

«Sea cauteloso con el exceso de confianza y siéntase cómodo con no saber»

Por eso Dalio apunta en sus Principles: «La cualidad más importante que diferencia a las personas exitosas de las que no lo son es la capacidad de aprender y adaptarse». Creer que uno lo sabe todo es no saber nada. Los clásicos decían que las cosas más agradables se convierten en las más desagradables cuando no reina la moderación. La confianza –virtud imprescindible para triunfar– puede llevar al fracaso cuando no se gestiona oportunamente (exceso de confianza). Las circunstancias cambian –cada vez más rápido– y eso debe llevarnos a la prudencia. Saber que no se sabe lleva a preguntar, a compensar carencias, a seguir estudiando, a pedir ayuda, todas ellas cuestiones imprescindibles para seguir manteniéndose en el candelero. Como nos recuerda Ingvar Kamprad, el fundador de IKEA: «El veneno más peligroso es el sentimiento de logro. El antídoto es pensar cada tarde qué puede hacerse mejor al día siguiente». Con el éxito siempre hay que tener cuidado, porque el triunfo atonta, y nadie somos ajenos a sus efectos.

En el artículo 9 causas por las que fracasan las empresas, podemos ver como todas ellas están muy relacionadas con la sensibilidad del ego —como apunta Dalio— y tienen que ver con la arrogancia, la autocomplacencia o el aislamiento, entre otras. También Dalio dice:

«Aprendí que no hay nada que temer de la verdad. El fracaso mayormente
se debe a no aceptar y lidiar exitosamente con las realidades de la vida».

Como se recoge en Tu futuro es HOY (Alienta, 2ª edición), durante la II Guerra Mundial, Churchill creó una oficina especial cuya única misión era informarle de las noticias malas. Con Hitler, era lo contrario, su secretario sólo le informaba de las buenas noticias, y eso le hizo creer que hasta bien avanzado el conflicto creer que todo marchaba estupendamente y ya no había marcha atrás.

¿Y qué es la verdad? La verdad es reconocer los errores, ser honesto con las debilidades, ser transparentes en nuestras opiniones y no ocultar jamás los problemas existentes. Sólo desde esa postura es posible enmendar, corregir, apuntalar y mejorar. Lo contrario nos estanca, retrasa y erosiona. A corto plazo, uno puede salir del paso, pero mentir(se) es prolongar un fracaso. Afrontar la verdad es la mejor estrategia, porque antes o después, la verdad siempre sale a flote. Aceptar la realidad cuanto antes acelera el mejoramiento de uno mismo y la consecución de nuestras metas. El propio Dalio sentencia:

«La confianza es la verdad. Sé radicalmente transparente y no toleres la deshonestidad».

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* El próximo jueves 4 de mayo estaremos en Villena (Alicante) con el Instituto de Actitudes Positivas y Gaviota Simbac y la compañía de Rubén Montesinos y Fabián Villen. Toda la info aquí.

* Por último Los 5 mejores artículos de superación personal [marzo 2017], en el blog de Carlos Fernández Mazza (@CarlosFMazza).



domingo, 16 de abril de 2017

Tienes que recordarte lo bueno que eres

Imagen relacionadaSemanas atrás escribíamos un post titulado La única estrategia para conseguir lo que quieras, en el que hablábamos como en última instancia, todos nuestros problemas tienen una causa: la falta de confianza (fe) en uno mismo, porque esa confianza en uno mismo (o su ausencia) es la que nos impulsa (o reprime) a ir (o no) a por nuestras metas sin desfallecer.

Quizás, por eso, el filósofo Ralph Waldo Emerson, uno de los personajes de Aprendiendo de los mejores (Alienta, 11ª edición) decía que «la confianza en uno mismo es el primer secreto del éxito y en la confianza en uno mismo están comprendidas todas las demás virtudes». Y añadía: «Si perdiese la confianza en mí mismo, tendría al Universo en contra».

La pregunta es inmediata: ¿Cómo conseguir mejorar la confianza en uno mismo? Hoy sólo me detendré en una opción que te cuento enseguida. 

Muhammad Ali (1942–2016),  fue un boxeador estadounidense considerado por muchos el mejor de todos los tiempos, y una figura social de enorme influencia en su generación. Logró la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Roma 1960 y, como profesional, ganó el título de campeón de los pesos pesados en 1964, el cual recobraría diez años después. En 1978, consiguió su tercer título, lo que le convirtió en el primer boxeador en ostentar en tres ocasiones un título mundial en dicha categoría. Entre sus reconocimientos recibió la Medalla Presidencial de la Libertad; el ingreso al Salón Internacional de la Fama del Boxeo; el título de ‘Rey del Boxeo’ por parte del Consejo Mundial de Boxeo; y ‘Deportista del Siglo XX’ por Sports Illustrated y la BBC. También se han filmado diversas películas sobre su vida y filosofía como Ali (2001), interpretada por el actor Will Smith.

