martes, 17 de marzo de 2009

¿Para qué?

Hoy me topé con esta historia de Anthony Mello que lleva por título: «El industrial y el pescador». Me ha gustado mucho, porque en mi experiencia, la mayor parte de la gente va sin rumbo fijo. La historia dice así:

«Un rico industrial del norte se molestó al encontrar a un pescador del sur tranquilamente recostado en su barca y fumando pipa.

– ¿Por qué no has salido a pescar?, preguntó el industrial.

– Porque ya he pescado bastante por hoy, respondió el pescador.

– ¿Y por qué no pescas más?, insistió el industrial.

– ¿Y qué iba a hacer con los peces?, preguntó a su vez el pescador.

– Ganarás más dinero –fue la respuesta–. De ese modo podrías poner un motor a tu barca. Entonces podrías ir a aguas más profundas y pescar más peces. Entonces ganarías lo suficiente para comprarte unas redes de nylon. Pronto ganarías para tener dos barcas... y hasta una verdadera flota. Entonces sería rico como yo.

– ¿Y qué podría hacer entonces?, preguntó de nuevo el pescador.

– Podrías sentarte y disfrutar de la vida, respondió el industrial.

– ¿Y que estoy haciendo en este preciso momento?, respondió satisfecho el pescador».