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lunes, 31 de agosto de 2009

Descubriendo a Forrester

Hace tiempo que no dejaba el análisis de ninguna película cine. En estos días de agosto he podido ver o volver a ver unas cuantas que tenía a la espera. Dejo una de las últimas.

Título original: Descubriendo a Forrester.
Director: Gus Van Sant.
Intérpretes: Sean Connery y Rob Brown.
Año: 2000.
Minutos: 135 aprox.
Temas: Amistad, Coaching, Compartir, Compromiso, Discreción, Envidia, Esfuerzo, Experiencia, Justicia, Soledad.

William Forrester (Sean Connery) es un escritor escocés retirado, ganador del Premio Pulitzer, por su primera y única novela publicada en el año 1953 cuando tan sólo contaba con 23 años. Desde entonces, Forrester vive recluido en su casa del barrio neoyorkino del Bronx. Poco dado a salir de casa, William es un tipo con una personalidad difícil y un carácter maniático, poco social, misterioso, solitario y algo excéntrico. Su vida transcurre entre libros y las vistas al exterior desde la ventana de su apartamento al campo de baloncesto donde juegan los jóvenes.

Jamal Wallace (Rob Brown), el otro protagonista, es un chico de 16 años que tiene dos pasiones, el baloncesto y la escritura. Sin embargo, en ésta última faceta, esconde sus fabulosas condiciones. Se siente diferente y teme no ser aceptado por el resto de compañeros, algo más normales.

Gracias a los excelentes resultados logrados en la escuela, Jamal obtiene una beca para cursar estudios en una prestigiosa universidad privada de la costa este en Manhattan. A partir de entonces, la trama de la historia discurre entre la cancha de basket y el pupitre de las aulas.

Con la ayuda de Forrester, quien en un primer momento se niega a echarle una mano, Jamal irá poco a poco alcanzando su vocación como escritor. William, por su parte, descubre en Jamal el valor de una auténtica amistad más allá de la soledad de su retiro.

La implicación de Sean Connery en este proyecto fue doble, ya que además de actor, aquí participaría en la labor de producción, cuyo relato corrió a cargo de Mike Rich. Algunas similitudes encontramos en este metraje con El indomable Will Hunting (1997) en el que vivimos un duelo entre el veterano novelista y la joven promesa.

Diversos temas interesantes referidos al ámbito de las organizaciones se abordan en esta película. Señalamos sólo algunos:

1. Mediante el coaching se ayuda al coachee a sacar lo mejor de sí mismo evitando que quede latente y se pierda con el tiempo. La “potencialidad” como escritor de Jamal pasa a concretarse en “realidad” gracias a la labor de Forrester. El “yo” necesita del “tú” para reconocerse. Para ello, es precisa una figura de autoridad y credibilidad que facilite el tránsito hacia lo que uno puede llegar a ser.

2. El hombre, como animal social, necesita de los demás para completarse. Por el contrario, la soledad deteriora a la persona. La convivencia no es sencilla, pero sí necesaria para el propio crecimiento humano. El aislamiento, aunque a corto plazo puede resultar más agradable, antes o después, suele pasar factura.

3. El hombre es la combinación de corazón y cabeza, de sensibilidad y racionalidad. Quien todo lo deja de la mano de la razón, es un insensible; quien hace lo mismo con los sentimientos, un idealista:

- Escribe el primer borrador con el corazón; y reescríbelo con la cabeza, afirma William a Jamal.

4. Escribir bien, como cualquier otro arte, tiene mucho de reciedumbre. Casi todas las respuestas se encuentran en la acción. La inspiración y la creatividad aparecen tras intensas jornadas de sacrificio. William también se lo hace ver a Jamal:

- La primera clave de la escritura, es escribir, no pensar (…). A veces el simple ritmo del tecleo nos conduce del folio uno al folio dos.

5. Una cosa es la “teoría” –de la que hacen gala muchos eruditos- y otra bien distinta la “práctica” –donde se dejan al descubierto las competencias de cada persona-. Las palabras de Forrester a cerca del profesor Robert Crawford (Murria Abraham) así nos lo hace ver:

- Muchos saben las reglas de la escritura, pero no saben escribir.

5. Hay personas que les gusta ridiculizar a los demás por el único motivo de hacerse sentir importantes a sí mismos. Son esa clase de gente que necesita quedar por encima de los demás para valorarse como seres humanos. El profesor Crawford –que encarnaría a Salieri en Amadeus- así se comporta con Jamal, quien trata de dejarlo en entredicho delante del resto de alumnos de la clase.

6. La envidia –del latín in-videre: no-ver lo bueno- siempre esta dispuesta a despojar lo mejor de las personas. Detrás de cualquier éxito, hay gente dispuesta a intentar que los demás no brillen con sus actuaciones. “El envidioso, aseguraba Víctor Hugo, es un ingrato; detesta la luz que le alumbra, y encima, le quema”. Ni come, ni deja comer.

7. La discreción y la humildad son imprescindibles en cualquier circunstancia. La gente no siente simpatía por los repelentes ni por los sabihondos.

8. El compromiso sólo es propio de gente valiente y dispuesta a cumplir con lo que se obliga. Así es la relación entre Jamal y Forrester; el primero, comprometiéndose a no hablar a nadie de William; el segundo, ayudando al pupilo a pulir su arte como escritor:

- ¿Podría confiar en ti?, pregunta William a Jamal.
- Sí, se lo prometo… Y si yo le pido que me ayude con lo que escribo, contesta éste.

9. Cuando se es joven siempre se cometen errores fruto de la falta de madurez y la ingenuidad. En el concurso literario anual de relatos, Jamal, desoyendo las advertencias de William, decide presentar la novela que éste le había recomendado que no enseñara a nadie. Fruto de su osadía, se mete en un gran lío.

10. La amistad logra lo que no se alcanza a través de otros cauces. Jamal consigue que William salga de su refugio en el que había permanecido durante muchos años apartado y se integre un poco más en la civilización.

8 comentarios:

MaS dijo...

Touché!!!!
Si vienes a Bilbao, avísame con tiempo para que prepare mi novato traje de esgrima.
Bravísimo siempre,
María.

FAH dijo...

@MaS. jaja... bravísimo tus comentarios, siempre ingeniosos. Todos necesitamos ponernos de vez en cuando ese "novato traje de esgrima" del que hablas...

Fernando dijo...

Paco, me ha encantado el post. Dejas grandes lecciones sobre las que pensar.

Ahora que has hecho alusión a Salieri en Amadeus, me gusta recordar que él era el "académicamente" correcto, mientras que a Mozart, al igual que le pasó a Beethoven al final de su vida, nunca le terminaron de comprender. Como dices, en el arte como en la música, debe prevalecer el corazón y los sentimientos por encima de fórmulas políticamente correctas. Creo que ese es el principal problema de la industria de la música actual, y no internet y las nuevas tecnologías.

Esa lección creo que es aplicable para muchos aspectos de la vida.

¡Enhorabuena!

Abrazos

FAH dijo...

@fernando. en próximos posts hablaré de la película "Amadeus" que me gusta mucho. abrazo.

Ángel Cárdenas dijo...

Me ha sido de mucha utilidad tú post.

Saludos

Ángel Cárdenas dijo...

Me ha sido de mucha utilidad tú post.

Saludos

兮兮 dijo...

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