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viernes, 15 de mayo de 2009

¿Jefes y amigos?

El autor de "Inteligencia Emocional, Daniel Goleman, afirmaba en cierta ocasión que “los jefes más eficaces se preocupan de establecer vínculos personales con los que dirigen”. La pregunta es: ¿Qué opina Vd.? Es otra de las preguntas del “Who´s Who en el management español”. Aquí van las respuestas:

José Aguilar López. Socio–Director de MindValue: “Es una generalización. Hay tareas de supervisión, en trabajos de carácter mecánico y repetitivo, que no exigen mucha implicación personal. En otro tipo de actividades, donde pesa mucho más el trabajo en equipo y la aportación personal de cada uno, los vínculos personales no son algo añadido sino que surgen de manera espontánea. Un buen jefe es aquel que alcanza sus objetivos. Lo que pasa es que, con frecuencia, para conseguir resultados es precisa una relación personal fluida”.

Mario Alonso Puig. Top Ten Management Spain: “Cuando la gente confía trabaja de otra manera y puede ser transparente. La transparencia y la coherencia son claves para generar la credibilidad que es necesaria para tener autoridad”.

Santiago Álvarez de Mon. Profesor IESE Business School: “Los jefes se preocupan de establecer relaciones protegidas por la profesionalidad y el respeto. Los directivos no tienen que ser queridos, tienen que ser respetados. Establecen redes guiadas e inspiradas en la confianza, en la comunicación sincera, en la humildad, en remar todos en la misma dirección. Eso al final genera una comunión de ideas desde la singularidad y la diversidad”.

Eduardo Bueno Campos. Catedrático Economía Empresa UAM: “Si los vínculos se basan en la confianza y en la colaboración interpersonal, sí. Pero si se habla de amistad o compromisos interpersonales, hay que cuidarse de los afectos e interpretaciones”.

José Manuel Casado. Socio de Human Performance de Accenture: “Estoy bastante de acuerdo con esta afirmación. Creo que los líderes más eficaces son los que son capaces de generar confianza en su gente. Las relaciones entre jefe y colaborador tienen que basarse necesariamente en la confianza. La confianza es el requisito imprescindible para conseguir el compromiso; y sólo con un compromiso “afectivo”, como antes he señalado, pueden hacerse cosas extraordinarias”.

Juan Carlos Cubeiro. Director de Eurotalent: “Estoy totalmente de acuerdo. La inteligencia emocional, la capacidad de gestionarse uno mismo y su relación con los demás, es el 90% del liderazgo. Los retos son emocionales, no sólo racionales”.

Nuria Chinchilla. Profesora IESE Business School: “Por supuesto. Se refiere al vínculo de confianza que aparece cuando el dirigido se sabe conocido y querido como persona por el directivo, que pondera sus decisiones teniendo en cuenta el impacto en el dirigido. Éste, por la ley de la reciprocidad, acostumbra a volcarse para que salgan mejor los proyectos empresariales”.
Javier Fernández Aguado. Presidente de MindValue: “Depende de las circunstancias. En determinadas organizaciones es fundamental que existan esos vínculos, y en otras será mejor que no se den en grado excesivo. Junto a eso, es relevante tener en cuenta tanto el temperamento como el carácter del propio directivo. No creo en las fórmulas de café para todos y/o para todo”.

Salvador García. Profesor de la Universidad de Barcelona: “Sí, estoy de acuerdo. Goleman acertó con el título de su libro”.

Luis Huete. Profesor IESE Business School: “No puedo estar más de acuerdo siempre que no se dé pie al “compadreo”. Uno de los mayores éxitos de un líder es hacer que exista una profunda amistad y respeto mutuo entre él y sus colaboradores. El aprecio mutuo es el terreno en común que pone en valor la diversidad de un grupo”.

Alfonso Jiménez. Socio PeopleMatters: “Estoy de acuerdo. Las personas en las empresas siguen siendo personas, las relaciones socio–profesionales son muy importantes”.

José María Ortiz. Universidad Francisco de Vitoria: “Que si los demás no se dejan… Los mejores vínculos aparecen cuando no se buscan. Los vínculos más personales surgen o se ofrecen cuando se dan unas condiciones de confianza. Y más que preocuparse, lo que habría que hacer es ocuparse en que se den”.

Álex Rovira. Co-autor de "La buena suerte": “Matizaría la afirmación de Goleman. En muchos casos el vínculo personal es adecuado, pero dependiendo del individuo y de su estructura de personalidad, en otros casos creo que no es aconsejable ni positivo que vaya más allá de la frontera de lo profesional”.

Fernando Trías de Bes. Profesor de ESADE Business School: “Si por vínculos personales entendemos “aspectos que van a condicionar la relación”, no estaría de acuerdo. Entiendo que Daniel Goleman se refiere a que el jefe eficaz tiene que ser consciente de esa particularidad personal que afecta a cómo pueda gestionar a la persona. Desde esa perspectiva sí que estoy de acuerdo, pues incorpora la dimensión personal a los ingredientes que hay que tener en cuenta para gestionar la persona”.

6 comentarios:

Yoriento dijo...

Tal vez una pregunta alternativa podría ser ¿ni jefes ni amigos? ;-)

Sólo compañeros con un objetivo, o con muchos :-)

FAH dijo...

@yoriento. gracias, me gusta ese planteamiento de "ni jefes ni amigos" que en ciertos ámbitos puede ser posible, aunque en otros el jefe es el que tiene, ante todo, un puesto que implica "poder" de decisión... y eso hace que no se esté al mismo nivel y se más difícil lo de "compañeros". un abrazo.

Fernando López Fernández dijo...

Los vínculos personales entre jefe y empleado generan confianza y son buenos siempre y cuando no se confundan como dice Luis Huete con el compadreo. Me gusta también la matización de Javier Fernández Aguado.

Estan muy bien estos post de respuestas. Un abrazo

FAH dijo...

@fernando lópez fernández. gracias, me alegro que te gusten. de vez en cuando iré poniendo algunas. abrazo.

Fernando dijo...

Gran post, Paco, y grandes comentarios los de todos.

Al igual que dice Álvarez de Mon, yo también creo que el directivo debe ser respetado antes que querido, pero añadiría que si además de respetado es querido, la implicación de los subordinados es mucho mayor.

El problema está en saber diferenciar la fina línea entre los vínculos personales y el colegueo (para mi la amistad es algo mucho más serio). Como también se ha apuntado, no vale el café para todos y para todo. Hay gente a la que le das la mano y te toma el brazo. Ser capaz de medir eso por parte de un directivo tampoco es fácil.

Otra idea que creo interesante. Más que un jefe, uno debe ser un líder dentro de un equipo (que forman las personas de la empresa).

Un abrazo y enhorabuena

FAH dijo...

@fernando. muchas gracias. desde tu posición privilegiada como director general, quien mejor para señalar lo que apuntas. creo que es muy importante afirmar que el líder tiene su responsabilidad pero lo que pocos dicen es que el empleado también la tiene, y como señalas algunos le das la mano y cogen el brazo. un abrazo.

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