Próximo 28 de junio a las 19.30 horas, presentación en Córdoba de ‘Aprendiendo de los mejores’ (Alienta, 11ª edición) en el Colegio Oficial de Arquitectos. Más información en el siguiente link

martes, 24 de febrero de 2009

2009, año del consumismo

Sí, como lo oye: 2009, año del consumismo... con su mismo coche, con su misma casa, con su mismo traje... Hace unos días aparecía un artículo en prensa con el título: «Humor en tiempos de crisis», de Eduardo Jáuregui y Jesús Damián Fernández, ambos socios de «Humor positivo» y autores de «Alta diversión: los beneficios del humor en el trabajo».

Muchas veces hemos hablado sobre esta cuestión aquí («Un poco de sentido del humor», 01/12/07; «Sin humor no hay sabiduría», 09/12/08; «Cómo hacer negocios con humor», 28/01/09). Parece que el humor es sólo para momentos de alegría, cuando es en momentos de dificultades cuando más necesario es. En situaciones de tensión, decaimiento, desorientación... el cuerpo (y la mente) necesitan más que nunca un bálsamo que salga a su rescate. Entonces es cuando el humor aparece en escena. En el artículo citado se dice: «Evidentemente, no se trata de trivializar la gravedad de la situación. Ni podemos, quienes tengamos responsabilidades directivas, eludir las decisiones serias que nos permitirán afrontar esta travesía por el desierto helado que nos espera. Pero ante este panorama, conviene recordar el ejemplo del legendario explorador de la Antártida Ernest Shackleton. En el momento de abandonar definitivamente el buque Endurance, inutilizable ya por el hielo, Shackleton pidió a sus hombres que redujeran al mínimo los objetos personales, arrojando él mismo al mar casi todas sus pertenencias, incluida su biblia. Pero cuando Leonard Hussey, el meteorólogo, se preparó para abandonar su banjo, Shackleton le detuvo diciendo: “Ese banjo lo vamos a necesitar si nos quedamos sin comida, es una medicina mental vital». A lo largo de los meses de dura lucha contra los elementos, consiguieron mantener el buen humor del equipo con las hilarantes canciones con las que cada miembro de la expedición, acompañado por el banjo, tomaba el pelo a alguno de los compañeros. Convendría que quienes tengan que diseñar estrategias y reducir presupuestos en los próximos meses se preguntarán: “¿Habrían sobrevivido los hombres de Shackleton sin ese banjo?».

El humor es siempre importante, pero más aún en tiempos delicados ya que ayuda sobre todo a relativizar y aumentar la perspectiva vital, sin contar los beneficios para el organismo físico.