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domingo, 22 de febrero de 2009

¡Qué difícil es la amistad!

Hace algún tiempo publiqué un post titulado: «Sucedáneos de amistad» (05/07/08), en el que hablaba de lo difícil que es lograr una amistad verdadera tal y como yo la entiendo.

Recientemente se ha publicado el libro «Amigos. Adiós a la soledad» (Temas de Hoy), del psiquiatra Enrique Rojas (Granada, 1949). Hoy en la contraportada del diario ABC aparece una entrevista en la que comenta muchas cosas interesantes sobre este tema y que merece la pena leer. La reproduzco:

Dios mío, cuídame de mis amigos, que de mis enemigos me encargo yo. ¿Voy bien?
La amistad es una elección y significa tres cosas: afinidad o atracción especial, donación o capacidad de entrega, y, finalmente, intimidad. A los amigos los eliges, los enemigos vienen por ti.

Sostiene que no tener amigos es sospechoso, pero ¿no le escama que alguien tenga muchos, sobre todo si es político?
Pocas amistades llegan a ser íntimas, la mayoría se quedan en una banda media–baja , porque la amistad íntima requiere un conocimiento del otro, asistir a su vida y milagros, y en la política todo está mediatizado: los que hoy están a tu lado mañana te ignoran.

¿Cómo reconocer al amigo verdadero?
Se le conoce en la prueba, y hay dos fundamentales: la del fracaso, sea económico y/o profesional o afectivo, donde se nota cuando el amigo verdadero está a tu lado; y la del éxito, porque en un país donde la envidia está en primer plano cuesta mucho aceptar los éxitos del otro.

Al menos, si la crisis nos arroja al precipicio servirá para descubrir a los farsantes.
Claro. La amistad es el cultivo de los sentimientos, es un trabajo psicológico de artesanía y requiere una correspondencia. En las horas bajas se sabe quién es amigo o mero compañero de viaje.

¿Dónde coloca a los amiguetes?
En la escala de la amistad vamos del amigo íntimo, tan escaso, al conocido que saludas por la calle; en medio está el amiguete, con el que vas y vienes y casi no te mojas, al que no dices lo que piensas y con el que hay un entente para tomar copas y nada más. Es algo, pero poco.

¿Al amigo íntimo se le perdona todo?
Lo importante es que haya claridad en los conocimientos. Cuando conoces a alguien en profundidad, sabes sus grandezas y miserias y se lo perdonas casi todo. Perdonar significa renunciar a la venganza. Es un acto de amor que tiene dos notas: el darlo o recibirlo y el esfuerzo por olvidar. Afirmar «perdono, pero no olvido» también es poca cosa.

¿Qué imperdonables excluye el «casi» que decía Vd.?
Las dos cosas más duras de perdonar son el engaño afectivo, en la mujer, y el engaño profesional dado por otro como un golpe de gracia, en el hombre. Pero todo lo perdona un corazón grande.

¿Se puede ser amigo de los hijos?
Hay que estar cerca de ellos, acompañarlos, aconsejarlos y, al mismo tiempo, que nos aconsejen, pero lo amistad en profundidad con los hijos no es fácil. Hoy es más posible, ya que hemos pasado del patriarcado al filiarcado: antes los padres mandaban en la familia y ahora dominan los hijos. A mí me aconsejan mis hijas y hasta me regañan, cosa impensable con mi padre. Es un giro copernicano.

¿Y amigo de tu pareja?
La diferencia entre amistad y amor es que en el segundo la relación es de amistad y sexual. Sólo funciona una de cada tres parejas, porque el amor es además alquimia, magia, códigos secretos, confianza y tiempo para madurar.

Incide en el asunto de la confianza ahora que ya no te puedes fiar ni de tu padre.
La confianza es saber que el otro nunca te traicionará. En una escala de la amistad tenemos el amigo íntimo, el amigo fuerte, el amigo, el conocido, al que saludas por la calle, el enemigo ligero, el enemigo suave, el enemigo fuerte, el enemigo a muerte, el enemigo para siempre y el de tu propio partido político. Decía Emilio Romero, al que había que echar de comer aparte, que en la vida política vale hasta el descabello.

