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miércoles, 5 de noviembre de 2008

Por favor, no me haga la pelota

Disfruto mucho con los textos de Santiago Álvarez de Mon, Profesor del IESE Business School. Cuando le escucho sobre el estrado o le leo en papel, veo en su discurso una mirada de la jugada diferente a la clásica. Santi es brillante en el fondo y en la forma. Sabe tratar los temas con profundidad y además les pone finura estética.

Santi fue uno de los personajes seleccionados para mi libro «Who´s Who en el Management Español» (Interban Network, 2006). Tuve la ocasión de entrevistarle y de analizar su obra y textos. «El mito del líder», «La lógica del corazón», «Desde la adversidad» o «No soy supermán», son algunas de sus obras que son imprescindibles en la biblioteca de cualquier directivo.

El pasado sábado 01/11/08 escribía su habitual columna en Expansión & Empleo. En esta ocasión el título de la tribuna era: «Por favor, no me haga la pelota». La reproduzco. Merece la pena:

«Pelota, figura familiar y típica de la escena hispana, dícese de aquella persona que acostumbra a estar de acuerdo con su interlocutor, al que rodea con sus halagos y servilismo. En la empresa, es una especie abundante, suele ser premiada con promociones, subidas de sueldo y otros incentivos.

Teóricamente, nos pagan por pensar, por ejercer nuestra libertad e independencia, por discrepar elegante y oportunamente, etc. Al final, ¿quiénes son los elegidos? No todos, hay profesionales que progresan a base de mérito y esfuerzo, pero convendrá conmigo que la quiniela del pelota para llegar a las alturas y hacerse un hueco confortable le es muy favorable. Subordinado manipulador y pelota, jefe inseguro y ególatra, tándem inseparable. Dios los cría y ellos se juntan.

Las aulas también son propicias al peloteo. ¿Cuántos alumnos son expertos en el arte de engordar el frágil ego de sus profesores? ¿Por qué será? ¿Y si el pensamiento propio y crítico sufre en clase, y se fomenta al loro que recita la lección según los dictados de su Ilustrísima? ¿Y si abrazar la escuela de pensamiento del profesor es la vía más rápida y segura para el éxito académico? El universo familiar tampoco es ajeno a este jaboneo interesado. El hijo, que el lunes percibe al padre antiguo y carca, lo encuentra colegui guay el viernes y el sábado. La paga está en juego, tengamos la fiesta en paz.

Tradicionalmente, situamos al pelota en la parte baja de la relación, desde ahí se mira con aprensión y excesivo respeto al que está encima. Se trata de captar sus dudas y vanidades y explotarlas con astucia y conveniencia. Últimamente, sin embargo, se produce la situación inversa. En empresas que confunden el diálogo y la participación con la popularidad y el consenso, te encuentras jefes pelota suplicando el beneplácito de sus colaboradores. ¿Feedback?, sí, pero en papel de celofán, y críticas, las justas. En la academia, también se observa fenómeno tan curioso. Profesores temerosos de sufrir una dura evaluación se entregan a la conquista del corazón de sus alumnos. Ausentes el trabajo y la disciplina, los más espabilados recelan de la falta de exigencia y rigor. Hasta en casa, el mundo se da la vuelta. Ves a padres sumisos en la mesa, asustados ante la tiranía del ordenador, dóciles o histéricos en los campos de deporte mientras ejercen de utilleros, todo menos soliviantar a la prole. Como decía un sociólogo francés hablando de los que están frisando los 50, somos hijos de padres autoritarios, y padres de hijos autoritarios. Peloteo hacia arriba y hacia abajo, generación confundida y agotada.

Subordinados, estudiantes, hijos, jefes, profesores, padres… alumnos entrenados en el asentimiento oportunista, en el piropo interesado. Su voz auténtica no se hace oír, se le ha negado el derecho de una libre y sincera expresión. ¿Quiénes son sus maestros? Los políticos, artistas consumados. Acostumbrados a las trampas de la jungla, entienden perfectamente de que va la pantomima. ¿Quiénes son las víctimas? Los ciudadanos, receptores crédulos y pasivos de sus promesas y lisonjas. Siempre nos hablan de derechos, nunca de deberes.

La palabra libertad no se les cae de la boca, pero eluden hablar de responsabilidad. De entre la ciudadanía, ¿cuál es segmento más idolatrado? Marañon tiene la respuesta: "Por ello, me indignan tanto como los hombres maduros y viejos incomprensivos ante el fecundo empuje, ferviente y quizá ciego de los jóvenes, aquellos otros que los adulan y ensalzan sólo por el hecho de ser jóvenes y admiten sin crítica todos sus gestos, por desaforados que sean. En el fondo, esto es cobardía, angustia de la propia edad. Nada me da idea de la vejez prematura de un hombre como su sumisión incondicional a la juventud de los otros". Ya sabéis jóvenes, desconfiad de los que os cortejan con su coba y adulación. Desarrollad vuestro talento, carácter y olfato, y no olvidéis llevar un detector de mentiras, las armas del pelota.

Conclusión: matemos al pelota que todos llevamos dentro, y hablemos de tú a tú. Guerra al peloteo, en sus finas garras perdemos todos».

Fuente:
http://www.expansionyempleo.com/edicion/expansionyempleo/opinion/es/desarrollo/1181378.html

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