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jueves, 30 de abril de 2009

Operación Triunfo 2009

Dentro de un rato, a las 22.15 en Telecinco, comienza una nueva edición de OT (Operación Triunfo). Van 7 temporadas desde que los “galácticos” –Bisbal, Chenoa, Bustamante, Rosa...– tomasen el escenario y revolucionasen (como en el caso del primero) el panorama musical internacional.

Conducido el espacio por Jesús Vázquez, durante tres meses 18 chavales de entre 16 y 26 años convivirán en la Academia para aprender a cantar y ser artistas y en la que Ángel Llàcer, su director, hará las labores de jefe de estudios y coordinador del plantel de profesores, además de impartir clases de Interpretación.

Hoy dedico el post a este tema porque son muchas las lecciones de management que se pueden extraer de este talent show. Apuntamos sólo algunas:

Sueños: la ilusión es el motor de la vida y los sueños son los que nos mantienen vivos. Sólo ver las sonrisas y el brillo de los ojos de quienes van a comenzar un reto tan apasionante para ellos se les ve felices en las caras. No hay nada que nos produzca más satisfacción que perseguir nuestros sueños. Hay que luchar por ellos: “Si te atrae una lucecita, ¡síguela! ¿Qué te conduce a un pantano? Ya saldrás de él pero si no la sigues toda tu vida te martirizarás pensando que acaso era tu estrella”.

Talento: Los sueños tienen que estar alineados con el talento natural. Todos los concursantes tienen aptitudes naturales y desarrolladas para estar ahí. Sin una materia prima buena es difícil hacer un buen guiso. Los ingredientes no garantizan la calidad del plato, pero sin ellos la cosa se complica mucho.

Esfuerzo: con la exclusividad del talento no se llega ni a la vuelta de la esquina. Detrás de cualquier logro hay mucha reciedumbre. Las jornadas dentro de la Academia son maratonianas, desde por la mañana hasta la noche con todo tipo de clases: Técnicas de Conocimiento Corporal, Cultura Musical, Psicóloga, Batuka, Interpretación... Quien mejor las aproveche, más atienda, más se esfuerce... incrementará sus posibilidades de éxito. Como se dice en el fútbol, “se juega como se entrena”.

Competitividad: en el casting había 1.900 aspirantes que han hecho largas colas para ser uno de los elegidos a entrar en la Academia. Sólo 18, esto es, el 1% han conseguido ese reto. De esos sólo el primero, tal vez el segundo, y alguno más conseguirán hacerse un hueco en la voraz industria musical. El resto intentará buscar algún resquicio (complicado) para vivir de la música, pero sólo alguno lo conseguirá; el resto tendrá que dedicarse a otra cosa. Es "ley de vida".

Examen: cada miércoles tendrán que someterse al escrutinio del público, de la audiencia y del jurado. Es donde hay que dar la cara, en el escenario. No todo el mundo está capacitado para mantener la serenidad y controlar el miedo, las emociones, las dudas e inseguridades... Recuerdo en cierta ocasión escuchar al danés Michael Laudrup decir: “Hay jugadores muy buenos en Segunda División que al subirlos a Primero se vienen abajo, no pueden con la presión”.

Actitud positiva: tras las galas muchos se echarán las manos a la cabeza. No venirse abajo y ser fuerte emocionalmente son aspectos determinantes para conquistar metas altas. El fracaso y la adversidad toca a la puerta de todo el mundo. Afrontar los reveses con un tono vital alto es la mejor actitud para seguir “adelante” (como la canción). Un dicho inglés afirma: “If you fall seven times, stand up eight”.

Humildad: sabemos que “los elogios debilitan”. A más de uno se le subirán los aplausos a la cabeza cuando tengan una buena actuación y el jurado le halague, se relajará y a la siguiente semana será puesto en su sitio por un exceso de autocomplacencia y relajación. No bajar la guardia y estar alerta son también aspectos que distinguen a los ganadores natos.

Presión: OT parece un juego en que unos niños van a cantar, pero como en todo, los resultados mandan. Es un programa que tiene una inversión considerable –cada concursante va a costar 180.000 euros– donde las productoras arriesgan poniendo dinero encima de la mesa, y como a todos, no les gusta perder. La presión (mediática y de audiencia) la tendrán todos: productores, profesores, concursantes.

Son sólo algunos breves “apuntes de management” sobre lo que nos puede aportar la nueva edición de OT. Mucha suerte a los "triunfitos".

2 comentarios:

Nacho Muñoz dijo...

Buenas lecciones que ayudan a mirar con otros ojos este programa tildado de basura por muchos. Un saludo

FAH dijo...

@nacho muñoz. yo creo que en su origen era un programa con muchas enseñanzas (y que sigue teniendo), aunque evidentemente, el desgasde de no ser la novedad exige de vez en cuando el darle un "toque" de espectáculo para que suba con la audiencia. De todo lo que representa prefiero quedarme con lo bueno. De OT ha salido, por ejemplo, Bisbal, que me parece un buen tipo (el otro día dió un concierto solidario). abrazo.

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