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lunes, 22 de junio de 2009

Las asignaturas más duras para los directivos

Una investigación (2004) llevada a cabo por Otto Walter entre 972 directivos recoge 27 situaciones difíciles de manejar que complican la vida de los jefes hasta el punto de apartarles del camino del liderazgo. Los encuestados dieron su opinión sobre la dificultad de varias facetas del ejercicio de su cargo, respondiendo "muy difícil", "dificultad media" o "no me parece especialmente difícil". De sus respuestas se deduce que hay 12 conductas y situaciones que suponen dificultad media o alta para más del 71% de los mandos, y de ellas, los primeros puestos tienen que ver con acciones relacionadas con la comunicación.

1. Decidir y comunicar que no siguen en el equipo (86,2%).
2. Comunicar decisiones que vienen desde arriba y no comparto (85,2%).
3. Comunicar cosas que no van a gustar a otros (83,4%).

4. Organizarse mejor y saber manejar el tiempo (35,6%).
5. Mantener el control en situaciones de estrés (33,6%).
6. Estar a la altura en fondo y forma (29,3%)
7. Dedicar tiempo al equipo (25,4%).
8. Escuchar bien (22%).

En alguna ocasión hemos citado aquí la “paradoja de la comunicación”: “Nada tan fácil y sencillo al hombre como hablar con los que le rodean y, curiosamente, nada tan arduo y complicado”.

La comunicación, cuando hablamos de relaciones entre personas, lo es todo. En el “Mito del líder” se dice: “La acción de comunicar es muy semejante a la de respirar, esa función natural que mantiene con vida a las personas. Deje de respirar y dejará de ser. Deje de comunicar y dejará de vivir, a menos que seamos el único habitante de una isla desierta”.

Sin embargo, saber qué decir, cómo y cuándo, no resulta nada sencillo. Los paradigmas y percepciones de cada persona son distintos y eso condiciona mucho la comunicación. También en la obra citada se dice: “En la comunicación (emisor–mensaje–receptor) conviene estudiar dos planos de análisis: el primero, el plano explícito (intelectual): lo que sé y lo que pienso (y digo); el segundo, el plano implícito (afectivo): lo que siento. Hay que aprender a atender y entender las razones del corazón si queremos que se produzca un diálogo. El lado afectivo guarda las zonas más ocultas de la comunicación”.