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jueves, 11 de junio de 2009

Mi jefe es insoportable

En el blog “Aprende del deporte”, publicaba hace unos días José Ignacio Rivero un post titulado: “¿El entrenador marca la diferencia?”, en el que comentaba la importancia de un buen líder en la consecución de objetivos y citaba a algunos entrenadores como Pep Guardiola, Juan de Ramos, etc.

Lo que más me ha gustado del post son los comentarios de algunos blogueros:

– Carlos manifestaba: “Desde luego mi jefe marca la diferencia en mi departamento haciéndolo insoportable. Ojalá tuviera un jefe como alguno de los que comentas”.

– Inmediatamente, un seguidor anónimo decía: “¿No seremos compañeros? Porque mi jefe es también para matarlo. Entra y no saluda, se deshace en halagos para los clientes y para nosotros una m.... Todos son urgencias y reproches y ni siquiera una palmadita. En fin, que a ver si pasa esta crisis y me largo de aquí”.

Según decía Walter Kiechel III, “el 75% de los empleados piensa que su jefe es insoportable”. Es cierto que hay mucha “incompetencia directiva” (según Mckinsey sólo el 8% de los directivos tienen un liderazgo excelente) pero me gustaría apuntar algunas ideas:

1. Ocupar un puesto directivo es algo tremendamente complejo, porque como decía Iacocca, “dirigir es, sobre todo, dirigir personas”, y las personas somos seres complejos, contradictorios y seres permanentemente insatisfechos. Si a eso añadimos que un directivo es una especie de malabarista que está al servicio de varios intereses (clientes, empleados, empresa, stakeholders...) y tiene que conseguir que no se le caiga ningún plato, la cosa se complica aún mucho más.

2. ¿Piensa Vd. que lo podría hacer mejor que su jefe? Adelante, tome el relevo. Le ofrezco durante una temporadita el puesto de "directivo". No sólo tendrá que gestionar presiones, conflictos éticos, lidiar con presupuestos, plazos, empleados insatisfechos o clientes impertinentes... descubrirá lo que es la auténtica soledad. Le recomiendo un libro: "La soledad del directivo" (LID, 4ª edición).

3. Un jefe debería hacer mucho por su gente, pero también la gente debería hacer mucho por su jefe. La relación es no unidireccional sino que actúa en doble sentido. No sólo hay que abrir la boca para exigir y pedir, sino también hay que dar. Como decía un autor: “Si quieres mejorar las relaciones con tu jefe, ponte en su lugar, analiza los problemas desde su perspectiva, piensa cuáles son sus objetivos, detecta lo que más valora de sus colaboradores, aprende a conocer cuándo está de mal humor, cuándo no es mejor pedirle nada,…..y actúa en consecuencia”.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

uy, uy, uyyyy, te advierto que a lo atractivo del título, (¿quién no se acerca al oir lo de "insoportable"?), si te soy sincera, he añadido rapidamente...un "se te ve el plumero". ¿No eras tu el que hablabas de no mirar hacia los lados, pues jugando a mirar...no es verdad, que hay determinados temas que los miramos siempre de arriba a abajo y de abajo a arriba?
Dirigir, gestionar, y liderar es muy muy complicado, pero hacerlo mostrándose persona (que no vulnerable...)más que complicado se me presenta perezoso. ¿por qué será que el tópico de la suegra, me recuerda al tópico del jefe?
El que trata de hacer ver a los demás lo que el ve, vive y vivencia...eso que lleva ganado.
Ahí queda eso.
Pd. Perdona, Francisco, pero tanta alientación a atreverse y a tener fe en uno mismo...me estoy volviendo valiente.
un saludo muy cordial, María.

FAH dijo...

@maría. yo creo que estos titulares son formas de llevar al extremo cosas que se producen, que aunque no siempre, sí con una cierta asiduidad. Esto de acuerdo en lo de "el que trata hacer ver a los demás lo que el ve, vive y vivencia..." aunque en mi experiencia hay muy poca gente con un sentido de la justicia desarrollado y las opiniones, debido a factores emocionales, están demasiado sesgadas.

Respecto a la valentía, me alegra mucho que así sea, porque creo que aunque valoro muchas cualidades de la gente, la valentía es una de mis preferidas. Me encanta la gente que se atreve. Ser valiente es vivir. gracias. salu2.

Fernando López Fernández dijo...

