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lunes, 2 de marzo de 2009

Kramer contra Kramer

Hacía mucho tiempo que no comentaba en el blog alguna película. Lo hago ahora tras volver a ver hace unos días una película estupenda: Kramer contra Kramer. Un film lleno de sentimientos encontrados y muchas contradicciones, de tensión de los opuestos (como cuenta Pedro Medina en su último post), de paradojas existenciales... Una película dura, sin dudas, pero llena de enseñanzas.

Título original: Kramer contra Kramer.
Director: Robert Benton.
Intérpretes: Dustin Hoffman, Meryl Streep, Jane Alexander.
Año: 1979.
Oscar: Mejor Película, Mejor Actor (Dustin Hoffman), Mejor Director (Robert Benton), Mejor Actriz Secundaria (Meryl Streep), Mejor Guión Adaptado (Robert Benton).
Minutos: 105 aprox.
Temas: Carrera profesional, Trabajo y Familia.

Ted Kramer (Dustin Hoffman) es un alto ejecutivo de publicidad ensimismado en su trabajo que tras ser ascendido en la compañía para la que trabaja llega a casa con el deseo de que todo sean celebraciones; su mujer, Joanna (Meryl Streep), sin embargo, está esperándole para decirle que le abandona, dejándole al cuidado de su hijo de siete años, Billy (Justin Henry).

Las circunstancias ponen entonces a Ted en la tesitura de optar por una brillante carrera profesional o poner un poco más de atención en el cuidado de su retoño. Su decisión –nada fácil- se centra en esta última alternativa. Tras ser despedido de la empresa en la que trabaja, encuentra otra ocupación más “normal”, pero con la satisfacción de poder disfrutar más tiempo de su pequeño.

Cuando las cosas parecen marchar, surgen nuevas complicaciones. Su mujer regresa y reclama la custodia del niño ante los tribunales.

Basada en la novela del mismo título de Avery Corman, esta entrañable película recibiría cinco Oscars de la Academia de Hollywood, entre ellos el de la categoría de Mejor Actor para Dustin Hoffman –ya antes había sido nominado por El Graduado (1967), Cowboy de Medianoche (1969) y Lenny (1974)-, galardón con el que volvería a ser condecorado años más tarde por su interpretación en Rain Man (1988) de Barry Levinson.

Meryl Streep sería también obsequiada con una estatuilla dorada como Mejor Actriz de Reparto –su primer gran éxito en el séptimo arte-, premio que volvería a obtener, aunque esta vez en la categoría de Mejor Actriz Principal por La decisión de Sophie (1982) de Alan J. Pakula.

Inicialmente, los productores habían pensado en conceder el papel de Ted Kramer al actor Al Pacino, aunque finalmente éste iría a manos de Dustin Hoffman. Jane Fonda, a quién se le había ofrecido el papel que interpretaría por Meryl Streep, rechazó el ofrecimiento.

Muchas son las cuestiones de interés que van sucediéndose en este metraje de gran pedagogía para las organizaciones. Dejamos sólo algunas y para el resto nos remitimos a la película:

1. El triunfo profesional tiene restricciones evidentes. Cualquier persona, incluso las que parecen más duras, tiene preocupaciones afectivas: hijos, mujer, amigos... La malsana gestión de la vida personal y profesional es el resultado de un buen número de patologías. Un refugio afectivo armónico garantiza el equilibrio emocional tan necesario para una vida laboral a pleno rendimiento. Todo proyecto profesional debe verse completado por un sólido proyecto personal para no sentirse un desgraciado.

2. Las pérdidas de tiempo y la falta de planificación aseguran las jornadas sin horario. En cierto modo, no se trata de trabajar "más", sino de trabajar "mejor". La presencia física en el puesto laboral no garantiza en sí mismo la calidad de un buen trabajo. Además, quien tiene otros intereses que le reclaman su atención fuera del trabajo, se apresurara a hacer bien su trabajo evitando pérdidas de tiempo y así estar disponible con prontitud.

3. El éxito no conoce de cifras; es algo relativo, y como tal, depende de cada individuo. Lo que uno considera importantísimo, no lo es tanto para otros. Mientras algunas personas ponen toda su atención en una carrera profesional exitosa, otros prefieren una vida más “calmada” en este terreno y más “colmada” en el plano personal. No existen trabajos dignos, son las personas las que dignifican los trabajos.

4. Crecer profesionalmente desatendiendo la vida personal tiene sus consecuencias. Si uno no cuida lo que tiene, al final lo acaba perdiendo, y una vez que se pierde algo –lo mismo sucede en la empresa con los clientes– recuperarlo es mucho más complicado.

5. Los conflictos siempre dan paso a la reflexión. Muchas veces, lo mejor que le puede pasar a uno es aquello que jamás hubiera deseado que le ocurriese, porque eso sirve para tomar conciencia de qué es lo que realmente vale la pena. A partir del abandono de su mujer, es cuando Ted, el protagonista, empieza a darse cuenta qué es lo que más valora, e incluso con el tiempo, acaba cambiando su escala de prioridades.

No obstante, si bien el matrimonio vida personal–profesional es imprescindible, nadie oculta que las soluciones para lograr tal objetivo no son tan evidentes. Algunas iniciativas se están llevando a cabo desde hace tiempo en este sentido; prácticas que, en definitiva, lo que buscan es hacer más cómoda la vida de los empleados. El equilibrio, sin embargo, es una batalla complicada. El día a día de la empresa, la competencia feroz, y las permanentes exigencias de los clientes, obligan a una titánica lucha por estar siempre al pie del cañón.

Los once primeros minutos de la película son notables. Asimismo convienen destacarse los minutos 39 al 42, cuando Ted da explicaciones a su hijo sobre el motivo del abandono de Joanna a ambos:

- Y la razón de que mamá se fuera no tiene nada que ver contigo (...) y la razón de que mamá se fuera es que durante mucho tiempo yo intenté convertirla en otra clase de persona, en la clase de mujer, de esposa, que yo creía que debía ser, y sencillamente no era así; pero ahora que lo pienso, creo que siempre quiso hacerme feliz... y al no conseguirlo intentó explicármelo, pero yo no la escuchaba porque estaba muy ocupado, estaba muy distraído pensando en mí mismo y creía que si yo era feliz, ella también era feliz... pero en el fondo estaba muy triste. Mamá no se fue antes sólo porque te quiere mucho y si no se quedó contigo más tiempo es porque no podía soportarme a mí...