«Tu capacidad de aprender es tu principal activo y la mejor forma de aprender es de ‘los mejores’»   |   www.aprendiendodelosmejores.es        «El futuro no existe, es sólo un resultado, el resultado de lo que hacemos cada día»   |   www.tufuturoeshoy.com

sábado, 27 de diciembre de 2008

Miedocres

No sé si ha leído Vd. bien o se le ha pasado por alto. El título de este post no es «mediocres» sino «miedocres» (de miedo). Sí, es un término ideado por el creativo publicitario Risto Mejide. En su libro «El pensamiento negativo» (Espasa, 2008) lo recoge y le dedica unas cuantas páginas. Nosotros hemos hablado de esta cuestión en más de una ocasión (ver posts «No miedo», 14/03/08; y «El enemigo del miedo», 13/08/07), porque es un tema de vital importancia. Cuando el miedo nos domina quedamos anulados y nuestros sueños se nos escapan de las manos. Permanecemos en refugio seguro sin grandes complicaciones, y entonces, como hemos visto también, «la seguridad se convierte en un riesgo» (ver post 15/12/08).

Allí, en el artículo de Risto Mejide, se dice sobre los «miedocres»: «Están por todas partes. No es que vivan entre nosotros. Es que sonambulean por nuestra vida muertos de sueños. Disimulan sus líneas de impresión, se tiñen las ganas de gris y se especializan en ninguneo, pero si te fijas bien, por ahí andan. Da igual que ejerzan como banqueros, agentes de seguros, inspectores de hacienda, auditores, consultores, jefecillos, empleados o jornaleros. Los reconocerás en seguida por su hedor a moqueta, naftalina y cubículo de PVC. Son inconfundiblemente confundibles (...). Todo acabó cuando decidieron no decidir. Todo se fue al garete el día que dijeron vale. Y desde entonces, la vida les hace una mueca rictus mortis muy parecida a una sonrisa.

Para ellos, ser feliz es aprender a conformarse. Y si no estás de acuerdo, pues también les parecerá bien. Graduarse a los 22 y prejubilarse a los 55, y por medio, pagar una coma dos hipotecas, preñarse un par coma tres de veces, y soñar sólo las noches que duermen mal. Pocas contradicciones, sólo alguna que otra alergia a la inestabilidad, fobia a la incertidumbre y una vida marital plagada de afectos secundarios. Lo mejor que les puede pasar es que un día cualquiera (porque estas cosas siempre ocurren un día cualquiera) les aparezca un AK-47 en la mano, una menor en el disco bien duro, un bultito en la piel o una maceta en la cabeza, y entonces bueno, como que todo cobre un poco de emoción. Para ellos y para los demás, porque siempre encontraremos al típico vecino que hará lo que sea por salir en el informativo de sobremesa de turno diciendo que "era un vecino de lo más normal, jamás lo habríamos imaginado", o algo muy similar».

Sobre esta cuestión merece la pena leer el libro «No miedo», de Pilar Jericó.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Si empieza un conteo, yo lei mediocres.

Saludos,

FAH dijo...

jaja... hasta que yo que lo he escrito a veces me equivoco... en su libro juega muchas veces con eso.

salu2.

Pedja dijo...

Gran post Paco, enhorabuena

FAH dijo...

thank you, sir Medina. salu2.

Publicar un comentario en la entrada