Yo creo que hay de todo y que ese 75% irá bajando gradualmente con el tiempo. Por otro lado la soledad nos guste o no siempre va con el cargo y hay que saber convivir con ella, aunque un poco de "calorcito" por parte de accionistas, empleados, clientes etc..nunca viene mal.

En su día hice una comparación del jefe con los malabaristas porque es así, como coemntas.

http://fernandolopezfernandez.blogspot.com/2009/03/dirigir-gestionar-y-liderar-que-dificil.html

Un abrazo

Fernando dijo...

Paco, gran post. Muy interesante todo lo que aportas y, me temo, muy real también. Lo que te voy a contar es pura filosofía vital - empresarial mía propia. Vamos, que es totalmente rebatible.

Yo creo en el directivo orientado hacia los grupos de interés de la empresa (stakeholders). Uno tiene que saber cuales son, priorizarlos, jerarquizarlos, ver cuáles son críticos para la supervivencia de la compañía y gestionarlos en consecuencia. Un buen directivo debe tratar a empleados, proveedores, socios financieros y accionistas, (casi) igual que a un cliente, porque todos son clave para el éxito organizacional.

Un directivo tiene poder pero la autoridad se la debe ganar. Y lo tiene que hacer siendo coherente con uno mismo. Los empleados no son tontos, y si ven que interpretas un papel diferente según con quien trates, es difícil que te tomen en serio. Se puede ser un buen jefe siendo Capello o siendo Del Bosque, pero siendo coherente y justo con las normas que estableces y el trato que dispensas.

El jefe maneja siempre más información. Obviamente no puede compartirla toda, pero sí que puede hacer más para que lo demás le entiendan. Y para comprender a sus subordinados.

Por último, el jefe debe ser también un buen político y entender que en toda empresa existen empleados partidarios de "la queja metódica" (me quejo, luego existo)(suscribo eso de que las personas somos eternos insatisfechos) y saber que hay que tomar decisiones que nunca van a gustar a todo el mundo. Esto último, no es fácil.

Enhorabuena por el post, Paco.

Un abrazo

FAH dijo...

@fernando lópez fernández. gracias. ya me he leido el link. muy bueno. y el video también. gracias. salu2.

@fernando. gracias por estar de nuevo y aportar experiencias del campo de batalla.

1. efectivamente, todos los stakeholders, cada uno en su medida, cumple en su papel, de ahí la importancia de tenerlos a todos en cuenta.

2. Como apuntas, el primer requisito de un directivo es la autenticidad. Sin autenticidad es imposible seducir, te pillan y no calas en la gente. Me dijo Sergi Arola en cierta ocasión: "Mi secreo es ser yo mismo 24 horas y cuando eres así gustas o no gustas, y la gente te sigue o no te sigue".

3. Y efectivamente, a veces hay que tomar decisiones duras pero irremediables. A nadie le gusta amputar una pierna pero a veces no hay otra.

gracias.

Jaime Izquierdo dijo...

Hola Francisco,

Nunca me ha gustado que la crítica a la labor de un superior (ojo, y tampoco la de un subordinado) se convierta en un "Adelante, tome el relevo", o su variante "Le cedo mi puesto por un tiempo", u otras similares. Se trata de que cada uno de nosotros, en nuestro puesto, hagamos bien nuestro trabajo, siendo a la vez personas normales en el trato con los que nos rodean.

Una de las razones por las que decidí ser mi propio jefe fue intentar evitar cruzarme en el camino de tanto magnífico profesional pero profundamente insorportable (iba a escribir idiota, pero lo he borrado) que anda por ahí suelto.

Para mí la negación a recibir feedback, al estilo "mis empleados que ni me soplen" es un síntoma de idiotez. Y si el resultado es un "pues a ver cómo lo haces tú", mal vamos, porque lleva a un conflicto sin solución, como ocurriría en algunos de los ejemplos deportivos que comentas.

Conste que tampoco entiendo la queja continua de tantos empleados: si no te gusta, sé bueno (en todos los sentidos de la palabra) y márchate. O, como decía Dilbert, echa CVs de tu jefe a ver si le fichan en otro lado. Pero haz algo.

Muchas gracias por la oportunidad de comentar y un saludo muy cordial,

Jaime

FAH dijo...

@jaime izquierdo. gracias por pasarte y participar. Estoy de acuerdo, contigo. La idea de "te paso el testigo" es para llamar atención. Yo creo que la relación jefe-empleado es bidireccional, y el problema es que a menudo se pone única y exclusivamente el énfasis en el directivo cuando el empleado también tiene su propia responsabilidad en su motivación y satisfacción. Abrazo.

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