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jueves, 26 de febrero de 2009

La gestión de la envidia

Es conocida la historia de un genio todopoderoso que se le apareció a un individuo y le dijo:

Pídeme lo que quieras, pero ten en cuenta que de lo que me solicites le daré a tu vecino el doble.

El individuo, tras una pausa, contestó:

Que me quede tuerto.

Sí, hablamos de la envidia, un tema typical spanish que como escribe el artista Pedro Ruiz en su libro «RuiZcionario» (Ediciones B, 2006) es:

1. Pasión cobarde que cuanto más se tiene, más se oculta.
2. Reconocimiento del propio fracaso.
3. Cáncer de la alegría. Comadrona de la maldad.
4. Palabra que empieza por la letra E, como España.

Apuntamos algunas ideas respecto a esta cuestión:

La envidia está incrustada en la naturaleza humana. Viene de fábrica y la experimentan todas las personas, la diferencia es que unos saben domesticarla mejor que otros; unos se dejan llevar por ella y otros son capaces de ponerla riendas para que no se desboque. Quien dice que nunca siente (o ha sentido) envidia, miente. Esquilo aseguraba: «Pocos hombres tienen la fuerza de carácter suficiente para alegrarse del éxito de un amigo sin sentir cierta envidia». Celebrar los éxitos de los demás sólo es propio de personalidades muy maduras y equilibradas. Es conocida la historia de dos amigos que se encuentran y le dice uno al otro: «¡Hombre Juan! ¡Qué alegría verte! Creía que estabas muerto porque todo el mundo habla bien de ti».

La envidia surge porque nos comparamos. No nos gusta tener o ser más, sino tener o ser más que los demás. Nada es mucho ni poco sino en relación a algo. Por ello, cualquier referencia es insuficiente si al otro le van mejor las cosas (y siempre hay alguien a quien le va mejor). El gran error, por tanto, es mirar demasiado hacia «fuera» y poco hacia «dentro». Disfrute con lo que hace, evite mirar a los lados y no sentirá envidia. El viejo Morrie Schwartz, en la obra «Martes con mi viejo profesor» (Maeva, 1996) de Mitch Albom, lo expresa magistralmente: «Haz las cosas que te salen del corazón. Cuando las hagas no estarás insatisfecho, no tendrás envidia y no desearás cosas de otra persona. Por lo contrario, lo que recibirás a cambio te abrumará».

Quien destaca levanta envidias, es inevitable. «Ladran, luego cabalgamos», le decía Don Quijote a su escudero Sancho Panza. Si Vd. vuela alto siempre habrá alguien que le intente cortar las alas. No se preocupe, las críticas malintencionadas son el mejor síntoma de que uno está por el buen camino y avanza con paso firme. Al que no alcanza metas no se le dedica ni un minuto de atención.

El mayor alimento de la envidia es la mediocridad. La envidia no es más que el recurso de los menos capaces; individuos que ante la imposibilidad de alcanzar los objetivos que les gustarían, intentan que otros tampoco se alcen con ellos porque eso supondría dejar al descubierto sus carencias. Para ello no tienen reparos en maldecir las ilusiones y las conquistas de terceros con la finalidad de que desistan y así poder saciar sus propias insatisfacciones personales.

La envidia no sólo hace acto de presencia por «acción» sino también por «omisión». Hay comportamientos que requieren ser alabados y aplaudidos, y no hacerlo, es igualmente una demostración de envidia. Pablo Picasso aseveraba: «Quien se guarda un elogio se queda con algo ajeno». Cuando alguien se alce con algún mérito y el resto permanezca en silencio, probablemente la envidia está presente. Con gran acierto Khalil Gibran aseguraba: «El silencio del envidioso está lleno de ruidos».

Lo de «envidia sana» es un cuento. De sana, nada. Esta expresión es el mecanismo de defensa que utilizamos los humanos para esconder nuestros auténticos sentimientos, ya que como decía Plutarco, «entre los desórdenes del alma, la envidia es el único inconfesable». Por eso, el ser humano busca excusas para no quedar en evidencia y al nombre de la «envidia» se le añade el apellido de «sana».

