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miércoles, 11 de febrero de 2009

De ti depende

«Las cosas se determinan las unas a las otras, pero el hombre, en última instancia, es su propio determinante. Lo que llegue a ser, dentro de los límites de sus facultades y de su entorno, lo tiene que hacer por sí mismo». Son palabras de Víktor Frankl en «El hombre en busca de sentido» y ésa es la idea central del libro de Ignacio Álvarez de Mon, «De ti depende» (LID Editorial, 2008): «Cada uno es el principal responsable de lo que le sucede en la vida».

¿Qué existen condicionantes, limitaciones y restricciones...? «Por supuesto –dice Álvarez de Mon–, pero por más que queramos ignorarlo, no anulan la libertad última del ser humano y su responsabilidad asociada».

¿Y de que depende llegar a donde uno previamente había deseado llegar?

El autor apunta 5 variables:

Motivación: disfrutar con lo que se hace para obtener lo que se quiere. Sin motivación los resultados son siempre ramplones. La motivación es aquello que empuja hacia a la meta y accede a rebasar los límites que los humanos nos hemos autoimpuesto; que permite salvar obstáculos insalvables; que regatea contratiempos y desafía imprevistos; aquello que hace frente a los golpes bajos; fuente de energía incontenible que es capaz de alumbrar nuevos caminos y descubrir alternativas con el objetivo de alcanzar ese fin añorado.

Comunicación: que mejora las relaciones con los demás y con ello la posibilidad de lograr resultados. Comunicación es, sobre todo, conexión emocional con el otro, lo que facilita la venta, las negociaciones y el sacar proyectos adelante. La falta de comunicación es uno de las principales lacras en las relaciones humanas que van erosionando poco a poco la sintonía entre las personas.

Desarrollo Personal: para explotar nuestras capacidades y así conseguir más fácilmente lo que anhelamos. Según Carl Rogers el crecimiento del individuo hacia su ser ideal potencial requiere, dos elementos: primero, «seguridad psicológica personal», basada en la aceptación incondicional de sí mismo, carente de evaluaciones externas y en conexión con otros individuos que comprenden plenamente su situación; y segundo, «libertad psicológica personal», que permite asumir plenamente los propios pensamientos y sentimientos sobre las cosas, de tal modo que cada persona tome las decisiones que estime oportunas.

Trabajo en Equipo: todos tenemos carencias, límites y taras, por eso necesitamos de los demás para llegar lejos. Sólos no somos nadie. Lo dice un proverbio: «Si quieres ir rápido ve solo; si quieres llegar lejos, ve con otros».

Liderazgo: que es el lubricante que hace que la maquinaria funcione y las piezas del puzzle encajen. Y todo liderazgo comienza por el autoliderazgo. Quien no puede gobernar su vida no está capacitado para gobernar la vida de los demás. Quien es incapaz de poner orden en su propia cas, es imposible que ponga orden en la de los demás. El propio liderazgo conduce al liderazgo de los demás.

Además, merece destacar otro aspecto del libro: cada uno de los capítulos va acompañado de oportunos casos prácticos que permiten comprender mucho mejor las ideas expuestas.

Merecen la pena las palabras de despedida del libro, unos versos de Miguel de Unamuno: «Avanza, pues, en las honduras de tu espíritu y descubrirás cada día nuevos horizontes, tierras vírgenes, ríos de inmaculada pureza, cielos antes no vistos, estrellas nuevas y nuevas constelaciones... En vez de decir, pues, ¡adelante!, o ¡arriba!, di: ¡adentro! Reconcéntrate para irradiar; deja llenarte para que rebases luego, conservando el manantial. Recógete en ti mismo para mejor darte a los demás todo entero e indiviso. Doy cuanto tengo, dice el generoso; doy cuanto valgo, dice el abnegado; doy cuanto soy, dice el héroe; me doy a mí mismo, dice el santo; y di tú con él, y al darte: doy conmigo el universo entero. Para ello tienes que hacerte universo, buscándolo dentro de ti. ¡Adentro!».

CV Ignacio Álvarez de Mon: es profesor de comportamiento organizacional y director del área de Dirección de Recursos Humanos del Instituto de Empresa. Es doctor en Sociología y Ciencias Políticas por la Universidad de Salamanca, Licenciado en Derecho por ICADE y MBA por la Universidad de Houston. Sus áreas de interés están centradas en el liderazgo, la motivación, el trabajo en equipo, la gestión de conflictos, el desarrollo de personas y el coaching.

5 comentarios:

Senior Manager dijo...

FAH... no dudo de la sabiduría de lso consejos, pero creo que el factor "Suerte" existe y ha de tomarse en cuenta, para acompañar de manera realista al resto de variables.
SM

FAH dijo...

@Senior Manager. Lo de la suerte da mucho para hablar... y generó mucho debate en los posts: "¿Y la suerte?" (13/01/09) y "A propósito de la suerte" (15/01/09).

salu2.

Fernando dijo...

Muy buen Post, Francisco. La suerte...uf, pues yo creo que indudablemente hace falta, pero también creo que tiene que ver mucho con una actitud y si me apurais, algo con las matemáticas. Aquel que no tiene determinación y coraje para intentar las cosas, es difícil que tenga suerte. Es decir, la lotería no te toca si no la juegas pero coincido en que no la gana siempre el que más papeletas tiene... Tema complicado. Me leeré esos post, Francisco

FAH dijo...

@Fernando. Gracias por pasarte por aquí. Un placer. Desde luego, complicado. Como dije en su día, la mejor definición de suerte la conocía a través del brasileño Lair Ribeiro: "La suerte se presenta cuando la preparación encuentra una oportunidad".

Salu2 (A ver que ahora Pedro está en Madrid nos vemos los 3).

Fernando dijo...

Buenísima la cita, Francisco, me la apunto.

¡No sabía que Pedro estaba por aquí estos días! Me apetece mucho quedar los tres.

Un abrazo

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