¡Cuántas manos se han chamuscado estos días en el fuego de la confianza ciega por el partido!
Según Samaniego, en casa pequeña y camino largo se conoce al amigo.

Pero nunca lo suficiente. Hay amigos que matan, bien lo supo Marta de la Torre.
El diccionario de la amistad en la adolescencia esconde muchas trampas. La amistad peligrosa te saca del camino sano que es tu proyecto vital, armado sobre el amor, el trabajo, la cultura y la amistad; a ella, hasta la arrancó la vida.

7 comentarios:

blpgirl dijo...

"Dios mío, cuídame de mis amigos, que de mis enemigos me encargo yo"
wow que frase tan dura esa, pero la verdad es que las traiciones de las personas que creemos amigos son las que menos uno espera y más duelen.

Muy cierto eso de que la mejor forma de reconocer a los amigos verdaderos es en tiempos díficiles pues solo ellos te acompañan aún en tus peores momentos, bien decia Oprah Winfrey: "Mucha gente quiere dar un paseo contigo en la limosina, pero lo que tu quieres es alguien que este dispuesto a tomar el autobus contigo cuando la limosina se dañe."

Además hay que aceptar que lo de la envidia es tristemente cierto solo hay que notar lo competitiva que es mucha gente y la creencia popular de que si a el otro le va bien significa que a ti te va ir mal como si el mundo fuera algo suma cero, lo que el otro gana tu lo pierdes y esto no es cierto.

Finalmente debo decir que es muy interesante este artículo que encontraste, me ha gustado mucho :D

FAH dijo...

@gracias blpgirl. Muy buena la frase de Oprah. Me la apunto.

Respecto a la envidia, curiosamente acabo de publicar un artículo que lleva por título: "La gestión de la envidia" que saldrá próximamente en la revista Executive Excellence. Lo colgaré aquí.

salu2.

Senior Manager dijo...

Fíjate que he traído a mi pareja y todo para que leyera este post y se ha ido diciendo "humm, esto de los amigos tiene su ciencia"...

Por mi parte creo que esta condición no es medible y que cada persona tiene una vara diferente para mesurar sus amistades; pues cada amistad es un micromundo lleno de imperfecciones y momentos fantásticos de apoyo mutuo.
SM

FAH dijo...

@Senior Manager. Aguda e interesante reflexión. Esa diferente vara hace que todavía sea más compleja la amistad porque las expectativas pueden ser diferentes. gracias por participar. salu2.

Fernando dijo...

La verdad es que la entrevista tiene su miga.

En el fondo, la amistad es como el buen vino, ese que ha tenido una larga crianza. Es complejo, al principio tardas en apreciarlo porque tiene muchos matices y tardas en reconocerlos. En ocasiones es duro y aspero de entrada por la madera, pero con paciencia va dando paso a la fruta a medida que avanza la comida. Y sabes que lo puedes guardar durante años, porque siempre estará ahí esperando la ocasión propicia para abrirse.

Los amiguetes son como los vinos jóvenes. Entran fáciles, te seduce su fruta de entrada pero acaban pareciéndote planos. No los sacarías en un gran evento para agasajar a tus invitados y sabes que con el tiempo tienden a estropearse.

Hay que ser muy maduro para asumir la AMISTAD con todas sus consecuncias.

Saludos

FAH dijo...

@Fernando. Gran comparación, sin dudas. Deberías escribir algo sobre "management-entorno vinícola". En mi libro "Who´s Who en el management español" en la parte de José María Ortiz se comenta su libro que va sobre ello: enseñanzas del vino al mundo de la gestión. Se llama: "Madurar profesionalmente como el buen vino". abrazo.

Fernando dijo...

Me apunto la sugerencia, Francisco. Me pongo con ello. ¡Un abrazo!

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