Lo más triste de la envidia es que habitualmente se manifiesta entre los más cercanos. Esto es, en el círculo de amigos, en el ámbito familiar o entre los compañeros de trabajo. La razón es sencilla: con quien uno tiene a mano existen más posibilidades de comparar. Es una triste paradoja pero cierta: donde teóricamente debería existir más unión y satisfacción por los logros del prójimo, es donde la envidia se manifiesta con mayor crudeza.

La envidia casi nunca se exhibe a cara descubierta. Es más sutil y suele servirse de segundas para disimularla. Jacinto Benavente lo explicaba espléndidamente: «Es tan fea la envidia que siempre anda por el mundo disfrazada». En ocasiones será una carcajada irónica y en otras una sonrisita cargada de doble sentido.

El envidioso es profundamente desdichado. Miguel de Unamuno escribía: «La envidia es mil veces más terrible que el hambre, porque es hambre espiritual». Una persona dominada por este sentimiento negativo se consume. Vive en un estado de amargura y desazón permanente. No disfruta de la vida. En muchas ocasiones se ha dicho que «la felicidad no consiste en tener muchas cosas sino en disfrutar mucho de lo que se tiene». Así es y así lo afirmaba William Shakespeare: «Sufrimos demasiado por lo poco que nos falta y gozamos poco de lo mucho que tenemos».

La envidia siempre tiene coartada. El arma arrojadiza del envidioso es la crítica, y como todo es susceptible de ser criticado, ello supone un gran alivio para los envidiosos que tienen dónde agarrarse y poder salirse con la suya. Si le va bien en el mundo de los negocios, le dirán que desatiende a su familia; si cumple con sus obligaciones familiares, le reprobarán su falta de ambición... Y así con todo.

La suerte es otro de los recursos de los que a menudo hace uso el envidioso. Si Vd. tiene suerte y él no, ya tiene la ecuación hecha y la conciencia tranquila. Su falta de acierto se debe a factores ajenos a su persona y queda exonerado de toda responsabilidad. Con agudeza Víctor Hugo llamaba «mezquina» a la suerte porque según el escritor «su falso parecido con el verdadero mérito engaña a los hombres».

No se deprima cuando alguien le critique, es lo normal. La experiencia demuestra que 9 de cada 10 críticas están basadas en la envidia o las ganas de hacer daño. Tan sólo 1 de cada 10 busca la mejora y el crecimiento del interlocutor. Por tanto, si «escuchar» es una gran virtud, saber cuando «no escuchar» también lo es.

Huya de los pesimistas que suelen ser «grandes envidiosos». Si hay un rasgo que define a los pesimistas es su carácter excesivamente conservador. El miedo les lleva a mantenerse amarrados en puerto seguro, con lo que sus éxitos no suelen pasar del aprobado raspado. Por eso, les moleta que otros logren metas (ello dejaría al desnudo sus límites) y suelen verse dominados por la envidia.

Una de las mejores formas de evitar envidias gratuitas es no armar mucho ruido. Actuar con discreción es una recomendación válida. De este modo, quienes estén tentados para atacar, no tendrán razones para hacerlo. Es complicado, porque en un mundo en el que tener visibilidad es imprescindible –lo que no se conoce, no existe–, resulta arduo torear la situación.

Lo que más le fastidia al envidioso es que le ignoren. Porque entonces no tiene argumentos con los que atacar a su presa. Dar la razón al envidioso le desconcierta enormemente y le deja en fuera de juego al no poder seguir echando leña al fuego. Un proverbio árabe afirma: «Castiga a los que te envidian haciéndoles el bien». Hace poco cayó en mis manos una entrevista al director de cine David Trueba. Buena parte de la charla transcurría en torno a este tema. Resumo algunas preguntas:

– ¿Se siente envidiado?
Bueno, despierto envidias en general. Y, sin querer, las convierto en eternas.– ¿Por qué?
Porque cuando alguien me machaca no le envío los tanques.– Eso fastidia más todavía...
Es lo que más les duele: que los ignores (...). Cuando envidias, odias y haces daño, lo que quieres es que tu víctima te corresponda. Si encima te ignora, ¡te quieres morir!– Como con gran maestría aseguraba Kipling: «No busques más odio que el que te tengan».
Mi madre me decía «Tienes muchas razones para ser envidiado, así que no les des más” (...). Cuando perdí todos los Goya, un viejo director amigo mío me dijo: «No sabes la de amigos que has ganado hoy».– ¿Nunca ha envidiado al prójimo?
¡Pues claro! Todos viajamos con una máquina de odiar a cuestas que recicla todo lo que nos pasa.
En resumen, evite a toda costa ser preso de la envidia, un sentimiento que es tremendamente dañino no sólo para su bienestar mental sino también físico. Desde hace poco se sabe gracias a investigaciones llevadas a cabo en Instituto Nacional de Ciencias Radiológicas en Inage–Ku (Japón), que la envidia activa las mismas zonas del cerebro que el dolor físico. Quizás no sea casualidad la expresión «me muero de envidia».

