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lunes, 30 de marzo de 2009

La virtud de la paciencia

En muchas ocasiones he hablado de lo que considero es la clave para alcanzar resultados en el ámbito profesional y que he venido a denominar “PSP: Pasión + Sacrificio + Paciencia” y del que he hablado en este blog.

Hoy me detengo en la última de las variables –la paciencia– que para mí es la más complicada de lograr porque implica hablar del futuro (siempre incierto) y aplazar la recompensa: dejar de ganar algo hoy para obtener mejores beneficios mañana.

Son muchas las voces que destacan la importancia de esta virtud: “Quien es un maestro en paciencia, es un maestro en todo”, decía el político George Savile. “La paciencia lo alcanza todo”, afirmaba la Madre Teresa de Calcuta. “No por mucho madrugar amanece más temprano”, nos recuerda el refranero; o “con el tiempo y con paciencia la hoja del moral se convierte en seda” (Proverbio chino), son sólo algunas expresiones.

Hay cosas en las que es inevitable contar con la presencia del factor tiempo. Nada que merece la pena se construye de un día para otro. Beneficios rápidos suelen evaporarse con la misma premura porque no están edificados sobre pilares sólidos. “Easy come, easy go”, dicen los anglosajones. Recuerdo hace ya algunos años decir al humorista Moncho Borrajo: “Subir peldaños de dos en dos, te hace más inseguro”.

Existe demasiada prisa por alcanzar resultados y eso ir contra natura; es luchar contra el sentido común ya que de otro modo cualquier persona conseguiría todo. Peter Senge afirmaba: “Un bebe tarda nueve meses en hacer por mucha gente que se ponga a trabajar en el empeño”. Que no nos ocurra como a aquel individuo que decía: “Señor, dadme paciencia, dadme paciencia... pero dádmela ya”.

Para aquellos que todavía tengan dudas podems recordar las palabras de un líder de referencia, Mahatma Ghandi: “Sólo soy un hombre corriente con una habilidad inferior a la media. Soy un idealista práctico y no reconozco ningún otro talento para explicar lo que he logrado. No tengo ninguna duda de que cualquier hombre o mujer pueden hacer lo mismo que yo he hecho, si tienen la misma paciencia y cultivan la misma fe que yo he cultivado”.

6 comentarios:

Fernando López Fernández dijo...

Lo malo del asunto Francisco es que vivimos en la sociedad de las urgencias, de la inmediatez: todo se quiere "ya"; hace un rato ya es tarde. La paciencia como virtud está en muchos casos mal vista. Si esperas, porque debes hacerlo, te llaman indeciso o tonto por no aprovecharte de una determinada situación. En fin, muy triste.

Un abrazo

FAH dijo...

@Fernando López Fernández. ¿Qué es si no la crisis que estamos viviendo? Una crisis fruto de la avaricia y la codicia que lo que busca son resultados a corto plazo y lleva asumir decisiones difícilmente justificables. El tiempo pone a cada uno en su sitito. En alguna ocasión he puesto por escrito: "El deseo incontenible de rentabilidad inmediata conduce a actuaciones poco éticas". Salu2.

Pedja dijo...

Opositando aprendí que la paciencia es una cosa importante. Solo un paciente es optimista, solo un paciente es tranquilo y discreto. La paciencia es una virtud muy importante porque enciera en ella otras muchas virtudes. Así que a cultivarla que la paciencia es la madre de la ciencia, gracias Paco por recordármelo, un abrazo.

FAH dijo...

@Pedja. Gracias. Opositor = corredor de fondo; y, por tanto, paciencia al máximo (gran incertidumbre). Tú ya los has demostrado de sobra. ¡Feliz cumpleaños! Un abrazo,

José Miguel Bolívar dijo...

Me ha gustado el post y me ha recordado una de mis frases favoritas, la que dice Siddharta (Herman Hesse): "Sé pensar, esperar y ayunar"...
JM

FAH dijo...

@José Miguel Bolívar. Gracias. Me apunto la frase del libro de Herman Hesse. Un abrazo.

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