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viernes, 12 de junio de 2009

Cómo gestionar al jefe

Ayer comentamos cómo si bien todo jefe debería hacer mucho por su gente, también apuntamos que la gente también debería hacer mucho por su jefe. Aquí van sólo algunas recomendaciones:

Ponte en su lugar: e intenta comprenderle; intenta saber el porqué de sus decisiones. No te olvides que tiene que armonizar intereses muy diversos y a veces contrapuestos. La empatía, en primer lugar, y saber ceder, en segundo término, son el fair play de la convivencia.

Respeta su forma de ser: cada persona somos un compendio de virtudes y defectos. Siempre habrá algo de tu jefe (igual que de tu marido o esposa) que no te guste. La gente inteligente tiene su mirada educada para fijarse en lo positivo y no en lo negativo de cada individuo. Como decía Einsenhower, “selecciono a mis generales por sus virtudes y no por la carencia de defectos”.

Facilítale el trabajo: y no al contrario. Si vas a plantearle problemas, ves también con algunas soluciones. Lo que más valora un directivo es su tiempo, algo de lo que nunca tiene lo suficiente y además es un bien irrecuperable, lo que complica la cosa aún mucho más.

No magnifiques sus reacciones: aunque el respeto no se debería perder nunca, no te tomes siempre en serio sus reacciones. La presión –algo propio a nivel directivo– conduce inevitablemente a reacciones incontrolables. Con el paso de las horas el temporal siempre amaina.

Intenta averiguar qué le gusta y qué no: cuándo se le puede interrumpir; cómo le gustan los informes, cuáles son los detalles a los que presta atención, etc. Aunque tú tengas otra forma de ver las cosas, y hay que hacerlo saber así, recuerda que siempre hay alguien que manda y toma, para bien y para mal, la última decisión.

No intentes aprovecharte de sus puntos flacos: algo que la experiencia enseña es que cuando la gente ve un resquicio de debilidad en los demás, intenta aprovecharse. Las carencias están para compensarlas y no tanto para sacar tajada de ellas. Todos tenemos intereses propios pero también hay que pensar un poco en la organización y en los demás. Si pides algo, intenta ser justo.