Un consejo de despedida: haga lo que le gusta, no tenga excesivo apego al reconocimiento de los demás, disfrute de lo que tiene más que fijarse en lo que le falta, no mire demasiado a los lados (el sol sale para todos y en todos los lados cuecen habas), y se sentirá mejor consigo mismo y más libre.
                                                                                                                                                 

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36 comentarios:

GDS dijo...

Bueno, aprovecho para manifestar mi envidia ante la dedicación de escribir y de hacerlo bien.

Lo unico que no lo haré con una mala critica, sino reconociendo y diciendolo.

Si solo es reproduciendo el artículo, es una buena elección y congratulations al creador.

Saludos.

Fernando dijo...

Francisco, es un post ENORME. Enhorabuena!!!

Sólo quiero aportar un punto de vista. Yo sí creo en la envidia sana. Otra cosa es que mucha gente diga que siente envidia sana cuando en realidad no lo es tal.

Tal vez se este punto se entrelaza con el post de la amistad. Cuando un amigo de verdad tiene un gran éxito, creo que la alegría por él supera ese sentimiento (la envidia) que, coincido contigo es inherente al ser humano. Pero es solo una opinión...

Saludos

pilar mandl dijo...

¡QUÉ MALA ES LA ENVIDIA!
Estupendo post, has hecho toda una "tesina" sobre el tema, te falta para coronarlo el anuncio del coche que le cae el piano encima y le echan migas para que coman las palomas...
Ah! es mi frase preferida, la digo varias veces a lo largo del día "Qué mala es la envidia".
No quiero llevarte la contraria ni a ti ni a Esquilo, pero me aventuro a decir que es un sentimiento que desconozco...
Gracias.

Fernando López Fernández dijo...

Simplemente genial!!!

La envidia, al igual que todos las virtudes y defectos, vienen de fábrica como comentas. El como se modele o domestique es otra cosa. s

La "envidia sana" es un término contradictorio,Yo prefiero decir admiración.

Enhorabuena¡¡¡

Pedja dijo...

Enhorabuena Paco, gran post, eres asqueroso, escribes genial, la gente te lee y participa, joder no hay derecho. Yo no soy envidioso y me alegro de los éxitos de mis amigos pero es injusto Paco, !qué éxito tienes¡.

Un abrazo y enhorabuena, tu éxito está más que justificado¡

FAH dijo...

En primer lugar, muchas gracias a todos por vuestra participación. Me alegro que os haya gustado.

@GDS. gracias por seguir pasándote por aquí.

@Fernando. Gracias. Seguiré reflexionando sobre lo de "envidia sana". Algunos también lo llaman admiración (que para mí es otra cosa).

@Pilarmandl. Desde luego que es mala porque te consume, te impide disfrutar de la vida.

@Fernando López Fernández. Para mí, efectivamente, admiración es otra cosa diferente a "envidia sana".

@Pedja. Gracias. En breve nos vemos en Londres.

ADRIAN GARCIA MAGANTO dijo...

Muchas gracias por este tremendo artículo, si no existe la envidia sana, me siento mezquino, poruqe me da envidia ua forma de escribir tan acerdada y una claridad de pensamiento tal en una sola persona.

Un placer haberte leído, felicidades.

FAH dijo...

@adrian. gracias por tus palabras pero sobre todo, por pasarte por aquí. un placer. salu2.

Anónimo dijo...

Que bueno Francisco! Que de cosas me han venido a la cabeza!
Sinceramente genial. Gracias.

FAH dijo...

@anónimo. gracias amigo. me alegra que así sea y que sirva para que aprendamos todos. salu2.

Markos dijo...

Estoy completamente de acuerdo con lo que expones.

Me ha encantado tanto el contenido, como la forma de expresarlo. Claro, conciso y agradable.

