miércoles, 2 de abril de 2008

El valor relativo del éxito

Una de mis frases preferidas pertenece a Confucio (551–479 a.C.) y dice así: «Tanto el éxito como la desgracia son desconcertantes». Cuando las cosas van mal, porque parece que el mundo se acaba; cuando la vida sonríe, porque aparecen envidias, vanidades y presiones de complicada digestión.

La vida enseña que cualquier alternativa tiene un precio. El cineasta Woody Allen ha dicho en más de una ocasión: «Me gustaría ser rico y vivir como un pobre». Eso, por desgracia, no es posible y conviene tenerlo en cuenta porque muchas veces vamos en búsqueda de lo no existe, y como no lo encontramos, nos frustramos.

Todavía recuerdo el último día de emisión del programa «Crónicas Marcianas» que estuvo más de 8 años seguidos en parrilla. Su presentador, Javier Sardá, cobraba por entonces 7 millones de euros al año. El espacio nocturno emitió más de 1.285 programas en directo, 3.200 horas televisivas, 2.000 invitados por plató, 1.400 actuaciones, 280.000 personas invitadas de público, 10 libros basados en el «late night», 20 volúmenes de temas musicales escuchados en el programa y otras cifras más igualmente de espectaculares. El día de su despedida, sin embargo, el presentador manifestaba: «El éxito te da mucho pero te quita la vida».