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miércoles, 4 de marzo de 2009

¿Te duele algo?

Hace unos días durante una reunión con el presidente de una compañía, en un ambiente distendido y relajado, surgió el tema de la crisis. Este ejecutivo, bastante baqueteado por la vida, comenzó a hablar: «¿Crisis? ¿Qué crisis? Somos un país muy flojito. Hay que irse a dar un paseo por la planta de oncología de un hospital infantil y ver lo que realmente es una crisis; venirse en patera de África y contemplar lo que es la crisis; o asistir a cómo un familiar se consume por alzheimer. El resto es peccata minuta».

Ayer hablamos de Rafael Nadal y de cómo una de sus principales virtudes es la capacidad de sufrimiento. De hecho el título completo de la charla–coloquio de ayer, que no lo especifiqué, era: «Rafael Nadal: El campeón y la persona. Lecciones para una sociedad aletargada». Lo de aletargada lo dice todo, y es que según Santiago Álvarez de Mon, vivimos en una sociedad fofita y blandita.

¿Te duele la cabeza? ¿Te ha chillado tu jefe? ¿No vas a poderte ir de vacaciones en Semana Santa? ¿El fin de semana tienes que trabajar? ¿Este mes no podrás ir ningún día a cenar fuera de casa?... Si te ocurre algo de esto, te recomiendo el siguiente video que dejo a continuación. Me lo envió hace algún tiempo mi amigo Carlos Vegas de Bruselas (Bélgica) y me ha venido a la cabeza en estos momentos. Somos unos afortunados y privilegiados, pero no nos damos cuenta. Hace apenas un par de semanas una buena amiga (muy joven) ingresó en la UCI de un hospital como consecuencia de una embolia pulmonar. Estoy seguro que cuando salga del centro médico su escala de prioridades y su visión de la vida habrá cambiado. Toda la gente que he conocido que ha atravesado por experiencias límites -Gustavo Zerbino (superviviente de Los Andes 1972) o William Rodríguez (último rescatado del 11-S), cito dos- me ha repetido lo mismo: hemos aprendido a no quejarnos y a disfrutar cada minuto de todo lo que tenemos, que a menudo, en comparación con otros, es mucho.