Sólo me gustaría añadir una valoración personal, acerca de la "envidia sana". Algo enfermizo, no puede ser sano. Si es sana, no te hará sentir mal; por lo que dudo que en ese caso sea envidia.

Salu2

ballener0 dijo...

Qué cierto todo esto que dices. Ojalá lo lea mucha gente, hoy en día hace falta una buena cura de humildad y envidias a la gente.

Enorme post, enhorabuena.

FAH dijo...

@markos. gracias. totalmente de acuerdo con lo que dices, por eso habitualmente se pone "sana" para disimular. Lo ideal, quizás, sea decir "admiración". un saludo.

@ballener0. muchas gracias por tus palabras y por pasarte por aquí. un saludo.

carlinhos braun dijo...

Gracias por el post.

Una de mis frases preferidas es de Fray Luis de Leon, de su Oda a la salida de la carcel:

"Aquí la envidia y mentira
me tuvieron encerrado.
Dichoso el humilde estado
del sabio que se retira
de aqueste mundo malvado,

y con pobre mesa y casa
en el campo deleitoso
con sólo Dios se compasa
y a solas su vida pasa
ni envidiado ni envidioso."

Qué bonita, no?.
Sí, el hombre es un ser social y no se puede vivir aislado, pero como dices no se puede mirar demasiado a los lados ni dejarse influir por lo que digan los que están alrededor.

Abrazos

FAH dijo...

@carlinhos braun. gracias, me lo apunto. No es fácil, como se dice, combinar discreción y visibilidad (lo que no se conoce, no existe). La clave, el título: gestionar la envidia. No huir de ella. abrazos.

FAH dijo...

Un internauta publicó este post en menemane.net (http://meneame.net/story/la-gestion-de-la-envidia) y un par de ellos han dejado comentarios interesantes que reproduzco.

1. “Oyendo hablar a un hombre, fácil es acertar dónde vio la luz del sol; si os alaba Inglaterra, será inglés, si os habla mal de Prusia, es un francés, y si habla mal de España, español”.

2. "Los españoles siempre están pensando en la envidia. Para decir que algo es bueno dicen: "Es envidiable". (J. L. Borges).

un saludo,

CARMEN dijo...

Se dicen muchas verdades en este artículo, pero yo estoy en desacuerdo con lo de que no existe la envidia sana. Creo que existe y que además es necesaria, nos sirve a las personas para marcarnos objetivos y aspiraciones, además de hacernos saber que tales sueños no son inalcanzables, puesto que si ellos pudieron...nosotros por qué no???

Saludos

Jesús dijo...

---Pablo Picasso aseveraba: «Quien se guarda un elogio se queda con algo ajeno».-----

Esto es lo que más veo en la sociedad.

Intento huir de quienes critican y juzgan (envidia pura y NO SANA), pero los silencios me enferman.

Si alguien o alguno hacemos algo bien, que se lo digan o nos lo digan. ¿Porqué callar? ¿Para cuando te guardas el decir "que bien que lo has hecho"?

¿Quizás para el funeral?

Maldita envidia!

FAH dijo...

@Carmen. Gracias por participar y pasarte por aquí. Tal vez hablamos de lo mismo aunque con distintos nombres. Para mí la admiración es la que te permite avanzar y sirve para marcarte nuevos objetivos. La envidia es envidia, lo que pasa es que le ponemos el apellido de sana. Pero creo que básicamente hablamos de lo mismo. salu2.

@Jesús. Como dices a veces "los silencios hablan" (y mucho). Deberíamos practicar todos más el reconocimiento y el elogio. Nos iría mejor. Gracias por participar. salu2.

Ismael dijo...

Hola a todos,

Si hablamos de que la envidia sana nos permite marcarnos objetivos y aspiraciones, creo que entonces se le debería de poner un apellido distinto, quizás el de constructiva.

Si de verdad existe, esta envidia constructiva se asemeja más al término que propones, admiración a los demás, admiración a lo que hacen los demás, que al compararlo con los que nosotros somos, con lo que hacemos, aumentamos nuestras metas y objetivos para seguir creciendo.

un saludo.

P.D. Envidio constructivamente esa forma de escribir

FAH dijo...

@Ismael. gracias por tu participación. Creo que a veces, como decíamos, hablamos de lo mismo, aunque con distintos términos, por eso puede dar algunas veces a equívocos. salu2.

