«Tu capacidad de aprender es tu principal activo y la mejor forma de aprender es de ‘los mejores’»   |   www.aprendiendodelosmejores.es        «El futuro no existe, es sólo un resultado, el resultado de lo que hacemos cada día»   |   www.tufuturoeshoy.com

lunes, 16 de marzo de 2009

Elogio del error

Hace varias semanas leí el libro «Elogio del error» (Temas de Hoy, 2003), de Pino Aprile, que me gustó bastante.

Vivimos en una sociedad en la que existe demasiada presión por acertar, y eso nos acartona, genera rigidices y, por lo tanto, resta oportunidades de crecimiento y mejora. El viernes me decía una conferenciante brasileña que en España el miedo al ridículo es muy grande. No tuve más remedio que darle la razón. Y ese miedo nos paraliza. Preferimos lo seguro a tener que exponernos a ser blanco de las carcajadas. Triste solución, porque pasa el tiempo y seguimos igual que antes.

Hay que perder ese miedo. ¿Cómo aprenden los niños? A base de caerse y levantarse. Ése es su juego, ése es su aprendizaje, ésa es su evolución.

Del libro destaco algunas frases que me gustaron:

«El error crea diferencias y las diferencias son el éxito de las empresas». Muchos negocios han surgido de las equivocaciones que han dado lugar a ventajas competitivas. Lo importante –Michael Porter dixit– no es ser los mejores sino ser diferentes.

«Sólo el error es la vida» (Friedrich Schiller). Así es. ¿Cuánto se ha equivocado esta semana? Si ha sido poco, probablemente tampoco haya incorporado mucho aprendizaje a su currículum. Él éxito sirve de poco, sólo confirma nuestras expectativas.

«– Si vas a hablar del error –me dijo Tonino–, no olvides las palabras que escribió en la pared de su celda un monje chino en la que condensaba la sabiduría de toda una vida: “Es preciso aspirar a algo más que la perfección”.
– Pero Tonino, ¡Todo aquello que alcanza la perfección, la destruye!
– Por eso».

Un consejo: haga la promesa de hacer al menos una vez a la semana el ridículo, verá como poco a poco va perdiendo esa vergüenza y es menos dependiente de qué dirán. Llegará un momento en que se atreverá con casi todo. Vaya a jugar al tenis o al golf, y permita que los demás comenten por detrás (lo mal que lo hace). Atrévase a hacer una recete y cuando esté hecho el guiso tírelo a la basura porque se ha quemado. Hablé inglés y deje al descubierto el acento español tan fuerte que tiene... Al principio le costará pero después de varias semanas se sentirá mejor porque irá progresando. Como dice el refrán: «Hay que fallar cien golpes en la herradura para acertar una vez en el clavo».

14 comentarios:

Pedja dijo...

Grandísimo post Paco, enhorabuena me ha encantado. Aprendemos a base de nuestros errores, yo hoy tuve que admitir uno en el trabajo y he aprendido más que si no lo hubiera cometido.

Es por eso también que me gustan tanto los artistas callejeros, sin miedo al ridículo y a la reacción de la gente, exponiéndolo todo. Gracias Paco, un abrazo.

FAH dijo...

@Pedja. Gracias. En cierta ocasión me dijo un directivo una frase demoledora que lo resume todo: "El éxito consiste en atreverse a hacer el ridículo"... Gran frase, sin dudas. abrazo.

Fernando López Fernández dijo...

Buen post Francisco. El error es necesario para avanzar. No recuerdo quien lo dijo pero la frase me parece acertada "Si sigues haciendo lo mismo conseguirás lo mismos resultados" En España en concreto hay muy poco margen para el error porque todo lo que no esté previamente testado es susceptible de ser bloqueado. Es paradójico que un país tan imaginativo esté paralizado muchas veces por el miedo al ridículo o "el pasa tu primero que a mi me da la risa"

Saludos

FAH dijo...

@Fernando López Fernández. Gracias. Así es, tal y como lo cuentas. El miedo al ridículo nos limita demasiado. ¿La clave? Inspirar mucha confianza alrededor para que la gente se atreva, no hacer sarcasmo del error e inyectar ilusión por seguir mejorando. un abrazo.

