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miércoles, 10 de octubre de 2007

El hijo de la novia

Título Original: El hijo de la novia.
Director: Juan José Campanella.
Intérpretes: Roberto Darín, Héctor Alterio, Norma Aleandro.
Oscar: Nominada al Oscar a la Mejor Película de Habla No Inglesa.
Año: 2001
Minutos: 120 aprox.

Hace unos días volví a disfrutar de la película El Hijo de la Novia, un magnífico largometraje del que se pueden extraer importantes lecciones para la vida, en general, y para el mundo de la empresa, en particular. Rafael (Ricardo Darín) –Nueve Reinas, El mismo amor, la misma lluvia– es un empresario de 42 años que sólo vive para su negocio, un restaurante familiar de comida italiana que no pasa por uno de sus mejores momentos. Las otras facetas de su vida –hija, novia, amigos...– las tiene un poco abandonadas. Su madre, Norma Pellegrini (Norma Aleandro), que padece el mal de Alzheimer y está internada en un geriátrico, no recibe su visita desde hace más de un año; y su padre de 83 años, Nico Belvedere (Héctor Alterio), que vive sólo hace tiempo, tampoco recibe ninguna atención por su parte. Un acontecimiento desagradable en su vida le servirá para replantearse muchas cuestiones y cambiar de prioridades y escala de valores.

La cinta, dramática pero cómica al mismo tiempo, mezcla de ironía y sentimiento, está basada en “experiencias de mi vida personal –afirmaba su director, Juan José Campanella–. Mi propia madre ha sufrido la pérdida de la memoria poco a poco, hasta llegar al punto que ya no me reconoce. No ha sido fácil verla hundirse en la inconsciencia y el olvido. Sin embargo, mi padre nunca ha dejado de amarla. Está a su lado casi todos los días y la cuida con el mismo cariño que le tiene desde el primer momento que la conoció”.

En cuanto al viejo sueño de Norma de casarse de blanco por la Iglesia, Campanella manifestaba: “Cuando mi padre me dijo que pensaba en casarse –ésta vez en ceremonia religiosa– con mi mamá en el hospital, creí que se trataba de una broma, pero estaba equivocado. Mi padre había hecho una promesa que deseaba cumplir y cuando me di cuenta de eso, tomé la decisión de ayudarlo. Creo que es lo mejor que pude hacer en la vida. Y, aunque mi madre no supo en realidad que estaba pasando, fue algo inolvidable verla llegar al altar vestida de novia”.

Estrenada en España el 23 de noviembre de 2001, El Hijo de la Novia fue una de las estrellas cinematográficas del año 2002, lo que le valió para ser candidata a la categoría del Oscar a la Mejor Película de Habla No Inglesa. A pesar de que finalmente no se alzó con este galardón –que fue a parar a No Man´s Land de Danis Tanovic–, diversos fueron los premios que recibió a escala internacional: Premio Espiga de Plata, 46 Seminci de Valladolid, y Premio del Público entre otros.

Muchas son las lecciones de este metraje para el mundo de las relaciones mercantiles. Destacamos algunas:

1. Hacer negocios puede llegar a ser apasionante; pero en esta vida casi nada es gratuito y hay que estar dispuesto a ceder en otras facetas. Ser empresario suena muy bonito y las ganancias pueden ser ilimitadas, pero ante todo, lo que se necesita es capacidad para moverse bajo coordenadas inestables. La tolerancia a la ambigüedad y la incertidumbre –con los proveedores, con los clientes, con los empleados...– es una de las cualidades más importantes que todo empresario debe poseer. Sin embargo, no todo el mundo está capacitado –ni dispuesto– a aceptar ese ritmo alocado; el desgaste del día a día es grande (minutos 3–20). La vida de Rafael es bien descrita en la película por uno de los posibles compradores del restaurante:

– A usted le veo corriendo detrás de los proveedores, corriendo detrás de los clientes, corriendo detrás de los empleados… Como una especie de maratón, parece que es su vida. ¿Sabe cómo lo veo? No se ofenda: lo veo como a esos malabaristas chinos, que van corriendo de palo a palo para que no se le caigan los platos.

2. Para desarrollar una empresa con visos de estabilidad es preciso un cierto equilibrio emocional que sirva como válvula de escape; sino, al final todo acaba saltando por los aires. A Rafael no parece que le vaya muy bien en esta faceta: un divorcio con Sandra (Claudia Fontán), su ex mujer; continuas riñas con su novia Nati (Natalia Verbeke) que le quiere abandonar para ir a hacer un postgrado a España; y su hija Vicky (Gimena Nóbile), a la cual no le dedica apenas tiempo, son algunas muestras de su desarreglada vida personal.

3. Las lecciones antropológicas de las crisis no se enseñan en ninguna business school. Los tragos amargos no son plato de buen gusto, pero sus enseñanzas vitales en el largo plazo son inigualables. Tras el infarto, Rafael se sincera:

No puedo más (…); tanto preocuparme por todo el mundo. Tanto laburo para ser alguien. Al final, lo único que tengo es un restaurante que no le interesa a nadie.

