El sábado 27 de mayo (13 a 14.30 horas) y el sábado 10 de junio (12 a 14 horas) estaré en la caseta 266 (Deusto/Planeta) de la Feria del Libro de Madrid firmando ejemplares de #AprendiendoDeLosMejores y #TuFuturoEsHoy

domingo, 26 de julio de 2009

La necesidad de afecto

Hace algún tiempo (02/11/08) escribí un post titulado: "La falta de afecto nos hace crueles", en el que hacía referencia a la película "Al este del edén" (1955) de Elian Kazan y también a la conocida historia de el 'monstruo de Amstetten', Josef Fritzl.

Hoy me quiero detener en este tema de nuevo. Hace algunos días en una reunión uno de los presentes, presidente de una conocida multinacional, decía: "En el mundo directivo existe mucho ego, arrogancia y falta de respeto, y esa gente, que habitualmente es muy capaz, no me gustaría que estuviesen en mi equipo. Esto nos lleva a una reflexión: ¿Para ser un líder fuerte, carismático y destacar tienes que tener alguno de esos atributos que tienen connotaciones negativas?".

En mi experiencia las actitudes dictatoriales y totalitarias son el resultado de carencias afectivas notables. El afecto es el alimento de la autoestima, que no es más que la forma en la que nos vemos a nosotros mismos. Cuando uno se ha criado en entornos de afecto fértiles, a la persona se la valora por "ser" (persona) y no por "tener" (abalorios). A menudo, quien tiene deudas afectivas, recurre al temor y el miedo para encontrar la aceptación, porque no admiten el rechazo; rechazo que procede del hecho de confundir "tener" y "ser". El primero es efímero, depende de los resultados, el segundo, es independiente de éste y el respeto absoluto a la dignidad humana.

Santiago Álvarez de Mon nos dice: “El fracaso exige una autoestima y confianza que de no tenerse acaba por tornarse en venganza”. Y continúa: “Hitler de pequeño quiso ser pintor. Dos veces intentó entrar en la Academia de Bellas Artes de Viena y dos veces le dieron con la puerta en las narices. ¿Cuál fue una de las primeras ciudades sobre la que manda marchar sus ejércitos? Viena. ¿Es la bella ciudad imperial un enclave estratégico o el lugar de sus frustraciones y fracasos?”. Me parece muy acertada: la frustración a menudo tiene dos consecuencias: violencia o depresión. A las frustraciones (percepción por un resultado) se las hace frente con actitud positiva y visión vital que son la consecuencia de una mirada de la realidad basada en el "ser" y no el "tener".

Os dejo un video: