domingo, 28 de diciembre de 2008

Algunas conversaciones estimulantes

Las fiestas navideñas permiten reencontrarse con amigos expatriados que están dispersos por el mundo y «vuelven a casa por Navidad», como dice el anuncio. En mi caso he tenido la oportunidad de estar con varios y charlar largo y tendido sobre muchas cuestiones. De estas conversaciones extraigo algunas conclusiones:

La importancia de sentirse a gusto: En más de una ocasión he dicho que cuando uno viaja, mucho más importante que a dónde se va es con quién. El viaje más exótico puede convertirse en una auténtica pesadilla si la compañía no es buena y el viaje más cercano ser una vivencia extraordinaria si uno va con gente con la que se siente a gusto. Lo mismo podríamos decir de los proyectos en los que trabajamos. Mucho más importante que el trabajo a realizar es con las personas con las que los llevamos adelante. El afecto genera proyecto. Con las personas que nos encontramos cómodos siempre buscamos nuevas formas de desarrollar iniciativas. El «feeling» o la química son muy importantes.

La importancia de ser firme: La experiencia demuestra que cuando uno ocupa un puesto de responsabilidad, en cuanto la gente ve un resquicio de debilidad intenta aprovecharse. Por eso, es muy importante ser firme sin caer en comportamientos dictadoriales –la rebelión antes o después está servida– ni en comportamientos dóciles –la gente te pasa por encima–. Como en otras ocasiones hemos repetido, hay que tener la cercanía justa y la distancia precisa. Como dice Juan Mateo, Presidente de Training Lab: «La exigencia sin afecto es tan inútil como el afecto sin exigencia».

El ancho de banda: No todo el mundo tiene la misma sensibilidad o ancho de banda; o lo que es lo mismo, la capacidad para «ver lo que no se ve», la habilidad para captar los detalles, el olfato para descifrar lo no explícito, el ojo para sentir los intangibles. Esto es muy importante tenerlo en cuenta porque en esta vida «no ver» es un problema, pero «ver demasiado», también. La clave, saber gestionar esa sensibilidad. Recuerde que «genio» y «locura» van de la mano porque habitualmente el genio tiene una especial sensiblidad –ve demasiado– y eso le hace ser en muchas ocasiones un incomprendido. Sus mensajes no los captan el resto.

Todo es comunicación: Existe un principio básico en comunicación que dice que «no es posible no comunicar». Comunicamos con las palabras, pero también con los silencios, y con nuestra forma de vestir, y de caminar, y de escribir, y de conducir, y con la decoración de nuestra casa... En esta vida todo es comunicación y como hemos dicho aquí cientos de veces, casi todos los problemas entre seres humanos, son problemas de comunicación.

La necesidad de crear: Entre las diferentes necesidades humanas –seguridad, reconocimiento, afecto...– la necesidad de crear –dejar nuestra impronta personal– es una de las que más satisfacción produce. Todo el mundo quiere ser partícipe de algo y ver que su aportación es relevante para una causa. Es importante establecer límites y pautas de actuación que todo el mundo debe conocer muy bien, pero luego hay que dar libertad para que la gente se autorrealice y hacer realidad sus contribuciones.

La diferencia está en las personas: De todos los extranjeros que he podido conocer durante su estancia en España me he dado cuenta que los que mejor se sentían y disfrutaban de la ciudad eran aquellos que tenían una vida social más rica. Todas las ciudades tienen su encanto: museos, parques, tiendas, bares y restaurantes... Pero la percepción de una ciudad cuando se vive en ella –no cuando se está de turismo que es algo pasajero– reside en el círculo de amigos que se haga y en los actividades sociales en las que uno se desarrolle. Cuando no es así, se echa demasiado de menos el país de origen.