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domingo, 14 de diciembre de 2008

Los líderes extrovertidos

El pasado viernes 5 de diciembre «El economista» traía en su página 4 un artículo de Jack Welch titulado: «Las ventajas de los líderes extrovertidos». Merece la pena leerlo y aunque puede resultar duro en algunos aspectos, comparto su visión.

Jack Welch ha sido uno de los referentes en el mundo de la gestión durante las dos últimas décadas del siglo XX. Admirado por unos y detestado por otros, lo que es innegable son los resultados alcanzados. Welch fue Presidente y Director General de General Electric durante más de 16 años. El «Business Week» dijo de él en 1996: «Es el patrón oro frente al que se miden los demás Directores Generales». Fue votado en tres ocasiones como «el Director General más respetado» en las encuestas de Directores Generales de «Industry Week».

Welch tomó las riendas de la compañía norteamericana en 1981, convirtiéndose con 45 años en el Director General más joven en la historia de la firma. En 1997, cuando abandonó la firma, la cifra de Activos Totales había pasado de 20 a 272,4 billones de dólares; los ingresos de 27,24 a 79,18 billones de dólares; los beneficios de 1,65 a 7,3 billones de dólares; y el valor de las acciones de 12 a 200 billones de dólares, el valor de mercado más alto del mundo y primera compañía en superar esa cifra. Las acciones adquiridas por 100 dólares cuando Welch se convirtió en presidente en 1981, valían 2.194,30 dólares el día de su retirada. Durante ese periodo el incremento en el precio de las acciones de GE fue casi el doble que el del Dow Jones y un 76% superior al del Standard & Poor´s 500.

Reproduzco el artículo citado: «Las ventajas de los líderes extrovertidos».

«¿Cómo se siente al pensar que un líder deberá mostrar un rostro amable, hablar en voz alta y tratar de ganar el corazón de su equipo con una actitud alegre? ¿Aterrado, deprimido, un poco de cada cosa? ¿O simplemente se siente preocupado, pues sabe que la mayoría de las personas odian a los farsantes? La competencia y la visión están bien. Pero hay un hecho imposible de ignorar: también la autenticidad es importante.

Con el transcurso del tiempo, los introvertidos se estancan en grandes organizaciones. Pueden trabajar con ahínco, ofrecer resultados, pero en raras ocasiones reciben su recompensa.

Ventajas en una gran empresa

Le estamos hablando de grandes compañías. Casi cualquiera con una gran idea puede descollar en una nueva empresa. Y pequeñas compañías suelen ofrecer a los individuos más campo de acción para ser ellos mismos –siempre y cuando ofrezcan resultados–. Pero, en una empresa grande, burocrática, las condiciones atmosféricas ofrecen al extrovertido una gran ventaja.

Son muchas las razones. Las grandes compañías siempre están buscando a personas que se puedan desplazar entre diferentes unidades y alrededor del mundo. Y los extrovertidos , sea o no cierto, parecen más preparados para esas oportunidades. Con su carisma y su destreza verbal parecen estar en condiciones de comunicar con más vigor y motivar a sus empleados, especialmente en épocas difíciles. Los extrovertidos también suelen facilitar las relaciones.

Y finalmente, los extrovertidos suelen opacar a los introvertidos en grandes compañías, pues sus personalidades les permiten hacer presentaciones a sus superiores. Y esa es siempre una buena manera de acelerar el proceso de cambiar de carrera al sobresalir del montón.

Por cierto, las grandes compañías están tan orientadas hacia los extrovertidos que los introvertidos experimentan una dinámica similar a la que en una época experimentaban muchas mujeres y miembros de minorías en corporaciones norteamericanas.

Ser imprescindibles

Por supuesto, hay excepciones. Cualquiera puede contarle la historia de una persona introvertida que ha logrado llegar al tope en una empresa. Pero, en cada caso, el introvertido tenía algo muy especial. Tal vez una gran capacidad para anticiparse a nuevas tendencias en tecnología, una comprensión singular de los mercados emergentes, o un talento excepcional para criticar acuerdos.

Esas personas son indispensables para el éxito de sus compañías. Por lo tanto, suben de categoría. Por cierto, eso explica por qué muchos introvertidos terminan en altas posiciones gerenciales que son el cerebro de sus organizaciones, en tanto otros son los encargados de administrar las operaciones.

Ahora bien, sería muy bueno que usted fuese uno de esos raros introvertidos que tiene una competencia especial y que puede actuar de manera natural. Pero si ese no es el caso, volvemos al punto inicial. Si usted desea hacerse cargo de su carrera en su compañía, tendrá que salir de su cubículo, hablar con más frecuencia, y conectarse de manera más rutinaria con su equipo y con otros en la organización. Y al mismo tiempo, deberá desplegar toda la energía positiva y la personalidad que pueda lograr.

¿Advertirá su equipo el cambio y se sentirá incómodo? Es posible. Recuerde, ellos también están alerta ante los farsantes. Pero nuestro consejo es que siga adelante y dígales lo que está haciendo. Y con eso podrá revelar su personalidad en la oficina. De esa manera, todos podrán trabajar juntos de manera eficaz. Usted puede incluso pedirles apoyo y retroalimentación. Trate de buscar esa oportunidad. Pues toda franqueza que pueda ofrecer en su transformación pública demostrará su utilidad y brindará a sus colegas una buena opinión de usted».

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