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miércoles, 1 de julio de 2009

¿Cuál es el nivel de Responsabilidad Social Corporativa de nuestras empresas de 0 a 10?

Este post se lo dedico a un buen amigo y gran entusiasta del tema: Fernando Rodríguez de Rivera, que además su tesis doctoral versa sobre ella. En mi libro del "Who´s who en el management español", pregunté a las 14 personas incluidas la cuestión planteada. Éstas fueron sus respuestas:

José Aguilar López. Suspenso. Con frecuencia, se ignora. Otras veces, se esgrime como argumento de marketing o en el contexto de operaciones comerciales más explícitas. Sólo por excepción responde a las convicciones de gestores y propietarios, persuadidos de que la responsabilidad social corporativa es una obligación de justicia y un requisito para la correcta implantación de una empresa en su entorno.

Mario Alonso Puig. Sobre el porcentaje que invierten las empresas en responsabilidad corporativa creo que todavía es escaso aunque no puedo concretar. Sí creo que la sensibilización va en aumento.

Santiago Álvarez de Mon. Más moda y continente que contenido. Soy optimista, pero crítico, hay más marketing que sustancia.

Eduardo Bueno. 4, ya que estimo que con este concepto se dicen cosas diferentes que poco tienen que ver con su esencia lógico-semántica. Además, existe mucho “maquillaje”.

José Manuel Casado. Creo que no se debe hablar de Responsabilidad Social, hay que hablar de Responsabilidad Corporativa, que es un término más amplio y que comprende las variables denominadas “duras”, como son los aspectos tradicionales, tales como buena gestión, valor al accionista, rentabilidad, calidad de oferta de servicios, innovación, etc., así como los variables “blandas” entre las que se encontrarían, entre otros, aspectos como los de la responsabilidad social, acción social, etc. Éste es uno de esos temas de moda, más complejo y difícil de gestionar, sobre el que, a pesar de ser importante, existe cierta frivolidad. Quizá la propia confusión y uso indiscriminado de términos (Responsabilidad Corporativa, Responsabilidad Social, Acción Social, etc.), el fin último de la responsabilidad social corporativa, la poca fiabilidad de los índices o monitores que la miden y la ausencia de doctrina aclaratoria puede que estén contribuyendo a esa frivolidad. La Responsabilidad Social Corporativa es uno de esos aspectos intangibles que, por distintas causas y razones –crisis contables, escándalos financieros, debacles empresariales, salidas de oro de directivos, comportamientos éticamente censurables de altos directivos, etc.–, resultaría imprescindible gestionar actualmente. De hecho, un gran número de empresas están incluso cambiando ya su modelo de comunicación con sus stakeholders; prueba de ello es que muchas de estas compañías, en vez de su memoria tradicional están elaborando memorias de Reputación Corporativa en las que incluyen temas financieros y sociales. En definitiva, creo que es un tema relevante y en el que inevitablemente hay que estar. Estoy convencido, como apunté anteriormente, que si durante el Siglo XX los temas “económicos” ocuparon la agenda de la empresa, en este nuevo siglo que estamos casi inaugurando, los temas “sociales”, como el compromiso social de la empresa, compondrán el índice principal de esa misma agenda. De todas formas, si tuviera que cuantificar de 1 a 10 lo que está haciendo la empresa española, la calificaría con un 5, aprobado por los pelos. Tengo la impresión que las empresas española está yendo al rebufo de las tendencias y, en más casos de los necesarios, pretenden solamente cubrir el expediente.

Juan Carlos Cubeiro. 7. Queda mucho por hacer.

Nuria Chinchilla. 4. Creo que la principal responsabilidad empresarial es producir riqueza y repartirla de modo equitativo, y eso se hace, en general, más o menos bien. El problema está en cómo se consigue esa riqueza, a qué coste. Y ahí creo que deberíamos tener más en cuenta no sólo la ecología “medioambiental”, sino también la ecología “humana”, es decir, la de las personas que trabajan con nosotros. Ése es un tema que va avanzando en nuestras empresas, pero todavía lentamente.

Javier Fernández Aguado. 6. Mucho es el camino que queda por hacer, sin duda, en este terreno. Es, en buena medida, un nuevo nombre para la Ética. Queda, como en todo lo que hace referencia a personas, mucho por profundizar.

Salvador García.
5, un aprobado raspado.

Luis Huete. 5. Las empresas pueden llegar a ser las instituciones más valiosas para el progreso social, no sólo el económico, si se hacen bien los deberes. Son un factor claro de modernización.

Alfonso Jiménez. Yo diría que en las grandes empresas su nivel de RSC es 5. Creo que empiezan a preocuparse por la Acción Social, pero todavía lo veo como un elemento muy testimonial y muy “marketiniano”. Creo que lo que se hace es lo menos posible pero que tenga un retorno de imagen y prestigio alto. La mejor acción de RSC es ésa hoy por hoy: hacer lo menos posible, pero que tenga un alto retorno y un alto impacto.

José María Ortiz. Si nos atenemos a lo que se publica, sobresaliente, pero… Hemos ganado mucho en transparencia. Y muchísimo en capacidad de gestionar lo que nos hace subir o bajar en los diferentes ránkings. Y como da la impresión de que el principal indicador de RSC durante unos años va a ser el GRI (Global Reporting Initiative), sólo lanzo un deseo: que se incluyan en las memorias de las empresas las encuestas de clima laboral de que disponen. No sea que a la larga, si la imagen externa y la identidad interna no coinciden, o no convergen, estemos alimentando una generación repleta de cinismos.

Álex Rovira. 3. En este territorio queda aún muchísimo trabajo por hacer.

Fernando Trías de Bes. 5, un aprobado raspado.