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martes, 5 de febrero de 2008

Apariencias vs. Realidades: off the record

Creo, aunque suene duro decirlo, que vivimos en un mundo donde importan más las apariencias que las realidades, lo que uno parece que lo que realmente es; la imagen que damos más que lo que verdaderamente somos. En alguna ocasión he puesto por escrito que en cierto modo «la vida es una gran mentira muy bien vendida». Probablemente sea algo exagerada esta afirmación aunque probablemente también tenga algo de cierto.

En la película «El pez gordo» (1999) –con interpretaciones de Kevin Spacey, Danny DeVito, Peter Facinelli–, se sucede la siguiente escena durante una convención de vendedores de lubricantes industriales en un hotel de lujo de Wichita (Kansas):

No importa quien seas, sino lo que representas, afirma Larry (Kevin Spacey), un tipo muy vapuleado por la vida.

Bob (Peter Facinelli), el menos experimentado, comenta:

Suena bastante impersonal.

La contestación de Larry no se hace esperar:

Pues claro que es impersonal, ¿por qué crees que se hacen negocios en sitios como éste?

Es una lástima, concluye Bob.

En las últimas semanas, he tenido la oportunidad de charlar con buenos amigos sobre el tema de las «apariencias» y las «realidades» en la sociedad en que vivimos. En el último post, recogía varias frases de Pedro Ruiz extraídas de su último libro: «RuiZcionario». Entre otras: «Amanecer: momento en que la farsa que representamos a diario vuelve a estar iluminada»; o «Apariencia: lo que más se lleva. Camuflaje para encajar con el decorado. Trajecillo de gestos y actitudes que nos ponemos para fingir en compañía». Sobran las palabras.

En días pasados ha salido a la luz el off the record del periodista deportivo de Telecinco, J. J. Santos, durante el intermedio del partido de fútbol del pasado fin de semana entre el Betis y el Deportivo de la Coruña. El locutor no decía nada grave, simplemente hacía unos comentarios personales sobre algunos programas (Aquí hay tomate) y personas (Andrés Montes) –además de algunos «tacos»–, pero en una sociedad en la que hay que ser políticamente correcto y dar una imagen exquisita, ha causado cierto revuelo.

El reality show Gran Hermano, tan popular en nuestro país como en otras patrias, muestra a la gente tal y como es, en estado puro. 24 horas de cámaras por televisión ininterrumpidas. Si a cada uno de nosotros nos pusiesen una cámara 24 horas no habría humano que se salvase. Es posible aparentar una imagen exquisita –como se debe ser– durante un tiempo, pero no de manera sistemática. Antes o después, lo mejor y lo peor de las personas sale a flote. Esto suele ocurrir en muchas ocasiones con la convivencia y que da al traste muchas parejas ya que deja al desnudo nuestra auténtica personalidad y muestra nuestra cara menos amable. Lo dice el psiquiatra Enrique Rojas: «La convivencia es lo más difícil de esta vida. ¡Qué difícil es enamorarse y qué difícil mantenerse enamorado!»

Dejo aquí el off the record colgado –como no– de la red:
http://www.elmundo.es/elmundo/2008/02/04/television/1202128141.html

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