En una ocasión decía:

«‘Soy el más grande’. Me lo dije incluso a mí mismo
cuando no sabía que lo era».

Y añadía:

«Al golf también soy el mejor, sólo que todavía no he jugado».

Una cosa es desear algo y otra diferente estar preparado para recibirla. Nadie está preparado para recibir algo hasta que cree que puede adquirirlo. Es un tema de FE, de las creencias que tienes grabadas en el inconsciente. El inconsciente (creencias) gobierna nuestra vida. Las creencias determinan lo que pensamos y cómo nos comportamos, y por tanto, lo que conseguimos o no conseguimos.

La vida funciona según un ‘procedimiento’ (el inconsciente) y un ‘principio’ (la Fe)

A todos nos han programado, a nivel inconsciente, para pensar, creer y actuar del modo en que lo hacemos. Nuestra programación es fruto de las influencias del entorno: lo que hemos visto, oído y escuchado. Fruto de esa programación (creencias), cada uno de nosotros tiene un ‘diálogo interno’ que determina nuestra forma de actuar en sentido positivo (impulsor) o negativo (represor). Lo que te dices a ti mismo tiene una influencia decisiva en tu nivel de éxito. Fruto de ese entorno, algunas personas están programadas para la abundancia y otras para la escasez. 

Dos son las conclusiones a raíz de lo expuesto:

MALA NOTICIA. Si no cambiamos nuestras creencias, nuestro potencial estará reprimido y seremos víctimas de una vida de carencia donde los miedos, inseguridades y limitaciones nos dominen. La mayoría de la gente no es consciente de ese ‘diálogo interno’ automático ni de cómo le condiciona, y por tanto, viven con el Síndrome del Espejo Retrovisor, en el que en su vida no hay crecimiento ni evolución. Muy poca gente elige proactivamente la opción de pensar positivamente si quieres aportar valor a su vida.

BUENA NOTICIA. Las creencias no son innatas sino aprendidas, e igual que las hemos aprendido las podemos desaprender, y reemplazarlas por otras. Podemos reprogramarnos y las AFIRMACIONES –como en el caso de Muhammad Ali– es uno de los métodos.

Harol Elrod en su libro Mañanas Milagrosas, donde explica su Método SALVAVIDAS (cada letra es un capítulo), dedica un a letra A (capítulo) a las AFIRMACIONES. Entre otras cosas, dice:
«Tus afirmaciones actúan para transformar tu manera de pensar y sentir, para que puedas superar tus creencias y comportamientos limitantes y reemplazarlos con aquellos que necesitas para tener éxito. Si no diseñas y eliges tus afirmaciones conscientemente, eres susceptible de repetir y revivir los miedos, las inseguridades del pasado».
El inconsciente funciona por el Principio de Autosugestión, es decir, es susceptible a las influencias del entorno y de lo que uno se dice así mismo. No juzga, simplemente acepta como certeza lo que se dice que es verdadero desde el exterior y que se convierte en una creencia La mente subconsciente siempre está a merced de la mente consciente. Nada puede acceder a nuestro subconsciente sin nuestro consentimiento. Por tanto, la mente consciente es el guardián de lo que allí se deposita. Cada persona tiene que elegir conscientemente quién elige ser o queda en manos del entorno: los demás, medios de comunicación, etc.

Nuestra misión es nutrir al inconsciente de aquellas impresiones (inputs) que queremos que se traduzcan en expresiones (manifestaciones). El propio Muhammad Ali apuntaba:
«Es la repetición de afirmaciones lo que lleva a la creencia y una vez que la creencia se convierte en convicción profunda, las cosas comienzan a suceder».
«Serás un fracasado, a menos que grabes en tu inconsciente que eres un triunfador», decía. Los deseos valen de poco; los deseos convertidos en convicción (deseo + fe) es lo que marca la diferencia. Sólo cuando un deseo se transforma en convicción, la realidad empieza a manifestarse. Para ello son importantes dos cosas:

1. MENTALIZACIÓN. Tienes que convencerte a ti mismo de que eres capaz sabiendo que:

Nada es imposible: no existen los límites, sólo las limitaciones, que son limitaciones mentales.

No existen las personas especiales: nadie es mejor que tú, sólo se ha convertido en alguien mejor que tú.

2. REPETICIÓN. Repetirte hasta la saciedad con fe aquella afirmación en quien quieres convertirte para que quede integrada en el subconsciente. Con suficiente repetición, tu subconsciente empezará  a creer lo que le dices, empezará a actuar rigiéndose por ello y, finalmente, hacerlo realidad.

