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domingo, 12 de abril de 2009

Humor y persuasión

He terminado de leer el libro “Humor y persuasión”, de Alberto Vaca, fundador y gerente de Human Profit. La obra lleva por subtítulo: “¿Cómo conectar eficientemente con la audiencia?”, y está compuesta por diez capítulos; en concreto: ¿Qué me animó a escribir este libro? (Cap. 1); La conexión con nuestros receptores. El funcionamiento del cerebro en los procesos de interacción (Cap. 2); La voz, ese gran persuasor (Cap. 3); La preparación, requisito básico para persuadir (Cap. 4); El humor en las relaciones humanas (Cap. 5); La relación (incestuosa) entre cultura de empresa y humor (Cap. 6); Técnicas para aproximarnos y construir humo. Cómo convertirse en un aprendiz de humorista (Cap. 7); Las estrategias de persuasión (Cap. 8); El cierre eficiente de las situaciones de persuasión (Cap. 9); y Guía rápida (Cap. 10).

Como dice el autor, “el humor en las relaciones humanas ejerce de atractivo, convierte a las personas que lo utilizan en el centro de atención. Todos preferimos estar junto a aquellos que nos hacen reír, que juntarnos con quienes siempre nos cuentan sus problemas o son críticos con todo. El positivismo nos atrae porque nos libera de las miserias del día a día, nos permite intuir que las rivalidades y las dificultades se superan, pero también nos facilita la interacción tan necesaria para muchas cosas, fundamentalmente para poder ubicarnos, para saber dónde estamos con respecto al resto y para aprender, porque es necesario contrastar criterios”.

Como todo, en el justo medio está la virtud (in medio virtus, decía Aristóteles). El humor bien utilizado potencia los mensajes; mal usado puede producir los efectos contrarios. Lo decía Demócrito, “las cosas más agradables de este mundo se convierten en las más desagradables cuando no reina la moderación”. Además, no sólo hay que buscar el equilibrio –para no ser el típico graciosillo que no es tomado en serio– sino que hay distintos tipos de humor. El humor positivo (o sano) es el humor blanco o de día. No todo vale.

Es un libro enfocado al uso del humor, en general, pero muy en particular a su uso en presentaciones: “Presentaciones eficaces con humor”. En una presentación digamos que existen tres partes: introducción, desarrollo y cierre. Como dice Vaca, los primeros instantes son claves para captar la atención y que el juicio inconsciente que todos hacemos sobre el ponente sea el más favorable. Aquí juega un papel importante la “broma aperitivo”. Así se nos dice: “¿Qué beneficios obtendríamos si en una situación de comunicación a un grupos conseguimos que nuestro auditorio esboce una sonrisa en los primeros instantes? Primero se produce una sensación de bienestar y después, si nos reímos juntos, es más fácil tomar conciencia de la unidad que formamos como grupo, de sentirnos más equipo, entre otras razones porque nos escuchamos y tomamos conciencia de la presencia de todos. El nivel de atención se despierta, quizá porque pensamos: Si nos ha sorprendido una vez puede volver a hacerlo. Son puntos a favor del ponente, los grupos agradecen el esfuerzo que se ha hecho pensando en ellos. También afianza los contenidos al hacerlos más comprensibles, más fáciles de recordar y predispone favorablemente a interacciones futuras. Las bromas en el discurso resultan como los condimentos o especies en la comida: obtenemos un efecto delicioso con cantidades ajustadas”.

También dice: “La utilización del humor al inicio de una situación de comunicación es eficiente, principalmente porque en el inicio la audiencia realiza nuestra evaluación–valoración, y lo hace de forma emocional. Está claro, lo hace aunque no tenga razones para hacerlo; en esos primeros instantes de la comunicación el auditorio no tiene criterios para efectuar ninguna evaluación, pero la realiza, su cerebro emocional no puede evitarlo. Si en esos primeros instantes nos ganamos una actitud favorable hacia nosotros nos resultará posible mantenerla”.

Otras muchas cuestiones son tratadas en este libro que no desvelo para que el lector se recreé en sus páginas. En resumen y como se recoge en el texto, “el humor ayuda a que nuestras relaciones sociales (de comunicación) sean más eficientes, satisfactorias y positivas; nos libera de las emociones negativas que nos inhiben de contrstruir, innovar y desarrollarnos”.

3 comentarios:

Jesús García dijo...

Está claro y comprobado: los grandes comunicadores utilizan el humor como herramienta para captar la atención del receptor. El talento reside en saber qué dosis utilizar, cuándo usarla y en qué contexto. Sin olvidar que el sentido del humor tiene que estar presente en los receptores. ¿Qué sería de nosotros sin sentido del humor...?
Saludos

FAH dijo...

@jesús garcía. Gracias por pasarte y participar. Creo que has dado en el clavo: "el justo medio". El humor mal empleado o desproporcionado produce el efecto totalmente contrario. Abrazo.

Valera Mariscal, JJF dijo...

El humor es la sal de la comunicación. Eso implica generosidad y mesura al mismo tiempo. Lo malo es que hay un mayoritario miedo a la hipertensión y de puro sosas hacen aburridas sus comunicaciones.

En efecto, el humor exige una dosis de riesgo que muchos no están dispuestos a pasar asumiendo el generalizado riesgo de ser unos pesados :)

Animo y gracias al autor del artículo..

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