martes, 3 de marzo de 2009

Rafa Nadal: el campeón y la persona

Hoy he podido asistir en el IESE Business School de Madrid a la sesión: «Rafael Nadal: el campeón y la persona»; un «business cae» elaborado por Santiago Álvarez de Mon, profesor de la escuela de negocios que lleva preparando hace varios años. En el acto también ha estado Carlos Costa, ex tenista que estuvo entre los diez mejores de la ATP en la década de los noventa y ahora representante de Rafa Nadal.

Antes del acto he podido compartir conversación con Santi y Carlos y después disfrutar de la conferencia–coloquio en la que se ha combinado la proyección de videos con un «mano a mano» entre el profesor del IESE y el manager de Nadal.

Hablaré largo y tendido sobre Rafa Nadal y este «caso de estudio», pero cuando uno conoce el pasado, en el entorno, la educación, etc, del de Manacor, es más fácil comprender por qué suceden muchas cosas. De todo lo dicho y hablado, si me tuviese que quedar con una cosa destacaría la figura de Toni Nadal, tío y entrenador de Rafa, y la capacidad de sufrimiento del propio tenista.

Toni es un tipo que representa entre comillas «al malo» de la película. Su nivel de exigencia con Rafa Nadal ha sido siempre elevadísimo (todavía a fecha de hoy a Rafa le parece excesivo lo que le exigía) y ello ha hecho que la capacidad de sufrimiento del tenista sea una de sus principales armas en la pista.

En Rafa se acumulan muchas cualidades. Destaca sólo algunas:

– Talento: capacidad natural para hacer ciertas cosas.
– Ambición: no le gusta perder a nada.
– Estabilidad emocional: que la proporciona su entorno: madre, padre, tío, hermana... Toda la familia es una piña.
– Capacidad de trabajo: se esfuerza como el que más y siempre quiere mejorar.
– Ilusión: la mantiene viva como el primer día. Cuando la ilusión en algo se pierde cualquier proyecto tiene los días contados.
– Concentración: no se relaja ni un momento. Está en lo que tiene que estar en el partido y fuera de él.
– Equilibrio: los elogios debilitan. Su tío siempre le intenta poner los pies en el suelo y es la voz de su conciencia. Cuando todos le aplauden él le critica.
– Sencillez: que quita presión y permite trabajar más tranquilo. Quien va de divo por la vida despierta antipatías y la gente intenta frenar la escalada.

Lo más importante de Rafa Nadal es que es un embajador de valores que, en definitiva, son los que rigen nuestro comportamiento y sirven de ejemplo para los demás.