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sábado, 20 de septiembre de 2008

Educación y Liderazgo (y II)

En el post de ayer, hablábamos acerca de la importancia de la educación en la formación de habilidades y valores determinantes para el ejercicio del buen gobierno. En mi libro «Who´s Who en el Management Español» (Interban, 2006), les pregunte a los 14 especialistas en management incluidos en la publicación, la siguiente pregunta: «¿Qué importancia le da a la «educación de la familia» en la gestación de un líder?».

Éstas fueron sus respuestas:

1. José Aguilar: «Nuestra historia se escribe en un libro parcialmente redactado. No podemos prescindir de nuestro pasado ni aplicar a nuestra vida procesos de reingeniería. Quien se ha desarrollado en un escenario de autoridad estimulante y liberadora está más capacitado para ser líder que quien ha crecido en un entorno de autoritarismo asfixiante o de anarquía desestructurada».

2. Mario Alonso: «Mucha. La comunicación más importante no es la verbal o la no verbal, sino la vital, que es la del ejemplo. Hay padres de familia que lideran, mientras que otros sólo mandan».

3. Santiago Álvarez de Mon: «Crítica. La infancia es la edad en que eres una esponja donde los mensajes quedan grabados de manera indeleble y donde seis o siete ideas fuertes quedan establecidas de manera importante. Alguien dijo que “es más fácil educar a un niño que enderezar a un adulto”. Los cuatro o cinco axiomas centrales, “si la vida merece la pena o no”, “si te puedes fiar del ser humano o no”, “si el amor es más fuerte que el odio”, son mensajes de la infancia».

4. Eduardo Bueno Campos: «Si la familia tiene valores y una cultura innovadora y solidaria o responsable socialmente es importante».

5. José Manuel Casado: «Creo que la educación familiar tiene una influencia fundamental en la configuración del carácter de los líderes; y el carácter es uno de los aspectos determinantes para el éxito personal y/o profesional. Recuerden lo que decía Aristóteles “siembra un pensamiento y cosecha un hábito; siembra un hábito y cosecha un carácter».

6. Juan Carlos Cubeiro: «Es esencial para determinar la fuerza de sus valores, para aprender autodisciplina, para conceder importancia a aquello que la tiene. Esa educación es insustituible».

7. Nuria Chinchilla: «La familia es la mejor escuela de competencias cuando se convive con unas normas que exigen lo justo y con personas que aman de verdad. Es el lugar en que entran por ósmosis los valores de la solidaridad y del servicio. Pero si los padres llegan a casa derrengados de sus respectivos trabajos y sin energía para nada, es muy difícil que puedan poner límites a los hijos. De ahí el bajísimo umbral de frustración de algunos jóvenes que llegan a las empresas con CV técnicamente perfectos, pero con carácter débil y poca capacidad de salir de sí mismos».

8. Javier Fernández Aguado: «Alta, porque la familia es siempre la primera introductora de cada persona en la sociedad. Se ha dicho que la gente queda marcada por su primer jefe. Mucho más, desde luego, por su ambiente familiar. Luego, en algunos casos, puede cambiarse y mucho, pero resultará más dificultoso».

9. Salvador García: «Mucha; por eso tanta gente se acuerda del padre y de la madre del “líder” con tanta frecuencia».

10. Luis Huete: «La estabilidad emocional de los años maduros se forja en los estímulos sanos que se han recibido en los entornos familiares. Creo que no somos conscientes del todo de la responsabilidad de educar inteligentemente a nuestras próximas generaciones. Un directivo con un mundo interior desequilibrado es un peligro público».

11. Alfonso Jiménez: «Es muy importante ya que es donde se transmiten los valores básicos de la persona. Ahí se crea la capacidad de influencia, la capacidad de relación, la dependencia, el ser optimista o pesimista».

12. José María Ortiz: «Los valores los hemos aprendido desde pequeños. Me gusta pensar, cada vez más, en las cosas que aprendí de mis padres. Sin duda, oírle a mi padre en todas las comidas los avatares que vivía en la fábrica que había heredado, acercarme a buscarle a las tantas para que viniese a casa a cenar, ayudarle durante las vacaciones escolares en lo que me pedía, inoculó en mi espíritu la inquietud por emprender cosas nuevas. Por no hablar de unas pocas sentencias, claras e intensas, vividas en mi casa, a las que vuelvo una y otra vez; algunas, acompañadas de un halo entonces enigmático: cuando seas mayor lo entenderás. Estoy convencido que todos podríamos describir experiencias muy similares a ésta».

13. Álex Rovira: «Imprescindible también, ya que sin ella pueden aparecer grandes carencias y problemas en la relación con el otro. Las razones que tiene el corazón y que la razón ignora, como decía Pascal, son aquellas que nos hacen humanos: hablar sobre ellas y recibir formación sobre las disciplinas que las abordan es, hoy más que nunca, necesario».

14. Fernando Trías de Bes: «Es una parte de su historia, tiene sin lugar a dudas aspectos determinantes en su forma de ser y hacer, pero no es algo gestionable».

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