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jueves, 18 de diciembre de 2008

Di lo que quieras, pero que sea de mi opinión...

En otro post anterior (ver «Cuidado, aduladores a la vista», 17/04/08) hablamos de cómo uno de los principales defectos que cometen los directivos es la tendencia a rodearse de personas que digan lo que se quiere escuchar. Allí citábamos las palabras de Antístenes: «Vale más caer entre las garras de los buitres que entre las manos de los aduladores, porque aquellos sólo causan daño a los difuntos y éstos devoran a los vivos». Y también las de Tácito: «Pessimus inimicorum genus laudantes» (La peor especie de enemigos es la de los aduladores).

Sucede a menudo que se nos llena la boca de decir que lo importante que es tener distintos puntos de vista, contrastar opiniones, contar con gente diversa que vea las cosas de manera diferente, etc., etc, etc... Pero luego, sin embargo, la experiencia demuestra que en la mayor parte de las ocasiones lo que el directivo busca es confirmar sus creencias y escuchar lo que le apetece escuchar.

Como en la vida casi todo es juego –«la vida es una especie de ajedrez», que diría Benjamín Franklin– los empleados muchas veces juegan sus cartas en función de lo que beneficia a sus intereses y se comportan tal y como el jefe desea que se comporte. Casi todas las personas tenemos un filtro que limita los mensajes menos gratos y deja pasar los mensajes positivos. El empleado lo sabe y así actúa con su superior.

Sólo inyectando una buena dosis de confianza y dejando claro que no existen represalias ni se tomarán las opiniones como algo personal, entonces la gente tendrá voz propia. Claro está que para eso se necesita que el directivo tenga una personalidad fuerte (muy fuerte diríamos) para escuchar ideas y aportaciones contrarias a las suyas.Añadir imagen La siguiente imagen refleja muy bien cómo es en muchas ocasiones el mundo de las organizaciones.


6 comentarios:

José Manuel Castro dijo...

Francisco:

Extraordinaria la entrada y fantástica la viñeta. Ya decía el refrán que "no hay peor sordo que el que no quiere oír" y parece ser que la jerarquía provoca sordera.

Enhorabuena.
¿Se puede utilizar la viñeta libremente?.

Anónimo dijo...

Pero la culpa no sólo es de ELLOS...el miedo y la inseguridad, acrecentada por la falta de autoestima en el trabajo, hacen que YO no tenga e valor suficiente en ocasiones de abrir la boca.
El cambio empieza por uno mismo; si seguimos pensando que los que tienen que convertirse en MEJORES PERSONAS son ELLOS...mal andamos.
Propongo que la Asertividad sea un estilo de vida, tambien laboral.
un saludo,
Maria.

MDQ dijo...

Cuantas veces hemos hablado de este Paco. Me viene también a la memoria aquel debate sobre la opinión que merece una misma respuesta depediendo de quien proceda...
Un fuerte abrazo

FAH dijo...

Gracias, José Manuel.

Respecto a la viñeta, me la dieron en papel hace más de diez años un consultor de "Desarrollo Organizacional" (empresa que ya no existe) pero no sé si era de ellos.

No he puesto la fuente porque la desconozco.

Un saludo,

FAH dijo...

María,

estoy totalmente de acuerdo con lo que dices y me agrada que así lo subrayes porque desde mi punto de vista uno de los grandes errores que cometemos es "poner toda la responsabilidad en el líder, en el directivo".

No obstante, también hay que decir, dado que el poder no es el mimsmo arriba que abajo y pueden existir miedos reales y fundados hay que facilitar que los demás puedan ser ellos mismos sin represalias.

Por otro lado, lo de la asertividad es un tema fundamental.

saludos,

FAH dijo...

Gracias MDQ por estar siempre por aquí participando. Seguiremos debatiendo con una comida de por medio.

Un abrazo,

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