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viernes, 15 de agosto de 2008

El tiburón de Baltimore

Cuando escribo estas líneas el nadador Michael Phelps (Baltimore, 1985) –conocido como el «Tiburón de Baltimore»– lleva conquistadas seis medallas de oro, a una de igualar a su compatriota Mark Spitz que acumuló siete en los Juegos Olímpicos de Munich 72, a dos de empatar con el gimnasta Alexander Dityatin (tres de oro, cuatro de plata y una de bronce) en Moscú 80, y a tres de conseguir un record histórico: el mayor número de metales en unos JJOO.

Detrás de resultados extraordinarios siempre se esconden esfuerzos titánicos que explican los éxitos excepcionales. Indago un poco en la historia de este joven y empiezo a atar cabos.

Primero. De los problemas hay que hacer oportunidades. Empezó a nadar a los 7 años. Le tenía miedo a la piscina –como otros niños pequeños– pero en su biografía recoge que se refugió en las piscinas para no oír las discusiones entre sus padres, que poco después se divorciarían. Toda crisis es al mismo tiempo una oportunidad. En ocasiones, como decía Viktor Frankl, «no dependen de nosotros las circunstancias que nos tocan vivir pero sí la actitud con las que nos enfrentamos a ellas». Wayne W. Dyer también afirmaba: «La esencia de la grandeza humana radica en que en determinadas circunstancias mientras algunos optan por la locura otros cogen el camino de la autorrealización personal». Phelps optó por hacer de una dificultad un reto.

Segundo. Un buen jefe vale oro. Todo el mundo necesita orientación, feed–back, comprensión, confianza, cariño, buen clima... de otro modo el talento pasa desapercibido. Cuando el entorno es favorable, las capacidades se expanden; cuando el entorno es tóxico, las capacidades se retraen. A los once años apareció en su vida el entrenador Bow Bowman quien rápidamente se dio cuenta de sus enormes cualidades. Con él empezó a entrenar y continúa haciéndolo en el North Baltimore Aquatic Club. Bowman se ha convertido en su segundo padre, ya que con su padre biológico apenas mantiene contacto desde que el matrimonio se separó. En cualquier relación, los aspectos «racionales» –salario, disciplina, respeto a la autoridad...– deben ir acompañados de aspectos «emocionales» –empatía, apoyo, buen tacto, comunicación...–. Todo el mundo necesita un «frontón» en quien confiar y cuya argamasa vaya más allá de la mera relación mercantil.

Tercero. De talento sólo no se vive. El esfuerzo y el sacrificio incondicionales son los condimentos del éxito bien cimentado. En los últimos 7 años sólo ha dejado de entrenar 5 días. Entrena 5 horas diarias y suele nadar unos 80 kilómetros a la semana. Cuando no entrena, suele dormir y cuidarse. «La disciplina –como decía Truman Capote– es la parte más importante del éxito». El desayuno está formado por 8 huevos fritos con tostadas. Según sus médicos, precisa 7.000 calorías diarias para abastecer su organismo de las energías que gasta en los entrenamientos. Es un animal que mide 1,95 centímetros, pesa 88 kilos y con sus brazos abiertos tienen una envergadura de 2,04 metros.

Cuarto. Las equivocaciones adecuadamente gestionadas sirven para tomar más impulso. Como todo triunfador comete fallos. Hace unos meses fue arrestado por conducir bebido. «Cometí un error, y pido disculpas por ello», dijo tras ser detenido. El error bien gestionado ayuda a crecer. Nos permite no perder los pies del suelo, ayuda a tomar distancia del glamour del éxito, sirve para separar paja y grano y saber quiénes son auténticos amigos y quiénes no o aporta amplitud de miras, entre otros muchos aspectos. Siempre me ha gustado decir que «el éxito es como la sal: si te quedas corto la comida no sabe a nada, pero si te pasas, arruinas la comida». Una ración de fracaso de vez en cuando sienta muy bien.

La trayectoria de Phelps es impresionante:

– En 2000, con sólo 15 años, consiguió un diploma en los JJOO de Sydney tras ser quinto en los 200 m mariposa.

– En 2001 ganó su primer título absoluto: la medalla de oro de los 200 m mariposa en el Mundial de Fukuoka (Japón), prueba en la que estableció, además, un nuevo récord del mundo (1 minuto 54,58 segundos), convirtiéndose en el plusmarquista más precoz de la historia.

– En 2002, en los Pan Pacific Games ganó cuatro medallas de oro a título individual y una de plata en los relevos 4 x 200 metros libres.

– En 2003 batió ocho récords mundiales en 41 días. En el Mundial de Barcelona, con apenas dieciocho años, ganó tres medallas de oro: 200 m mariposa, prueba en la que en semifinales batió el récord del mundo (1 minuto 53,93 segundos), 200 m estilos (1 minuto 56,04 segundos; récord del mundo) y 400 m estilos (4 minutos 9,09 segundos; récord del mundo).

– En Atenas 2004 ganó las medallas de oro de 100 m mariposa (51,25 segundos), 200 m mariposa (1 minuto 54,04 segundos), 200 m estilos (1 minuto 57,14 segundos), 400 m estilos (4 minutos 8,26 segundos, récord mundial), 4 x 200 m estilos y 4 x 100 m estilos. También se adjudicó dos bronces: 200 m estilos (1 minuto 45,32 segundos) y 4 x 100 m libres.

A pesar de este currículum, su entrenador ha dicho que el mejor momento de Phelps llegará en los JJOO de Londres 2012. Dejo un link en el que se puede ver un vídeo de la técnica de Phelps, sus medallas conseguidas, así como una comparativa con Spitz y su ficha: http://www.as.com/mas-deporte/grafico/phelps-delfin-estadounidense/dasmas/20080814dasdasmas_1/Ges

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