sábado, 20 de junio de 2009

El nuevo Real Madrid

Hoy publico un artículo en el Cinco Días titulado: “El nuevo Real Madrid”. Lo dejo a continuación:

No ha habido periódico, deportivo y no deportivo, que durante las últimas semanas no se haya hecho eco, primero, de las elecciones a la presidencia del Real Madrid, y segundo, de los nuevos fichajes de Florentino Pérez. Apuntamos sólo algunas ideas a raíz de todo lo que se ha hablado:

1. Nada es caro o barato en función del coste sino de la rentabilidad. Lo relevante no es el precio sino el beneficio de la operación Si usted paga por algo 100 y genera 150 el negocio es bueno, y si genera 80 se ha equivocado. El problema es que toda inversión se sustenta en unas expectativas que luego se cumplen o no. Y aquí es donde reside el riesgo. A priori, 94 millones de euros no es ni mucho ni poco. La facturación será la que despeje las dudas.

2. Los aficionados –y más los madridistas– viven del romanticismo. El fútbol es ilusión, y los héroes, los ídolos, los cracks, son los que despiertan el suspiro de la gente. El Real Madrid necesita de grandes futbolistas para que su público se emocione de verdad. A los seguidores merengues no les basta con ver ganar a su equipo, quieren que juegue bien y además que las victorias se produzcan gracias a jugadores que parecen venidos de otro planeta. El fútbol no es sólo un deporte, es también un espectáculo como el circo, el teatro o el cine.

3. Una cosa es tener una buena plantilla y otra un buen equipo. Ahí es donde el entrenador (Pellegrini) tiene que demostrar su valía para manejar e integrar gente muy diversa. Lo hemos dicho muchas veces: la mera acumulación de gente, por muy excepcional que sea individualmente, sólo forma un “grupo” no un “equipo”. Humildad, generosidad, complementariedad, unión, entre otros factores, son aspectos clave para construir un conjunto competente. En equipos de alto rendimiento donde convive mucho talento extraordinario, la gestión de egos es una cuestión esencial.

4. El genio, salvo raras excepciones, es desobediente. Se sabe diferente y como tal hace valer su diferencia y negocia habitualmente con ella. Tratar con estrellas no resulta nada sencillo y mucho menos conseguir su integración en el equipo. Debe existir una gran conciencia por parte del resto de miembros para adaptarse a ese “cuerpo extraño” –como diría Valdano– que a menudo trastorna la convivencia.

5. Los éxitos son siempre colectivos. Todos sabemos que a pesar de que muchas veces la cara visible del éxito recae en una persona, en la trastienda de cualquier logro importante hay gente que hace una labor callada, discreta, poca vistosa, pero muy eficaz. No hay que olvidarse de ellos y reconocerles su aportación, sin caer en la tentación de prestar sólo atención a la estrella que más brilla. El reconocimiento es una necesidad universal presente en todo ser humano.

6. Crear un equipo lleva su tiempo máxime cuando todo alrededor es nuevo: directiva, entrenador y jugadores. En el mundo del fútbol, sin embargo, el cortoplacismo es asfixiante y en cuanto el balón no entra, el nerviosismo se apodera de los aficionados. Mantener la cabeza fría a pesar de las críticas y no perder el sentido de la estrategia es esencial hasta que las piezas del puzzle vayan encajando.

7. Los títulos son los que dan o quitan razones. Cualquier juicio que se haga del nuevo equipo directivo del Real Madrid estará en función de los resultados deportivos. En el mundo del fútbol nadie va a la Cibeles a celebrar unos excelentes resultados económicos. Nueve de cada diez personas no saben lo que es el fondo de maniobra, el ROI o el apalancamiento, lo único que les interesa es ver a su equipo levantar trofeos.

8. Los auténticos competidores del Real Madrid están en la Champions League donde los grandes clubes (Manchester, Milán, Inter...) luchan en condiciones similares (presupuestos por encima de los 300 millones de euros). En los últimos años el conjunto merengue no ha pasado de octavos. Si los blancos no hacen un buen papel en esta competición después de los desembolsos que se están realizando, las críticas serán ácidas.

9. El exceso de expectativas nunca es bueno porque entonces el margen de error se reduce. Además, unas expectativas muy altas incrementan la presión que dificulta la gestión. Para trabajar bien hay que tener una cierta tranquilidad que facilita la estabilidad para el buen gobierno.

10. Es cierto que la planificación y el rigor son las mejores armas para competir con éxito, pero en el fútbol hay variables que escapan al control como los errores arbitrales o las lesiones. Compartimos la idea de que la pelota no entra por azar, pero también el azar a veces juega malas pasadas. Como se ha dicho en alguna ocasión, “el balón tiene razones que la razón no entiende”.

11. Atraer y retener talento es importante, pero mucho más es ser capaz de crearlo. Dedicar tiempo y esfuerzo a la cantera, y arriesgar para que salgan jugadores, es rentable económica y deportivamente. Por mucho Cristiano Ronaldo, Kaká o Ribery que se fiche, la identificación, compromiso y orgullo que muestra un jugador de las categorías inferiores (Casillas, Raúl, Iniesta, Xavi...) son imposibles de comprar. Esa identidad hay que preservarla y cultivarla.

En resumen, la nueva junta directiva del Real Madrid tiene por delante un apasionante reto que, sin embargo, no estará exento de momentos complicados. Mucha suerte.