Yara Martín dijo...

Hola Francisco,

Es un post excelente! Deberia leerlo mucha gente...¿Por qué a veces parece que cuesta tanto decir lo positivo y es tan fácil criticar? que cierto es que el no decir nada cuando algo esta bien hecho es envidia. Lo importante es no alimentar este sentimiento, y practicar más el elogio. salu2

FAH dijo...

@Yara Martín. Muchas gracias por pasarte por aquí y espero que sigas participando. Con gran acierto decía Lao-Tse: "El silencio es el grito más fuerte". Un saludo,

Carmen D.B dijo...

Me parece muy bueno el articulo. Quien no ha tenido nunca envidia de alguien????
Envidia sana??? Yo no lo llamaria asi.

FAH dijo...

@carmen d.b. gracias por pasarte. comparto contigo el comentario. salu2.

Susy dijo...

Hola a tod@s,

Excelente artículo, muy bueno para poder profundizar en las emociones ¿negativas?.
Expresar emociones y saber controlarlas en su justa medida puede llegar a ser bueno o adecuado. Sentir o expresar "algo" de envidia ante la mejora laboral de un commpañero (por ejemplo), puede servir de aliciente para salir de la zona de confort, despertarte de tu letargo y salir a comerte el mundo. Por lo que puede ser beneficioso si lo sabes controlar y pones los medios adecuados para actuar de modo positivo.

Espero seguir tu blog.

Recibe un cordial saludo.

Israel Vilches dijo...

Hola a tod@s

Todos hemos sentido envidia alguna vez; que levante la mano quien diga lo contrario

Como es algo plenamente humano (al igual que las guerras...), hemos de aprender a gestionar tanto la envida que sintamos como la que suframos por nuestro éxito. Una buena manera de afrontar nuestra propia envidia sería lo que estáis llamando envidia sana o constructiva, aunque estoy con Ismael en que para que desarrollemos esa constructividad no es necesario que sintamos envidia en el más puro de los significados.

Creo que lo mejor es marcarse metas propias, teniendo las metas de los demás como posible referencia, pero no como un fin en si mismas.

En cuanto a uno de los argumentos utilizados en los ataques de envidia, la suerte, escuché el otro día esta frase: "La suerte, buena o mala, es el pretexto de los fracasados"

Muy buen blog!
Saludos

FAH dijo...

@susy. gracias por pasarte. espero que lo hagas a menudo. desde luego, como dices, a veces la envidia puede servir para despertarnos de nuestro aletargamiento. En cualquier caso, hay que mirar hacia adelante y evitar mirar a los lados. gracias, again.

@Israel Vilches. muy bueno lo de la suerte. En alguna ocasión he dicho que "la suerte es el recurso de los vagos para explicar los éxitos de la persona trabajadora". gracias por pasarte. espero que sigas por aki. salu2.

Nacho Muñoz dijo...

Hola Francisco.

Tuve la iniciativa de recomendar este y otros 15 posts interesantes de la blogosfera a los alumnos del Master que se organiza desde talentic para que se pasaran a comentar y comprobaran la riqueza profesional que pueden obtener a través de los blogs.

Me alegra enormemente que, a pesar de haberlo recomendado como ejercicio optativo, se hayan acercado y dejado comentarios y aportaciones de calidad. Ojalá permanezcan y contribuyan de manera permanente.

Muchas gracias Francisco, por tu blog.

He incluido este post en la particular "sala de exposiciones" de los sábados de mi blog.

Un saludo

Sara alias PERSONA-lity dijo...

Enhorabuena por el post. Pensé que sentí una envidia sana, pero hice una comparación con el estrés, que de vez en cuando también lo llamamos positivo. Pero, siendo su explicación positivo o negativo, los efectos para la salud (sudor, aumento ritmo cardiaco, etc.) son siempre negativos. Supongo que con la envidia pasa igual, lo llamamos envidia sana, pero los efectos fisiológicos para el cuerpo, son siempre nocivos, aunque nuestro cerebro da una explicación positiva a su causa.
Ahora, me pregunto si existe este sentimiento en otras culturas, en las que los éxitos son debidos al grupo y no a una persona individual. Y si no existe en otras culturas, porque no existe y que podemos hacer para que no sintamos envidia. Porque como aparentemente es mala para la salud, tendríamos de aprender desde edades jóvenes no sentir la envidia.