Sara cobos bravo dijo...

Magistral! FAH, es un post que facilita la vida natural; nos invita a disfrutar de la vida en toda su plenitud.
Nos empeñamos en crear vidas artificiliales , y con el paso del tiempo nos sentimos exhaustos, nos falta naturalidad. Recordar que el error forma parte del ser humano,de la vida diaria,de nuestra naturaleza...
Sentirnos "ridiculos" es una buena manera de practicar fuera de nuestra "zona de confort" , y aprender más sobre nosotros mismos,para poder crecer y avanzar.

Gracias FAH por facilitarnos esta reflexión.

Saludos

Saracobosb.

FAH dijo...

@sara cobos. gracias por pasarte. como dices la naturalidad y la espontaneidad quitan presiones inútiles que nos impiden, como dices, disfrutar plenamente. tenemos todos mucho que aprender. salu2.

Anónimo dijo...

No sé si soportaré ser consciente del ridículo, o será peor seguir inconsciente por no hacerlo...pero desde luego, ahora, tal vez lo haga, o no, te escribo para decirte que aprendo, simplemente leyéndote. Gracias Francisco.
un saludo cordial, María.

Anónimo dijo...

ah! y suelo decir...ERRA, QUE ALGO QUEDA!

José Miguel Bolívar dijo...

Me ha gustado mucho el post, Francisco. Creo que el miedo al ridículo nos paraliza. Yo sabía inglés pero me bloqueaba por completo al hablar porque me avergonzaba mi acento. En el momento que dejó de importarme empecé a hablarlo con fluidez. Eso sí, con la misma mala pronunciación :-)
JM

FAH dijo...

@maría. gracias por pasarte. espero que te atrevas... y demuestres todo lo que sabes. salu2.

@JM Bolívar. Fantástica la anédota del inglés, eterna asignatura pendiente en españa... ¡qué losa más grande! enhorabuena por atreverte y superarte. abrazo.

Andres Schuschny dijo...

Francisco, excelente entrada a partir de la cual descubrí tu blog. Enhorabuena (por tu entrada y mi descubrimiento) un abrazo
Andres

FAH dijo...

@Andrés. Gracias por pasarte. Espero verte ahora más a menudo por aquí. salu2.

Manuel Medina dijo...

Una cosa es ejercer excesiva presión para acertar sí o sí. Otra es el proverbial miedo al ridículo de los españoles. Y otra es que lleguemos al panegírico del error y a esta tendencia tan en boga hoy en día de "aprender de los errores" que cae incluso en el fomento de la equivocación.

Lo mejor que puedes hacer cuando cometes un error es no desanimarte. De hecho, es lo único que puedes hacer con él.

Yo prefiero aprender de mis aciertos. El error nunca te enseña el camino a seguir, salvo cuando se trata de una bifurcación. Y a veces es demasiado tarde para retroceder y tomar la variante.

Ya, ya sé lo que respondió Edison a su ayudante cuando éste le planteó que si no era un fracaso haber intentado más de mil materiales distintos para confeccionar la bombilla. ("¿Fracaso? ¡Ahora conozco más de mil formas diferentes de cómo no se hace un filamento!"). Pero los aciertos te enseñan lo que tienes que hacer de una vez por todas (otra cosa es que ni aún así aprendamos a veces). ;D

Claro, pero ¿cómo acertar cuando no sabemos? Pues intentándolo, entrenando y practicando sin desánimo a pesar de nuestros errores, para estar preparados cuando tengamos que acertar. Porque, como se dice entre bambalinas, "a mal ensayo buena representación". Y si luego en escena se te olvida la réplica, en efecto, no hay que darle excesiva importancia a tu error. Pero tampoco nos regocijemos con ellos.

FAH dijo...

@Manuel Medina. Interesante y extenso análisis, sin dudas. gracias y reflexionaremos de ello. un abrazo y gracias por aparecer por aquí. Ahora mismo estoy en proceso de lectura de "Humor y persuasión"... y, por cierto, el prólogo es muy bueno. abrazo.

Publicar un comentario en la entrada