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miércoles, 21 de enero de 2009

Del «Work & Life Balance» al «Work & Life Choices»

Es una expresión acuñada por Jack Welch –ex CEO de General Electric– que me parece muy oportuno analizar.

Si ha habido una palabra de moda durante los últimos años, esa palabra ha sido «Conciliación» o en inglés «Work & Life Balance» (Equilibrio entre vida personal y profesional). El término es interesante y debemos profundizar en él. El equilibrio en todos los órdenes de la vida es muy importante para rendir con eficacia. Sin embargo, deberíamos tratar de entender qué se entiende por equilibrio y en qué tipo de situaciones.

¿Se puede ser Presidente de Estado Unidos y dejar de trabajar los viernes a las 15.00 horas hasta el lunes? ¿Se puede ser directivo de una multinacional y no viajar? ¿Se puede trabajar en la sección de informativos de una televisión y vivir sin presión?

Lo primero es lo primero, se suele decir con frecuencia. Hágase las siguientes preguntas: ¿Sabe Vd. cuál es su proyecto vital? ¿Sabe dónde está y hacia dónde va? ¿Sabe lo que espera de la vida?

La vida es una cuestión de prioridades. No hay tiempo para todo pero siempre hay tiempo para lo que uno quiere que haya tiempo (ver post «Todos los más tienen sus menos», 10/01/09). No todas las profesiones requieren la misma exigencia, dedicación o desgaste emocional, ni tampoco todas tienen la misma remuneración o privilegios. «Vivir es decidir –nos recuerda Álvarez de Mon– y decidir es priorizar».

¿Tiene claras sus prioridades vitales? Aquí es donde tiene cabida el concepto de «Work & Life Choices». Sepa primero lo que quiere y probablemente las cosas empezarán a marchar mucho mejor. Trabajar mucho es una opción y puede ser una fuente de placer cuando se vive como tal. He conocido a muchos empresarios que su «ocio» era su «negocio». Disfrutan tanto de lo que hacen que a menudo la frontera entre uno y otro concepto se difuminan y no es fácil decir donde termina uno y empieza el otro. En cierta ocasión me decía la diseñadora Agatha Ruiz de la Prada: «Mi filosofía de vida es disfrutar con el trabajo. Me encanta lo que hago. A mí el sitio que más me divierte del mundo, más que una fiesta o cualquier otra cosa, es mi estudio. Siempre hay problemas, evidentemente, pero los problemas al fin y al cabo son divertidos».

Por tanto, «ocio» no significa necesariamente no trabajar. Cuando uno disfruta con lo que tiene entre manos –«Pasión», primera condición del «PSP: Pasión + Sacrificio + Paciencia» (ver post 24/06/08)– todo adquiere otra dimensión. De otro modo, la conciliación se convierte en una excusa para huir de allí donde no nos encontramos a gusto. José Aguilar, fino pensador del management español, me comentaba a raíz de este tema: «La conciliación entendida sólo como una racionalización de los horarios laborales y una cierta flexibilización en la organización de la actividad es una medida interesante como punto de partida. Sin embargo, la conciliación es mucho más. La conciliación es estar bien con uno mismo; la capacidad de integrar, no sólo en términos de agenda sino en términos globales, lo que es el trabajo dentro de la propia vida; que la vida en conjunto resulte satisfactoria y que el trabajo dentro de esa satisfacción aporte valor y no lo reste; que el trabajo no sea sólo una tarea que debemos cumplir para obtener recursos y disfrutar en otras parcelas extralaborales. A veces, las empresas realizan grandes esfuerzos por implantar medidas de conciliación que tienen un impacto muy pequeño en los niveles de satisfacción de la gente. La conciliación tiene dos dimensiones: la externa, que la tiene que dar la empresa; y otra interna, y más importante, que depende de cada uno. El reto es que el trabajo se convierta en una de las dimensiones satisfactorias de nuestra vida; y en la medida en que la empresa crea las condiciones para que así sea, a lo mejor ayuda más a conciliar que simplemente modificando algunos aspectos del horario. Pienso que la conciliación empieza por uno mismo. Es mucho más fácil conciliar cuando el propio trabajo nos satisface».

Lo comparto cien por cien. Siempre tenemos la tentación de encontrar culpables a nuestra situación para así descargarnos de responsabilidades. Es una actitud infantil ante la vida que se repite con frecuencia. La frase de bienvenida de esta bitácora señala: «Los ganadores buscan soluciones; los perdedores excusas».

Pregúntese primero: ¿Le gusta su trabajo? Si no le gusta, ¿ha hecho algo por cambiar o la pereza le domina?

Mejor que hablar de «Work & Life Balance» deberíamos pensar más en hablar de «Work & Life Choices». Repetimos lo apuntado con anterioridad: lo primero es lo primero. Clarifique sus prioridades. Dejo un video que Yoriento publicaba en su blog (ver post «Sigo priorizando», 16/01/09) y que me gustó mucho.

2 comentarios:

Begoña Coach Politico dijo...

Que buena reflexión Francisco.

"La Conciliación comienza por uno mismo" y como bien hemos compartido en otras ocasiones, el equilibrio marca la diferencia.

Tomo el concepto de conciliación no exclusivamente desde el ámbito empresarial para alinearlo con la vida familiar, sino desde un punto de partida dónde se está en Paz consigo mismo.

Ayer mismo comentaba este mismo tema con un directivo que lleva 19 años en su empresa y disfrutando de su trabajo, sin embargo, la misma tiene sus propias limitaciones y los miedos del directivo le llevaban a asumir estoicamente una situación que no marcha alineada con los valores y compromisos de la compañia.

Es cierto que en muchas ocasiones sobre papel, queda ejemplarmente Work & life Balance siendo el mayor reto y satisfacción, ponerlo en marcha.

Gracias Francisco...

FAH dijo...

gracias, begoña por tu aportación.

Coincido plenamente contigo "la conciliación parte de estar en paz contigo mismo". Si no esto no está resuelto cualquier medida que se ponga en marcha es superflua. Habitualmente los problemas están más "dentro" de notros mismos que "fuera".

He conocido poca gente que sentía pasión con lo que hacía (pero de verdad, no apariencias) y sufriese estrés.

Un saludo.

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