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lunes, 25 de mayo de 2009

No mires a los lados

Cuentan que cierto día, un discípulo de Sócrates se le acercó y le preguntó:

Maestro, he de escoger entre dos opciones, y no sé cuál he de elegir.

La contestación de éste, en su línea, no se hizo esperar:

Desconozco cuál ha de ser tu elección. Lo que sí te puedo decir es que, antes o después, te preguntarás por qué no escogiste la otra opción.

Creo que uno de los grandes secretos de la existencia consiste en no mirar demasiado a los lados, porque cuando lo hacemos tendemos a comparar, y cuando comparamos, caemos en el grave error de poner el zoom más en lo que nos falta que en lo que tenemos, y eso nos produce una gran frustración.

Escribo esta reflexión a raíz de un post que Pedro Medina Asensio –más conocido como Pedja en el lenguaje bloguero– escribía hace unas semanas sobre esta cuestión con el título: “Belgravia y las vidas que pude haber tenido”.

Muchas veces, como ya nos advirtiese Víctor Frankl en “El hombre en busca de sentido”, no está en nuestras manos elegir lo que nos sucede, pero lo que nunca nos pueden arrebatar es la actitud (la libertad de elección) con la que decido vivir cada situación. Hay enfermos muy alegres y gente con gran salud muy amargada; hay ricos pobres y pobres ricos... Hay gente que teniéndolo casi todo decide ser infeliz y gente que poco descorcha un gran entusiasmo por la vida...

¿El secreto?

Disfrutar mucho de lo que se tiene mientras se camina hacia la conquista de nuevos retos que nos apasionan.

¿El mayor error?

Lo dicho: mirar demasiado a nuestro alrededor. No se olvide que en todos los lados cuecen habas: el que tiene mucho dinero, no tiene tiempo para disfrutarlo; el que viaja mucho por trabajo, añora estar más tiempo en casa; el que no viaja apenas, desearía estar en otros mundos; el que está casado, añora los tiempos de soltero y el que está soltero desea una buena compañía (ver “Lucha de contradicciones”)... Viva su guión personal y conviértase en el actor principal de su película. No hay otra igual. Me gusta esa frase que dice: “Donde Dios te ha puesto, allí has de florecer”.