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domingo, 12 de octubre de 2008

Consejos bursátiles

Ayer escribí un post titulado «¿Qué le pasa a la Bolsa?», en referencia a un artículo que publiqué en 2002 y que sigue vigente hoy día ante los vaivenes bursátiles. Hoy reproduzco otro artículo que escribí en Expansión pocos meses después con el título «Consejos bursátiles» y que también es aplicable a la situación actual. Lo reproduzco:

1. Defina «perfil de riesgo» y «horizonte temporal» de su inversión, o lo que es lo mismo, si prefiere comer bien o dormir bien. Toda inversión se sustenta sobre tres patas: rentabilidad / seguridad, liquidez y fiscalidad. Esos son los ingredientes, usted pone las cantidades. No olvide que todos los «más» tienen sus «menos»: un producto rentable, será poco seguro (las acciones, por ejemplo); un producto líquido, ofrecerá escasa rentabilidad (como los FIAMM); y un producto con buen tratamiento fiscal, carecerá de liquidez suficiente (los fondos de pensiones).

2. Planifique. Gran parte del éxito de una estrategia de inversión reside en su planificación. La planificación es a la inversión, lo que la organización es al trabajo. Sin organización, se pierde tiempo; sin planificación, dinero. La buena marcha de nuestras finanzas está en llevar a cabo políticas preventivas y no paliativas.

3. Invierta, no especule. Lo que diferencia un concepto de otro es principalmente el factor tiempo. Invertir es rentabilizar el ahorro a medio y largo plazo; especular es pretender que una cantidad de dinero se convierta en mucho en poco tiempo. Invertir y ganar no es complicado; especular y acertar, sí. Recuerde: «Octubre es uno de los meses particularmente peligrosos para especular en Bolsa. Los otros meses peligrosos son: julio, enero, septiembre, abril, noviembre, mayo, marzo, junio, diciembre, agosto y febrero» (Mark Twain).

4. Invierta cuando tenga dinero para invertir; es decir, lo que le sobre, los excedentes, lo que no vaya a necesitar en un período breve de tiempo. Si no es así, olvídese de la Bolsa. Si no quiere olvidarse, sepa a lo que se expone.

5. No cometa el típico error de principiante (y en el que todos hemos tropezado alguna vez): invertir cuando la Bolsa camina por máximos históricos y lleva años de ganancias continuadas. Aproveche las caídas para tomar posiciones y las subidas para aligerar su cartera, pero no se precipite. No se trata de hacerse millonario sino de sacar una rentabilidad extra a nuestros ahorros.

6. Sepa «dónde» invierte, «por qué» y «para qué». Preocúpese de conocer en manos de quien pone sus ahorros, cuáles son sus planes de futuro y quiénes son sus directivos. ¿Sabe lo que significa ser accionista? Yo, empresa, necesito dinero para llevar a cabo los proyectos que tengo en mente, y se lo solicito a usted inversor-accionista, y a cambio, si las cosas marchan y tenemos beneficios, los compartimos. Esa es la función tradicional de la Bolsa y así debería contemplarse, canalizar el ahorro privado hacia la inversión productiva. ¿Obvio? Lo obvio se olvida con relativa cierta frecuencia.

7. Mantenga la cabeza fría –sé de sobra que no es fácil– y no se deje arrastrar por las euforias compradoras o vendedoras: «Aestimes indicia, non numeres» (Pesa las opiniones, no las cuentes). Compre o venda sólo si tiene motivos para ello. Evite tomar sus decisiones de inversión en base a lo que oye o escucha por ahí, y mucho menos, en base a las recomendaciones de ese «amiguete» suyo que le dice qué tiene o qué no tiene qué comprar y que usted se cree que sabe tanto. Infórmese, pregunte, analice, sea crítico...

8 No se ciegue y consolide ganancias. A medida que acumule plusvalías, deshaga posiciones parcialmente y suba los stops de venta para proteger logros. Por muy bien que vayan las cosas no se confíe. La Bolsa es por naturaleza, infiel. Coquetea con unos y otros, pero no se casa con nadie. Antes o después –si se deja seducir por sus encantos– le acabará dando calabazas: ella siempre tiene nuevos pretendientes a los que sacarles los cuartos. Kostolany solía decir que «el dinero ganado en Bolsa es sólo un préstamo que hay que devolver con altos intereses si no se sabe salir a tiempo».

9. Aprenda a vender con pérdidas. Si se ha equivocado, rectifique y a otra cosa. Fíjese niveles máximos de pérdida que está dispuesto a soportar –tanto si invierte a corto como a largo plazo– y una vez que se alcancen, venda si pensárselo dos veces. La cabezonería y el orgullo no son buenos aliados en el parqué. Lo de siempre: es mejor perder que perder más.

