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sábado, 16 de febrero de 2008

Wolters Kluwer

Ayer viernes estuve impartiendo en Hoyo de Manzanares, en el Campus de la Berzosa, un seminario «in company» para 22 personas del grupo editorial Wolters Kluwers (www.wolterskluwer.es). El tema: «Creatividad e Innovación en entornos de cambio», una de las cuestiones de mayor preocupación actual para las organizaciones.

Durante un buen rato estuvimos discutiendo sobre diferentes aspectos interesantes –enemigos, aliados, problemas...– de la creatividad. Estimulante sesión en la que la continua participación de los asistentes animó la velada. Simplemente apunto algunas pinceladas:

La creatividad no es cosa de genios o unos pocos privilegiados. El ser humano es creativo por naturaleza. Es una facultad incrustada en la naturaleza humana. Muchas veces, sin embargo, esa creatividad está anestesiada por una educación demasiado cartesiana, lógica, matemática y racional y necesitamos de crisis para que despierte. Albert Einstein decía: «La necesidad y el hambre son los motores de cambio del mundo». Lo mismo, con otras palabras, lo afirmaba el Lazarillo de Tormes: «El hambre agudiza el ingenio». Hace un par de días, en una entrevista a «Michel», Director de la cantera del Real Madrid, explicaba: «El jugador de casa tiene que demostrar más que los demás y esperar la oportunidad. A nosotros nos la dieron porque el club atravesaba una crisis económica y no tuvieron más remedio que tirar de la cantera. La Quinta del Buitre fue producto de esa crisis. Estoy convencido que de otra forma no habría aparecido. Tuvimos tiempo para ganar confianza y formarnos como futbolistas». Muchas veces la adversidad despierta talentos ocultos.

La creatividad no es descubrir la pólvora o tener una idea genial. Creatividad es encontrar soluciones a los múltiples inconvenientes que van surgiendo en la vida diaria, tanto en nuestra faceta profesional como personal. Por tanto, la creatividad nos incumbe a todos. En gran medida, a los empleados no se les paga por saber mucho sino por resolver problemas. La erudición está bien, pero ante todo la empresa busca gente pragmática que encuentre alternativas a los numerosos escollos que todos los días aparecen encima de la mesa. Con actitud creativa siempre hay caminos para salir adelante.

La curiosidad es el ingrediente básico de la creatividad. Las personas más creativas son personas intelectualmente curiosas. Les interesa casi todo de todo y tienen siempre los ojos y los oídos bien abiertos. Les gusta viajar, leer, pasear, la gastronomía, el deporte... No se tiene creatividad por inspiración divina. La creatividad no surge de la nada sino que hay que darle inputs –a poder ser, muchos y variados– para que se manifieste. La creatividad es el resultado de la combinación o asociación de ideas que el cerebro produce con la información que tiene. Contra más inputs demos al cerebro –las posibles combinaciones serán mayores– y más variados –los resultados serán más originales– tanto mejor será nuestra creatividad.

La creatividad es un «medio» no un «fin». La creatividad por la creatividad no vale nada. La creatividad es interesante en la medida que está orientada hacia la consecución de unos objetivos. No hay que olvidar que la vida –y la empresa– tiene una parte pragmática que no se puede pasar por alto: presupuestos, plazos, recursos... El equilibrio entre creatividad y rentabilidad es imprescindible (aunque nada fácil de conseguir). La creatividad (aspecto emocional) debe estar conducida y dirigida por la lógica (aspecto racional). La emoción sin razón desemboca en el caos; esto explica por qué muchos artistas han fallecido pobres. Su única preocupación era crear.

La creatividad hay que trabajarla. Somos seres de hábitos y un hábito se construye por la repetición. Para ser creativo hay que poner en práctica la creatividad. La creatividad es como un músculo que toma forma con el ejercicio; por eso, para ser creativo en las grandes cosas hay que serlo previamente en las pequeñas: en la cocina preparando una receta de manera diferente a la habitual; con el coche cogiendo caminos alternativos a los de siempre; probando restaurantes nuevos cada cierto tiempo; haciendo el esfuerzo de conocer gente diversa (de otros países, profesiones, estatus...)...

Para acabar, dos frases:

– La primera, de Michel Cahier: «Hombre de fe y convicción el creativo está convencido de tener razón contra todo el mundo. Autodidacta o ingeniero diplomado, el creador es un hombre de oposición, un anticonformista: inconsciente de las dificultades, pero enamorado de su idea, no acepta el mensaje de los mayores, el discurso de la razón. Cree en la innovación y el cambio. Demuestra su movimiento andando».

– La segunda, de George Bernard Shaw: «La persona razonable se adapta al mundo, mientras que la no razonable tiende a adaptar el mundo a sí misma. Por ello, todo progreso se debe a las personas no razonables».

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