Próximo 28 de junio a las 19.30 horas, presentación en Córdoba de ‘Aprendiendo de los mejores’ (Alienta, 11ª edición) en el Colegio Oficial de Arquitectos. Más información en el siguiente link

miércoles, 12 de marzo de 2008

Los niños, grandes maestros

En cierta ocasión decía un pensador: «No sé cómo siendo los niños tan listos los adultos somos tan tontos». Y concluía: «Debe ser cosa de la educación».

En los cursos y seminarios que imparto suelo preguntar quiénes son las personas más creativas del mundo. Tras algunos segundos de silencio, siempre hay algún valiente que se anima y contesta: los niños. Y así es.

Los más pequeños, que tienen su disco duro limpio de prejuicios y convencionalismos, nos sorprenden a diario con sus respuestas inesperadas y originales; y eso es precisamente la creatividad, la capacidad para encontrar soluciones diferentes a las habituales; la habilidad para explorar caminos poco transitados; la ausencia de miedo para romper rutinas. Robert Frost lo escribio magistralmente en «The road not taken»: «Dos caminos divergían en el bosque, yo cogí el menos transitado y eso hizo que todo fuese diferente».

En otro post anterior (Cosas de niños: la creatividad infinita, 25/09/07) hablé sobre esta misma cuestión y dejamos constancia a través de un cuento de la facilidad de los niños para hallar alternativas distintas a las tradicionales. Recientemente he descubierto otra historia que refleja claramente esta realidad. Es de Anthony de Mello y se encuentra en su clásica obra «La oración de la rana».

La madre:

¿Sabías que Dios estaba presente cuando cogiste esa galleta de la cocina?

El niño:

Sí.

La madre de nuevo:

¿Y que crees que te estaba diciendo Dios?

La respuesta del chico no se hace esperar:

Me decía: No estás tú sólo; estamos los dos, de modo que coge dos galletas.