Earl Nightingale escribía: «Cualquier cosa que plantemos en nuestra mente subconsciente y nutramos con repetición, un día se convertirá en realidad». Emmet Fox apuntaba: «Su principal tarea en la vida es crear dentro de usted, el equivalente de lo que quiere hacer realidad y disfrutar en el mundo». 

Mucha gente después de probar las AFIRMACIONES, abandonan y dicen que no funcionan. Pero no funcionan por tres motivos

1. PEREZA. Esto es, la falta de disciplina; no practicar las afirmaciones todos los días, y ser víctima un día sí y otro también, del cansancio, o del partido de la televisión, o de lo que sea. Disciplina es hacer lo que se tiene que hacer aunque no apetezca. Recuerda las palabras de Jim Rohn: «La gente no consigue resultados porque prefiere hacer lo cómodo a lo necesario».

2. IMPACIENCIA.  Abandonar las afirmaciones antes de que hayan dado sus frutos. Uno no va al campo hoy, siembra y mañana recoge la cosecha. No, no funciona así la cosa. Entre la siembra y la recogida hay un periodo.

3. FALTA DE FE. No basta repetir las afirmaciones, hay repetirlas con Fe, creyendo y sintiendo lo que uno dice. La repetición como una cotorra no sirve para nada. Por eso, como apuntábamos, debes mentalizarte por anticipado que tienes a tu alcance cualquier meta.

Hagamos caso a quienes ya han llegado donde a nosotros nos gustaría, como por ejemplo, Muhammad Alí. Y no escuchemos a quienes dicen que no funcionan, pero no han conseguido nada.

Otro día hablaremos cómo deben ser esas Afirmaciones y cómo deben practicarse. No obstante, en Tu futuro es HOY (Alienta, 2ª edición) hay un capítulo (Capítulo 28. Creencias) dedicado a este tema, donde se dice: «Una afirmación es una sentencia que te dices a ti mismo. Es una forma de energía (positiva), y en esta vida todo es energía en potencia de traducirse en materia». En el mismo capítulo se cita a Joseph Murphy quien en El poder de tu mente subconsciente escribe:
«Esta fuerza sutil de la sugerencia repetitiva trasciende nuestra razón. Actúa directamente en nuestras emociones y sentimientos, y penetra, por último, en lo más profundo de nuestro inconsciente. Es esta sugerencia repetitiva la que nos hace crecer». 
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* Hoy te dejo la última newsletter publicada Los libros preferidos de los expertos que he entrevistado, con muchas referencias interesantes.

* Próximas presentaciones de #AprendiendoDeLosMejores en Jaén (27/04) y Villena (04/05). Toda la info en el siguiente link.

* Por último el vídeo-resumen del evento en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Oviedo del pasado 26/01.




miércoles, 29 de marzo de 2017

Dos acciones que te harán llegar muy lejos

Resultado de imagen de no escucharEn la película Ahora o nunca (2007), el personaje de Edward Cole (Jack Nicholson), dice en un momento dado:

 Si algo me ha enseñado la vida es que siempre el 95% de la gente está equivocada

En esta vida casi todo se distribuye al 95%—5%. Es la Ley de Pareto (el 80% de la producción la causan el 20% de los insumos) pero acentuada aún más. Éxito es sinónimo de diferenciación: Si ves lo que todo el mundo ve, si haces lo que todo el mundo hace, si ofreces lo que todo el mundo ofrece... no tienes una ventaja competitiva. Para tener éxito hay que saber algo que los demás no saben, en cualquier parcela o área de la vida. Si no, te conviertes en uno más y nadie va a pagar mucho por uno más. Ya decía Mark Twain: «Cuando te veas del lado de la mayoría, párate a reflexionar. En las multitudes, lo que se acumula no es el sentido común sino la estupidez».

¿Y esto qué significa? Dos cosas:

1. DESAPRENDER.
A menudo, para tener éxito hay que aprender a NO hacer lo que nos han enseñado a hacer. Suena contundente, pero es cierto. El Sistema no está armado para fomentar la originalidad, sino la fotocopia. El Sistema no busca gente diferente, sino clónicos. El Sistema lo que trata de crear es masa y no personas individuales que piensan por ellos mismos. Al redil es fácil de manejar y dirigir; al individuo libre no. Eduardo Punset, uno de los personajes incluidos en Aprendiendo de los mejores (Alienta, 11ª edición) dice:

«Desaprender la mayor parte de las cosas que nos han enseñado
es más importante que aprender».

Mucho más, diríamos. Con bastante frecuencia: 

Lo que nos impide avanzar en la vida no es lo que desconocemos,
sino lo que creemos que sabemos y es falso.