4. El tiempo es un bien escaso; por este motivo, la vida es una cuestión de prioridades en la que hay que sopesar pros y contras para anteponer intereses. Nicolas Maquiavelo, en su obra más conocida, El Príncipe, nos recuerda el carácter limitado de cualquier realidad: “Así pues, en todos los asuntos humanos uno se da cuenta, si los examina de cerca, que es imposible eliminar una inconveniencia sin que surja otra… Aquí, en todas las discusiones, uno debería considerar qué alternativa conlleva menos inconveniencias y debería adoptar ésta puesto que es la mejor opción: nunca se encuentra ningún tema claramente delimitado y no abierto a debate".

5. Ganar dinero está bien, pero no es lo único ni lo más importante. También es necesario saber pisar el freno y decir "hasta aquí hemos llegado". Centrar los esfuerzos sólo en el terreno profesional deja, a la larga, mal sabor de boca. El general Napoleón Bonaparte decía: “Prefiero un ejército en retirada que un campo de héroes muertos”.

6. Cuando la vida nos pone en jaque sirve para replantearse muchas cuestiones que hasta entonces uno había estado dejando de lado. Ante los obstáculos aprendemos a conocernos mejor a nosotros mismos. Además, se va formando una especie de coraza que le hacen a uno cada vez más fuerte para desgracias venideras. No hay crecimiento sin sufrimiento (minutos 28–40).

Las palabras de Juan Carlos (Eduardo Blanco), amigo de la infancia de Rafael, lo dejan claro (minutos 48–50):

Cuando vos sabe que nada de lo que te pase va a ser peor de lo que te pasó, te da un cierto poder. Yo ya no me preocupo por nada.

7. Los móviles también hay que aprender a desconectarlos cuando toca y no creerse que uno es imprescindible para todo. “La dirección es el arte de trabajar a través de personas” (R. Arana). Buena parte del éxito en la dirección de empresas reside en rodearse de personas competentes para poder delegar en ellas.

8. Hay escollos que sólo se pueden salvar por medio de un cariño profundo. El amor que siente Nico hacia su mujer sensibiliza al más duro de los corazones.

9. Lo importante en esta vida no es ser el más rico, sino disfrutar con lo que uno hace. Así se lo hace saber Nico a su hijo. La pasión de aquél por su restaurante no parece ser la misma que muestra éste por el mismo, quien tras un periodo de duda –y con la ayuda de su progenitor como coach–, tiene clara su venta a la multinacional Marchiolli Internazionale (minutos 40–43).

10. Uno refleja “externamente” lo que alberga en su fuero “interno”. Nico es esa clase de personas que transmiten sosiego, paz, tranquilidad, serenidad, algo sólo al alcance de quienes están relativamente satisfechos con la vida en general.

11. Muchas veces las únicas víctimas de esas vidas desenfrenadas en las que hoy día navegamos son los chavales que no tienen culpa de nada. Cada jornada que pasa sin haber disfrutado de los hijos es otro día más que ya no vuelve. Merece la pena tenerlo en cuenta e intentar hacer un hueco para ellos.

12. Escribió Aristóteles: “El olvido parece ser muestra de poca estima, ya que procede del descuido, y la falta de cuidado es cierta falta de aprecio”. Algo así le ocurre a Rafael con su hija a quien se le pasa ir a recogerla al colegio. Lo verdaderamente importante de nuestras vidas nunca hace falta apuntarlo en la agenda.

13. La vida no consiste en vivir sin problemas –eso sería una ingenuidad– sino en saber gestionarlos de la mejor manera posible. Noel Clarasó lo expresaba con estas palabras: "Lo bueno de los grandes problemas humanos y hasta de los pequeños problemas de cada uno de nosotros es que todos están siempre sin resolver. Vivir no es saborear las soluciones. Vivir es navegar entre los problemas, de uno a otro, a través del agua tibia y sabrosa del mar inmenso de todo lo posible".

14. La orientación al cliente es un aspecto irrenunciable de todo negocio para que éste marche adelante. El cliente, ante todo, lo que busca es que le hagan sentir importante; esto es lo que hacía Norma cuando estaba al frente del restaurante:

Yo cocinaba y ella atendía, era una cuestión de dos. Siempre discutíamos por qué venía la gente. Ella decía que por la cocina y yo decía que por su atención. Con esa sonrisa... ¡qué cartel luminoso! Imagínate, entraba la gente y se encontraba con esa pintura (...). El cliente pasaba y creía que había entrado en el paraíso. Ella pedía que la siguieran que les iba a llevar a la mejor mesa, y todos se lo creían, porque si ella te llevaba era la mejor mesa. Te hacía sentir como si fueses el único (minutos 39–43).

* Puedes ver el trailer en el siguiente link.
                                                                                                                                                                  

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2 comentarios:

Pedja dijo...

Pienso que es una película maravillosa como muchas otras, "La mejor Juventud", "Tiempos Modernos", cualquiera de los Hermanos Marx, "La vida es bella", "Un Lugar en el mundo" y muchas más películas. El cine es el arte más completo porque aúna muchas artes en una, pero para que haya una buena película lo principal es que haya un buen guión, es el ingrediente básico.

Como este blog, que me parece que constituye un magnífico guión, enhorabuena¡¡.

Anónimo dijo...

Y que me decis de la charla que tiene Ricardo Darín con el cura cuando éste le anuncia que no les va a poder casar. El speech que se marca Darín es espectacular.

Paco, te felicito por el blog. No lo dejes nunca.

Un amigo que te admira...

(Muchos recuerdos a Don Paco)

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