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sábado, 25 de octubre de 2008

El Modelo A6

Hace unos días (ver post 18/10/08) hablé del libro «Confianza» (Empresa Activa, 2008), una publicación en la que se nos muestra cómo nuestra confianza es innata (nacemos con ella) pero poco a poco aprendemos a desconfiar.

También en el libro, José María Gasalla habla de un interesante Modelo por él desarrollado –el Modelo «A6»–, que hace referencia a tres binomios de «A» que sirven para entender la realidad de una organización en un momento determinado y a partir de ella iniciar el proceso de cambio–transformación correspondiente. Esos binomios son:

– «Antes» y «Ahora»: este binomio implica que lo que fue antes, repercute ahora; o lo que es lo mismo, para entender los motivos por los que ciertas cosas suceden en el presente de cierta organización, es preciso echar la vista atrás en lo que sucedió en momentos anteriores. Como se suele decir: «Estos lodos provienen de aquellas aguas».

– «Arriba» y «Abajo»: lo que ocurre arriba se traslada abajo, hace referencia a la influencia que tienen las personas que ocupan la pirámide empresarial sobre los demás miembros de la misma. Los comportamientos de los directivos –que son los que sirven de ejemplo (o contraejemplo)– determinan la cultura organizativa y, con ello, las conductas del resto de personas.

– «Afuera» y «Adentro»: lo que ocurre fuera influye dentro. Cómo es la sociedad interviene de manera decisiva en el curso de la organización. ¿Cuál es esa sociedad? José María Gasalla la explica:

o Sociedad inmediatista: la velocidad es uno de los rasgos más característicos de la sociedad actual. Se suele decir que simplemente «hay que correr mucho para quedarse en el mismo sitio». Esa celeridad produce una gran ansiedad que se traslada a la organización. Saber pararse para avanzar más rápido sólo es propio de mentes lúcidas.

o Sociedad virtual: tiendas virtuales, escuelas virtuales, relaciones virtuales o incluso a quien lo ne guste su vida tiene Second Life. Este tipo de sociedad, que tiene algunas ventajas, limita el cara a cara y el contacto físico que tan necesario son para la buena marcha de las relaciones. El equilibrio entre lo virtual y real es importante.

o Sociedad reduccionista: en la que parece que lo único que importa es los átomos (dimensión material), bits (dimensión tecnológica) y los dólares (dimensión económica). ¿En qué lugar quedan lo afectivo, intelectual y espiritual que tan importante son para el equilibrio humano?

o Sociedad del acceso: prácticamente podemos acceder a cualquier información y conocimiento en tiempo real, lo que hace que los conceptos de tiempo y espacio estén en revisión continua. Sus límites son más difusos y obligan a desenvolverse mejor en esa incertidumbre.

o Sociedad de la hiperinformación: en la que hay que gestionar un volumen excesivo de datos que pueden descolocarnos ante la complejidad para manejarla. Saber seleccionar y sintetizar son aspectos básicos.

o Sociedad de la diversidad: que nos ayuda a crecer y al mismo tiempo nos obliga a ser abiertos para gestionarla adecuadamente. Ser un open–minded es imprescindible en esta sociedad.

o Sociedad de la inseguridad: que supone el aumento de los controles lo que supone un coste y resta flexibilidad. Sólo incrementando la confianza se pueden minimizar el impacto de ambas variables.

o Sociedad de los acontecimientos inacabados: casi cualquier cosa antes de estar implantada e interiorizada es reemplazada por otra nueva. Ello obliga a tener una gran habilidad para «aprender a desaprender»

Teniendo en cuenta este interesante planteamiento de José María Gasalla, es más fácil suceder por qué suceden las cosas y, a partir de ahí, establecer un plan de acción que dé lugar al proceso de cambio y transformación añorado. Quién desconoce los porqués va dando palos de ciego de manera indiscriminada y queda a merced de los vientos que soplan.

Saber que lo de «Antes» es «Ahora» –todo cambio parte de una realidad que no se puede ignorar–, que lo de «Arriba» es «Abajo» –lo hemos repetido muchas veces: un buen jefe vale oro–, y que lo de «Afuera» es «Adentro» –las organizaciones dependen del entorno–, es fundamental para actuar con mayor precisión en el contexto competitivo actual.

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