10. Invierta el grueso de su dinero en valores grandes. El Real Madrid C.F. y el F.C. Barcelona son los blue-chips del fútbol español. Tienen pedigree. Podrán perder este domingo o al siguiente, pero ellos, al final de la Liga, siempre están en los primeros puestos. Lo mismo sucede con los grandes valores, ellos casi siempre acaban demostrando su valía.

11. Diversifique. Pocas cosas hay de las que se pueda hablar con certeza a la hora de invertir. Una de ellas es que hay que comer de varias manos. La diversificación no es una cosa para empezar a pensar en ella cuando las cosas se ponen feas sino que hay que llevarla a la práctica en cualquier circunstancia.

12. Diversifique por «plazos» (diversificación temporal), por «productos» (diversificación por activos) y por «mercados» (diversificación geográfica). Ni todo a largo plazo, ni todo a corto; ni todo en renta variable, ni todo en renta fija; ni todo en el mercado nacional, ni todo en el internacional. Tampoco invierta todo de golpe –por si vemos caídas, hasta dónde va caer la Bolsa no lo sabe nadie– y diversifique sus inversiones a lo largo del tiempo: un poco hoy y otro poco mañana. Pero ¡ojo!, no se confunda, una buena diversificación ayuda a reducir el riesgo, no lo elimina.

13. No se fíe demasiado de los «expertos». La experiencia enseña que «hay que aprender mucha economía para evitar ser engañado por los economistas». Tome las recomendaciones con mucha cautela. Si las cosas fuesen tan fáciles, a buenas horas nos íbamos a dedicar a otra cosa.

14. A la hora de invertir es importante pedir consejo, pero mucho más lo es a quién se solicita el mismo. Déjese asesorar por aquellos que tienen un amplio bagaje bursátil y que además de hacer uso de herramientas técnicas o métodos cuantitativos, incorporan su experiencia para dar sus recomendaciones: cuantas más crisis bursátiles acumule su asesor a las espaldas, tanta más sabiduría podrá poner a su disposición. En Bolsa, casi todo lo que se aprende es a fuerza de palos.

15. Tenga cuidado también con las tertulias radiofónicas de Bolsa. Los que hoy te hablan con gran desparpajo del divorcio de una famosa, mañana del planteamiento táctico de un entrenador de fútbol y pasado de la decisión de política exterior del gobierno –siempre para criticar por supuesto–, también se atreven con estos temas. Las barbaridades que se dicen en ocasiones, son de órdago a la grande.

16. Cuando el taxista, peluquero, carnicero, portero, electricista… le cuenten lo que llevan ganado en bolsa, échese a temblar, lo peor está a puntito de llegar.

17. No deje de lado el componente irracional del mercado. En Bolsa es más fácil que gane dinero un psicólogo que un economista. La psicología explica buena parte de los movimientos bursátiles. Decía Keynes que «si los inversores se convencen de que la Bolsa baja (sube) con la llegada de las golondrinas, bajará (subirá) efectivamente cuando lleguen, ya que todos se apresurarán a vender (comprar)».

18. La psicología es esa disciplina que tiene su razón de ser en cualquier ámbito que tenga como protagonistas a los individuos, a las personas, y la Bolsa, es uno de esos ámbitos; porque quienes compran y venden en los mercados de valores no son otros que seres humanos. El problema cuando hablamos de seres humanos es que casi nunca dos más dos son cuatro; y éste es el error que cometemos con frecuencia: intentar hacer de una disciplina social una ciencia matemática, y así nos luce el pelo.

19. En el equipaje de todo inversor no debería faltar nunca una buena dosis de: sentido común, paciencia, humildad, serenidad, disciplina y sobre todo pru-den-cia. Si no se olvida ninguna de estas prendas en su maletín de inversión, tiene casi todo lo que hace falta para cabalgar por los mercados financieros.

20. No se obsesione con Hacienda. La fiscalidad es otro aspecto más de toda inversión, pero, salvo en contados casos, ni el único, ni el más importante. La fiscalidad debe estar al servicio de la inversión y no la inversión al servicio de la fiscalidad. Muchos inversores por no querer tributar al fisco unas ganancias, al final han acabado perdiendo eso y mucho más.

1 comentarios:

Ronnie Mazzei dijo...

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Las mejores inversiones hoy en dia, sin lugar a dudas son las bursatiles, hay que informarse bien antes de empezar a mover dinero en ellas, pero por suerte en estos tiempos que corren hay mucha informacion al respecto y muchas opciones atractivas

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