Próximo 28 de junio a las 19.30 horas, presentación en Córdoba de ‘Aprendiendo de los mejores’ (Alienta, 11ª edición) en el Colegio Oficial de Arquitectos. Más información en el siguiente link

miércoles, 18 de febrero de 2009

Talento de casa, talento de fuera

«El talento hecho fuera siempre es más vistoso que el talento hecho en casa». Fue una frase que me dijo hace algunos años un Director de Recursos Humanos de una conocida multinacional.

No es casualidad que siempre miremos al extranjero cuando queremos engalanar nuestro currículum: Másters, PhD o cursos de postgrado brillan más cuando el sello que adorna el diploma es de una Universidad americana (Harvard, Wharton, Stanford...), inglesa (London School of Economics, London Business School...) o francesa (Insead), entre otras.

No seré yo quien quite el mérito a estas instituciones. Todos sabemos que hacerse un nombre cuesta y lleva su tiempo. Nadie regala nada. Dicho esto conviene precisar que si está bien valorar lo bueno de otras culturas y países ello nunca debe ser a costa de minusvalorar nuestros valores y ventajas competitivas. Los españoles hemos pecado a lo largo de los años de cierto complejo de inferioridad –quizás por la tardanza en llegar la democracia– en comparación con otras culturas y países que tienen mayor protagonismo y marca en la escena internacional.

«Nada en exceso», es un buen grito de guerra y las herencias del pasado deben ir quedando por el camino. Valoremos lo de los demás y valoremos también lo nuestro. ¿Cuál es el mejor restaurante del mundo? El Bulli, de Ferrán Adriá (y además por tres años consecutivos). ¿Quién tiene el título de mejor club de fútbol del siglo XX (de la historia se podría decir)? El Real Madrid. ¿Quién es el primer grupo textil del planeta? Zara.

Son sólo tres ejemplos pero podríamos citar otros muchos nombres de referencia en todas las disciplinas: música (Placido Domingo, Julio Iglesias, David Bisbal...), escuelas de negocio (IESE o Instituto de Empresa), diseñadores (Agatha Ruiz de la Prada, Custo...), medicina (Valentín Fuster, Luis Rojas Marcos...), política (Javier Solana,...), deporte (Rafa Nadal, Fernando Alonso, Pau Gasol...), banca (SCH, BBVA, Popular...), etc.

Cuento esto porque hoy leyendo la sección de deportes del diario «La Razón» venía un articulo de Julián Redondo titulado «El pedigrí» que se refería al actual entrenador del Real Madrid, Juan de Ramos, y cuyo texto era el siguiente:

«El Sevilla fue la rampa de lanzamiento de Juande Ramos. En su palmarés, dos Copas de la UEFA, una Copa del Rey, una Supercopa de Europa y otra de España. Saltó de la orilla del Guadalquivir a la ribera del Támesis. Al Tottenham llegó con el aura de los mourinhos, erikssons y capellos, ganó la Carling Cup, deslumbró y le fundieron los plomos apenas comenzada la siguiente temporada. Le desnudaron de figuras, le cambiaron a Berbatov y Keane por Pavlyuchenko, el vestuario le hizo la cama y le echaron. Pensaba el Atlético en él como relevo de Aguirre en junio; pero se adelantó el Madrid. Firmó hasta final de curso. Prorrogará si conquista Liga o Liga de Campeones, no hay otra posibilidad. Como en fútbol dos y dos no siempre suman cuatro, lo probable, que no seguro, es que no llegue a la Liga porque hace demasiado tiempo que el Barça cogió carrerilla. La Liga de Campeones es el sueño de quienes recuerdan que en situación más precaria sumó la «octava». Si el Atlético no ganó al Liverpool por la intervención arbitral, asumir que Juande derrote a Benítez no es disparatado. Pues ni aunque llegue a coronarse en Roma, cuentan con él. Tiene más títulos y más conocimientos que pedigrí. Si en lugar de Ramos fuera Bunch (ramo en inglés), Mazzo (en italiano) o Bouquet (en francés), tendría la continuidad garantizada. Pero es Juande y es manchego. Del Bosque era Vicente y de Salamanca».

Es cierto que todo aquello con nombre extranjero suena mejor, más exótico y más exclusivo, aunque luego no se corresponda necesariamente con la realidad. Por ello, todo hay que decirlo, deberíamos aprender a vendernos mejor. Los norteamericanos y los italianos son expertos en cuidar el continente, el envase, el celofán y el lazo a todo lo que hacen y que a menudo redunda en mejores resultados y que a nosotros en ocasiones nos resta posibilidades. Tomemos nota.