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jueves, 20 de agosto de 2009

La constancia del emprendedor

Hoy, a raíz de una conversación con un empresario, he vuelto a recordar las palabras de Leopoldo Fernández Pujals, Fundador de Telepizza:

La experiencia de montar tu propia empresa es algo parecido a subir una montaña. Vas viendo siempre la cima allí arriba, mientras te lanzas a subir. Luego, a medida que trepas, descubres las condiciones particulares de cada cota. Te das cuenta de que hay obstáculos, muchos de los cuales ni siquiera esperabas tener que sortear. Tienes que pasarlos y te inventas puentes, haces andamios y trenzas cables de paso. Aquí tropiezas; más adelante, te caes; luego te levantas y sigues avanzando una y otra vez. Empiezas a estar en lo alto, te sientes sólo y si miras hacia abajo crees que el sitio es poco seguro. Pasas por momentos muy duros y tienes ganas de volver al refugio al pie de la montaña con los demás. Al final, a pesar de los tropiezos has conseguido crear tu propia empresa. Y el dinero que te llega es un subproducto, algo que te indica que lo estás haciendo bien que tienes patrocinadores. A veces recuerdas que en el camino viste a lo lejos algún comerciante que únicamente quiso vender su propiedad en algún rellano de la cuesta. El kit básico de supervivencia incluye obligatoriamente una buena dosis de inteligencia coloreada de creatividad y bien abrigada de perseverancia.

Pocos negocios se resuelven, como nos indica Fernández Aguado en 1000 consejos para un emprendedor (en breve saldrá la cuarta edición con LID Editorial) con un "vini, vidi, forravi. Más bien sucede que uno llega, ve y se estrella. Luego, desembarca, mira y tropieza menos. Y a la tercera, o a la cuarta, o la quinta, halla los caminos oportunos para ganar ese dinero al que aspira" (p. 24).

También en esa publicación se nos dice: "Prácticamente toda persona que triunfa se ha pasado muchos años esforzándose, sin saber si iba o no a lograrlo. Incluso lo más sencillo tiene detrás más horas de brega de lo que aparenta" (p. 153).