Todos razonamos, y razonar no es malo, pero razonar siempre parte de unas creencias, y muchas veces esas creencias son falsa. Por eso, toda creencia si es limitante, debería ser revisada cada cierto tiempo, algo que nos cuesta mucho a los humanos, porque como el propio Punset señala: «Para nuestro cerebro es mejor que nos cuenten una historia consistente que una historia verdadera. No queremos saber la verdad de nada, queremos saber aquello que nos satisface. Nuestro cerebro se resiste a cambiar la imagen que tiene del mundo, por eso es tan difícil convencer a la gente de que está equivocada». De ello hablábamos precisamente en los posts No lo digas a alguien que se equivoca y Nadie se critica a sí mismo.

De todo ello se extrae una conclusión: para desaprender y así poder volver a aprender, hay que tener una cierta actitud de humildad; actitud que evita que seamos presa del orgullo que nos lleva a aferrarnos a paradigmas antiguos y quedar así estancados.

Es importante advertir que si tu vida no es como te gustaría que fuese hay algo que no sabes o que no estás haciendo bien, y por tanto, tal vez debería ser bueno revisar creencias, que determinan nuestra forma de pensar y actuar, y por tanto, lo que conseguimos y no conseguimos.

2. NO ESCUCHAR.
Teniendo en cuenta lo dicho, desaprender es necesario (para deshacernos de creencias erróneas), pero también debe ser acompañado de no escuchar (para evitar incorporar creencias tóxicas). Igual que ponemos candados en las puertas para que no entre quien no queremos, también debemos tener mucho cuidado con lo que dejamos entrar en nuestra mente porque no existen los límites, sólo las limitaciones que son limitaciones mentales, falsas creencias incrustadas en nuestro inconsciente más profundo resultado de prejuicios, tópicos y mensajes dañinos que nos han ido transmitiendo –a veces sin malicia y en otros con intencionalidad clara– que nos apartan de la oportunidad de alcanzar nuestros sueños. Es conocida la siguiente historia:
«Érase una vez una carrera de ranas. El objetivo era alcanzar lo más alto de una gran torre. En el lugar había una gran multitud de espectadores que habían acudido para apoyarlas y animarlas. Preparados, listos, ya. Comienza la competición. Pronto, los asistentes, ante las dificultades de las ranas para avanzar hacia la cima de aquella torre, murmuraban:
– ¡Qué pena! ¡No lo van a conseguir! ¡No van a poder! 
Algunas de las ranas, al escuchar las voces, comenzaron a desistir. Pero había una que persistía y continuaba la subida sin inmutarse. A medida que avanzaba la carrera, la multitud continuaba gritando:
– ¡Qué pena! ¡No lo van a conseguir! ¡No van a poder!
Poco a poco, las ranas iban abandonando una a una, menos aquella que continuaba a su ritmo sin poner mucho interés a los comentarios. Ya al final dela carrera, todas las ranas habían cejado en su empeño excepto la que se había mantenido firme en su propósito desde el principio. La curiosidad se apoderó de todos los presentes. Querían saber cómo había sido posible aquella hazaña. Y cuándo fueron a preguntarle acerca de sus habilidades para alcanzar tal proeza, fue cuándo descubrieron que ¡era sorda!».
Ésa fue su gran virtud, carecer del sentido del oído para escuchar opiniones que la hubieran alejado de su meta. Quizás por eso Hugh Mcleod escribió el libro Ignora a todos (Empresa Activa). Si quieres tener éxito, tienes que ser diferente. Una máxima latina sentencia: «Ubi multitudo, ubi malum [Donde está la multitud está el mal]». El filósofo Bertrand Russell escribía: «Que una opinión sea compartida por mucha gente no quiere decir que no sea errónea». Algo similar al razonamiento del padre Benito Jerónimo Feijoo: «Los ignorantes, por ser muchos, no dejan de ser ignorantes».

Como escribimos en Tu futuro es HOY (Alienta, 2ª edición): «No siempre lo que piensa la mayoría es equivocado, pero habitualmente, la gente que marca diferencias –que ve cosas que los demás no captan y anticipa escenarios futuros– se desmarca de la multitud, sigue su propio instinto y no se deja avasallar por las corrientes de opinión. Muchos negocios se han hecho gracias al arrojo de aquellos que desoyendo el consenso popular, tuvieron la valentía de actuar a sensu contrario al que otros muchos aconsejaban».

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* Hoy te dejo el artículo Los 3 secretos de comunicación de 10 expertos, en la web de Nacho Tellez (@soynachotellez) en el que me invitó a participar.

* Por si estás interesado, los próximos eventos de #AprendiendoDeLosMejores serán en las siguientes ciudades: Lleida, Jaén y Villena. Toda la info en el siguiente link.