Próximo 28 de junio a las 19.30 horas, presentación en Córdoba de ‘Aprendiendo de los mejores’ (Alienta, 11ª edición) en el Colegio Oficial de Arquitectos. Más información en el siguiente link

martes, 6 de enero de 2009

Viendo el campo

En el último post de Gisela de la Cruz, titulado «Los sueños y la conspiración del universo» se hacía referencia al libro de El Alquimista del brasileño Paulo Coelho donde se dice: «Cuando una persona desea realmente algo, el Universo entero conspira para que pueda realizar su sueño. Basta con aprender a escuchar los dictados del corazón y a descifrar un lenguaje que está más allá de las palabras, el que muestra aquello que los ojos no pueden ver».

En muchas ocasiones hemos dicho que la vida es sabia y nosotros nos complicamos la existencia. La vida nos da continuamente las pautas correctas a seguir pero no queremos hacerlas caso. Basta escuchar a nuestro corazón y dejarnos llevar porque entonces todo fluye de manera natural. Todos estamos aquí para algo. Rabindranath Tagore lo expresaba así: «Tu trabajo es descubrir tu trabajo… y luego entregarte a él con todo tu corazón». No pongas grilletes a ser quién eres, porque antes o después te darás de bruces contra la realidad y estarás permanentemente insatisfecho.

Hace algunos meses Antonio Mateo me recomendó la película La leyenda de Bagger Vance (2000), adaptación de la misma novela de Steven Pressfield, dirigida por Robert Reford e interpretada, entre otros, por Will Smith, Matt Damon y Charlize Theron, y de la que se pueden extraer múltiples enseñanzas.

Rannulph Junuh (Matt Damon) es un ex–combatiente de la Primera Guerra Mundial que de vuelta a casa vive una etapa de desilusión tras el duro paso por las trincheras. Sin embargo, en un torneo de golf en el que participa, conocerá a un misterioso caddy, Bagger Vance (Will Smith), que le cambiará no sólo su forma de jugar sino también de contemplar la vida.

En una de las magistrales escenas el coach –Bagger Bance–, le dice a su pupilo, Rannulph Junuh: «Puede escoger entre muchas formas de golpear, pero únicamente hay un golpe que está en perfecta armonía con el campo; un golpe que es su auténtico golpe, y ese golpe le va a elegir a él. Hay un golpe perfecto que nos elige a cada uno de nosotros y lo único que tenemos que hacer es despejarle el camino. Dejar que él nos elija».

Conviene no olvidarlo. No te traiciones y sé tu mismo, recuerda que no hay otro igual. No te empeñes en seguir caminos que no están trazados para ti. Repito lo dicho en la película: «Hay un golpe perfecto que nos elige a cada uno de nosotros y lo único que tenemos que hacer es despejarle el camino. Dejar que él nos elija».

¿Cuál es el problema? Que pensamos mucho y sentimos poco. La «lógica» (cabeza–razón) gana por goleada a la «emoción» (corazón–sentimientos). Vivimos en una sociedad demasiado racionalista, y la «razón» sin «corazón» sirve de poco. El caddy se lo dice con meridiana claridad a Junuh: «Búsquelo con sus manos, no piense en él, siéntalo; sus manos son más sabias que su cabeza. Yo no puedo llevarle allí, sólo espero ayudarle a encontrar el camino».