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martes, 15 de julio de 2008

Preguntas y respuestas sencillas y profundas

Una de las cualidades que más admiro en las personas es la de ser capaz de transmitir un mensaje profundo de una manera sencilla. En mi experiencia, la sabiduría desemboca en dos cosas: humildad y sencillez, cualidades ambas sólo al alcance de los más grandes.

En primer lugar, la humildad es propia sólo en aquellos cuyo ancho de banda es amplio. A medida que la persona sabe más también es más consciente de todo lo que no sabe. Dicho con palabras del científico John Maddox: «Cada descubrimiento científico, al mejorar nuestros conocimientos actuales, también agranda las fronteras de nuestra ignorancia». La sabiduría hace más evidentes las limitaciones, y por ello, la persona antes de hablar, piensa lo que va a decir y no predica sobre lo humano y lo divino.

En segundo lugar, la sencillez, que es una consecuencia de la humildad. El ornato, el barroquismo y las prácticas rimbombantes son propios de personas con carencias, de aquellos que tienen elevadas necesidades de autoafirmación y que necesitan armar ruido constantemente para «quedar bien» ante el resto. Por el contrario, los más grandes no sólo no necesitan deslumbrar a nadie sino que son capaces de transmitir, a pesar de sus logros, una gran normalidad a su alrededor.

Me gustan sobremanera las siguientes preguntas y respuestas de Teresa de Calcuta, todo un ejemplo de sencillez y profundidad al mismo tiempo.

¿El día más bello? Hoy.
¿El obstáculo más grande? El miedo.
¿La cosa más fácil? Equivocarse.
¿La raíz de todos los males? El egoísmo.
¿La distracción más bella? El trabajo.
¿La peor derrota? El desaliento.
¿Los mejores profesores? Los niños.
¿La primera necesidad? Comunicarse.
¿Lo que me hace más feliz? Ser útil a los demás.
¿El peor defecto? El mal humor.
¿El sentimiento más ruin? El rencor.
¿El regalo más bello? El perdón.
¿Lo más imprescindible? El hogar.
¿La sensación más grata? La paz interior.
¿El mejor remedio? El optimismo.
¿La mayor satisfacción? El deber cumplido.
¿La fuerza más potente del mundo? La fe.
¿Las personas más necesarias? Los padres.
¿El sentimiento más bello del mundo? El amor.

Tras estas palabras merece la pena escuchar la música de la película «La vida es bella», tanto en su versión original instrumental como en su versión más moderna cantada por Noa y Miguel Bosé. Ambas son excepcionales.



2 comentarios:

Q dijo...

Paco, es que ella era una Santa...

Anónimo dijo...

Creo que somos nosotros mismos quienes nos complicamos la vida... La sencillez es más "sencilla" de lo que parece... El sentido común (que no es práctica común) está relacionado con la sencillez.

Un abrazo "Q" (de Mariano de Quadros) por participar... Espero que lo sigas haciendo.

Francisco Alcaide

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