viernes, 27 de marzo de 2009

El boomerang de la vida

Dice el psiquiatra Enrique Rojas que «la vida es como un boomerang, lo que uno siembra, recoge». Lo mismo pienso yo y creo que todos aunque no siempre actuemos teniendo presente este axioma. Siempre se ha dicho «no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti» o «no pidas lo que otros no te gustarían que te pidiesen». No puede ser de otra manera. La vida suele repartir, con mayor o menor demora, justicia.

Hace algún tiempo leí una historia, breve pero de gran mensaje sobre todo en estos tiempos demográficos en que el envejecimiento de la población es uno de los rasgos más característicos de esta sociedad y que España en 2050 será el segundo país del mundo más envejecido. Aquí va:

«Érase una vez un anciano que vivía con su hijo, su nuera y su nieto. Un buen día, el matrimonio, que consideraba al abuelo discapacitado como una carga, decidió acabar con el problema. Así, el hijo metió al anciano en un cesto, con la intención de llevarlo a la jungla y abandonarlo. El nieto, viendo lo que ocurría, le dijo a su padre:

No te olvides de traer el cesto.

¿Por qué?, preguntó el padre.

El niño respondió:

Porque me hará falta cuando seas viejo».