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lunes, 22 de septiembre de 2008

Si tienes un sueño, protégelo

Hay temas que son recurrentes en este blog; y son recurrentes porque los considero especialmente importantes. Uno de ello es la importancia de luchar por nuestros propios sueños, ya que sino otros, como dice Fernando Trías de Bes, «nos vendrán a imponer los suyos».

Recientemente escribía un artículo para Terra News (la publicación de la empresa Terra Consultoría de Incentivos: http://www.terra-consultoria.com/), con el título «Aprender a no escuchar». Allí decía: «Sí, puede parecer una contradicción, pero la experiencia demuestra que también hay que saber no escuchar porque hay personas que son expertas en amputar los sueños de los demás con sus palabras malintencionadas. En cierto modo, lo que se esconde detrás de esos dardos envenenados es la envidia, que no es más que el recurso de los menos capaces; individuos que ante la imposibilidad de alcanzar los objetivos que les gustarían, intentan que otros tampoco se alcen con ellos porque eso supondría dejar al descubierto sus carencias. Para ello no tienen reparos en maldecir las ilusiones de los demás con la finalidad de que desistan y así poder saciar sus propias insatisfacciones personales».

Este mismo mensaje sale a la luz en la película «En busca de la felicidad» (2006), de Gabriele Muccino. En una de las escenas, con Will Smith en el papel de Chris Gardner cómo actor protagonista, tiene lugar una conmovedora conversación entre éste y su hijo (Jaden Smith, que también lo es en la vida real). Tras unas palabras poco afortunadas del progenitor, la reacción del chico no se hace esperar. El padre cae entonces en la cuenta de su error y rectifica sobre la marcha: «Nunca dejes que nadie te diga que no puedes hacer algo, ni siquiera yo. Si tienes un sueño, tienes que protegerlo. Las personas que no son capaces de hacer algo te dirán que tú tampoco puedes. Si quieres algo, ve por ello, y punto».

Los sueños son el motor de la vida, por ello, hay que evitar que terceras personas nos aparten de ellos, habitualmente con el objetivo de no dejar en evidencia sus limitaciones. Cleobulo de Lindos sentenciaba: «Si te atrae una lucecita, ¡síguela! ¿Qué te conduce a un pantano? Ya saldrás de él, pero si no la sigues toda tu vida te martirizarás pensando que acaso era tu estrella».

Dejo la escena de la película que tiene alguna otra enseñanza además de la comentada.