FAH dijo...

@nacho muñoz. muchas gracias por las recomendaciones, la sala de exposiciones, etc. te lo agradezco, de verdad. gracias por pasarte por aquí. un saludo.

@Sara alias PERSONA-lity. Gracias por pasarte. Desde luego lo que planteas es muy interesante y creo que hay pocas investigación al respecto. Respecto a lo que dices de cómo no sentir envidia, algo se dice en el artículo:

1. Que disfrutes mucho de lo que haces.
2. Saber valorar todo lo que se tiene.
3. Mirar más hacia dentro que hacia fuera.
4. En todos los lados cuecen habas, por tanto, no siempre lo de los demás es mejor (the grass is greener on the other side).

salu2.

José Ignacio Familiar dijo...

Muy buen artículo. Gestionar es, a fin de cuentas, tratar con personas y hay que tener en cuenta a éstas en su integridad: lo bueno y lo malo. Envidias, incompetencias, complejos, etc. Comprender estos factores en su esencia e implicaciones es fundamental. No para juzgar, ni corregir, que no se trata de ser jueces ni maestros urbi et orbe, sino para errar lo menos posible. Me quedo, sobre todo, con el consejo final.

FAH dijo...

@José Ignacio Familiar. Muy buen comentario. Creo q uno de los mayores errores que cometemos los seres humanos es que vamos en búsqueda de lo q no existe (perfección) y cuando no lo encontramos nos frustramos. Hay que gestionar imperfecciones (el ser humano lo es) y lidiar con complejos, seguridades, temores... como tú bien indicas. gracias por pasar y participar. salu2.

Constantino Carenado dijo...

HOla. Me considero un crítico no envidioso.Como viene a cuento, participio insoportablemente.

Respecto al artículo: Impresionante.

El punto en que discrepo es en el relativo al par crítico/envidioso.
Como crítico activo no envidioso (que yo haya detectado emocionalmente al participar de la crítica a ideas y argumentos de otros) explico mis razones:

Vivimos un momento histórico en que todos estamos aletargados o vegetativos...Decimos constantemente:

¡Esto es lo que hay!

Esta proposición es , para mi, insoportable y por eso...

Solo la crítica provocativa,
y sacar de quicio a quien se preste, puede hacer que se despierte potencialmente un cambio en el mundo de las ideas impuestas.

Recuerdo , como maestro breve que fui, que el aprendizaje requería de tres fases eternas en su ciclo:

Equilibrio, desequilibrio y reequilibrio...
Y vuelta de nuevo.

Pienso ,sinceramente ,que para "desequilibrar" hay que "atacar" con el verbo.
Es el momento del debate. El momento de la guerra dialéctica constructiva.

Podría extenderme durante lineas pero no lo voy a hacer. Sería excesivo.
¿He sentido envidia?
Si, y pienso que la controlo muy bien.
Mi autentico problema son los celos cuando una mujer que amo ,o deseo, está con otro. Hay sí sufro de verdad mientras la desé para mí. Pero esto de los celos ,pese a un origen común con la envidia, es otra historia donde no me ha ido bien por "el agravio comparativo puro y duro" :es decir envidia de la no fornicación cuando fornican ellos. :)
En esas situaciones he sentido envida y celo. Eso era sufrir. Es cierto.

La envidia suelta pienso que la controlo siendo un crítico "toca guevos" con el único objetivo de generar "crisis cognitivas". Sé que muchas veces solo consigo indiferencia y odio. Realmente no busco eso. Busco decir a todo el mundo:

¡Dejaos de mirar vuestro ombligo!
Pandilla de acomodados verborreicos.

Y a continuación subrayo:soy un chimpancé con pelo o sin pelo.

Un saludo.

FAH dijo...

@Constantino Carenado. Muchas gracias por tu elaborado comentario. Creo que la crítica es esencial, muy importante, nos saca del letargo, nos hace pensar... pero mi experiencia me dice q 9 de cada 10 están basadas en temas personales q poco tiene q ve con lo q se habla. Sólo ése 10% restante es auténtico.

Respecto al tema q comentas de los celos/envidias son 2 caras de una moneda: Envidiamos lo que "no" tenemos y tenemos celos de lo que "sí" tenemos.

1 saludo.

Xiaozhengm 520 dijo...

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