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viernes, 13 de febrero de 2009

Lecciones de Mckinsey

Mckinsey & Co. es la firma de consultoría estratégica de referencia y sueño de muchos estudiantes de business schools. La firma fue creada por James O. Mckinsey en 1926 como una firma especializada en temas de contabilidad e ingeniería. En 1933, Marvin Bower –el padre de la consultoría, como se le definió–, se unió al proyecto y fue el que logró que Mckinsey sea hoy día lo que es.

Sobre las firmas de consultoría estratégica –su forma de seleccionar, de desarrollar los proyectos, etc– es muy complicado saber cosas. Suelen llevar con mucha confidencialidad todo lo que hacen y sus apariciones en los medios son escasas.

Hace algún tiempo pude charlar con Miguel Milano Aspe, Vicepresidente Senior para Middleware de Oracle en Europa Occidental, y ex Mckinsey donde estuvo varios años. Le pregunté cuáles eran las principales lecciones que había aprendido durante su estancia en la firma. Esto fue lo que me contestó:

«Mckinsey es la mejor escuela del mundo para ser un ejecutivo. Lo primero que aprendí en Mckinsey es a ser un «insecure overachiever». Es algo de lo que padece cualquier profesional que trabaja en la firma. Si estás demasiado seguro de que vas a hacer algo bien, lo haces mal; si tienes dudas, las cosas te mantienen alerta y las sacas adelante. Ésta forma de afrontar los retos es muy importante para el éxito.

La segunda lección es «think big». Cuando entras en la empresa te hacen pensar, te convencen de que el cielo es el límite, que tu opinión «educada» es tan válida como la de cualquier consejero delegado, te enseñan a «elevarte» y aprendes a analizar los problemas con la máxima perspectiva. Siempre priorizando el valor del negocio y las necesidades de los accionistas.

La tercera lección es: «Nada es fácil». Hay que seguir una metodología, desagregar el problema en sus partes. Todos los problemas son muy complejos pero todos tienen solución. Cuanto más complejo, en más partes hay que dividirlo y más tesón, tensión y ojos hay que poner. La firma también te enseña a estructurar muy bien la comunicación en todos sus aspectos.

Para acabar, una de las cosas que tienes que aprender (al menos gente como yo) es a saber salir de Mckinsey. El riesgo personal es grande porque el ritmo es muy fuerte, como en la banca de inversión, por ejemplo. Hay personas que son capaces de compatibilizar ese ritmo con una familia pero en mi caso no hubiese sido capaz. Las cosas las hago, no porque sea más inteligente que los demás, sino porque tengo mucho tesón y dedico muchas horas a mi trabajo».

Para los que estéis interesados en profundizar en la metodología, cultura, procedimientos, etc, de la firma existen dos libros escritos por ex empleados; uno es «The Mckinsey way», de Ethan M. Raisel; y «The Mckinsey Mind», de Ethan M. Raisel y Paul N. Friga.

Dejo un artículo publicado sobre Marvin Bower en «The New York Times» el 24 de enero de 2003: http://query.nytimes.com/gst/fullpage.html?res=9503E0D91F30F937A15752C0A9659C8B63