lunes, 24 de agosto de 2009

Vacaciones en el mal

No sé si se ha percatado, pero no pone “mar” sino “mal”... Sí, “vacaciones en el mal”. ¿Y eso? Mucho se empieza a hablar ya en estos días del síndrome post-vacacional. Aquí lo dejo. No se deprima:

"335 días / 334 noches. Ha llegado el momento. Porque se lo ha ganado. Porque usted lo vale. Tras demasiados días de agotadoras vacaciones, le ofrecemos unas apacibles jornadas laborales en cualquier destino menos el que usted hubiera elegido.

Déjese llevar. En nuestros cubículos de última degeneración con Vista al Windows dispondrá de todo lo necesario para preguntarse una y otra vez qué está haciendo con su vida, por qué ha tenido que volver. Y tras unos segundos, nuestro acceso a Internet de Alta Velocidad le conectará a su banco para darle todo tipo de respuestas con una simple cifra. Así de fácil. Así de limpio. Así de rápido. Así de bien.

Usted no se preocupe por nada, y póngase en nuestras expertas manos, que disponemos de todo tipo de tratamientos y terapias de ajuste, como la fotocopiadora sin tinta, el fax sin papel o los dos mil mails no solicitados, que harán de su vuelta a la tristeza un agradable paseo hacia el magnicidio.

Si necesita más ayuda, disponemos también de programas de aterrizaje forzoso, con reuniones absolutamente ineficientes, clientes con tanta prisa como amnesia e interminables relatos vacacionales sin ningún interés por parte de sus compañeros de trabajo, que le harán desear que jamás se hubiesen inventado las low cost.

Y para los más relajados, el programa Twin Towers, en el que sin comerlo ni beberlo jugaremos con usted día sí día también al Teto, espacio patrocinado por Jabones Ooops.

Con nosotros le esperan todo tipo de inolvidables sorpresas e inesperadas novedades que seguramente no le dejarán indiferente. Entre ellas, destacamos el recibo de la visa, la estupidez de una báscula, el sol que no viene en agosto y reaparece en septiembre, la insoportable brevedad de su propio sueldo y el precio de material escolar y libros de texto.

Por último, no deje de revisar el importe de su hipoteca, ese valor que, mientras usted se reía en una playa, en la montaña o en cualquier exótico país, él se descojonaba aumentando día a día y pensando en la cara que usted iba a poner tal día como hoy, por aquello de que quien ríe el último ríe mejor.

No lo piense más. Deshaga ahora las maletas y corra hacia su puesto de trabajo habitual. Le estamos esperando con los brazos en cruz, la sonrisa puesta, y un pequeño tic en la punta del pie derecho.

Ah, además, los diez primeros en llegar se llevarán, de regalo, los Mejores Marrones, un recopilatorio de los Grandes Pollos que nadie quiso en Julio y ahora vuelven en toda su urgencia, pestilencia y putrefacción.

El precio incluye: retraso diario en transporte público casa-oficina y oficina-casa, un sueldo que no vale ni mucho menos lo que cuesta y todas las canas que le salgan antes de hora (regalo de la casa).

El precio no incluye: las ganas, hijo, las ganas".


"El pensamiento negativo", Espasa, 2008, págs. 136–134.


11 comentarios:

Fernando López Fernández dijo...

Buenísimo y real como la vida misma. Le pasa a mucha gente

En septiembre con la llegada del otoño no sólo se caen las hojas, también el optimismo de los días pasados.

Un abrazo

FAH dijo...

@fernando lópez fernández. gracias, así es. por eso es vital encontrar nuestra vocación e intentar luchar por ella, ya que es lo que hace que el SPV no exista. abrazo.

Fernando dijo...

Joer Paco, que yo me he reincorporado hoy, jajaja.

La verdad es que siempre cuesta volver pero es cierto que si uno está a gusto con lo que hace, la perspectiva cambia.

Gran post!

Un abrazo

FAH dijo...

@fernando. desde luego, cuesta... unas vistas al mediterráneo no es lo mismo que unas vistas al windows... por mucho que a uno le gusten las ventanas de guillermo puertas ;)

MaS dijo...

Querido Paco,
teniendo en cuenta que te leo en la pantalla del ordenador del curro...he de confesar que de momento ha sido lo mejor que me ha pasado desde que,hace unas horas, yo, tambien, he vuelto.
El texto se olvida mencionar la desagradable sensacion de meter el pie, bronceado hasta los topes, y probablemente con algun granito de arena todavía, en estos maravillosos zapatos de currante, cuando ha estado libre, suelto y sin ataduras...tantos dias. Digo pie, digo zapato, digo corbata, digo chaqueta, digo...abandonar pareo, bikini, shorts...
En mi calle ahora mismo llueve, ¿será premonitorio de un estado de ánimo?
un caluroso saludo, María.

GDS dijo...

Puede ser algo peor.

Es posible regresar y no tener trabajo, ni internet. Solo un calor sofocante y lo ahorros un poco gastados.

Regresar al MAL, tambien es la oportunidad de reaundar con una nueva optica lo mismo de siempre.

Saludos.

FAH dijo...

@MaS. jaja... lo de la lluvia seguro q es un estado de ánimo q cumple "La ley de la atracción" (El Secreto: http://peliculaelsecreto.com/vea-la-pelicula/). Te echábamos de menos por aquí con tus interesantes comentarios. Welcome back y suerte con todo... Apple sacará dentro de poco ordenadores bronceadores... para no perder el color ;)

@GDS. Gracias. Buen análisis. Me gusta: "Regresar al MAL, tambien es la oportunidad de reaundar con una nueva optica lo mismo de siempre". salu2. suerte con todo.

carlinhos braun dijo...

Jajaja, joder con el Risto Mejide...

Bueno, tampoco hay que exagerar con el síndrome post-vacacional. Recordemos el texto que circulaba por internet hace un tiempo:

"Si usted es una de las personas que a menudo se siente cansado o con flojera, es bueno que recuerde los apuntes del escritor británico Bernard Shaw que dicen: El año tiene 365 días de 24 horas, de las cuales 12 están dedicadas a la noche y hacen un total de 182 días. Por lo tanto, sólo quedan 183 días hábiles; menos 52 domingos, quedan 131 días; menos 52 sábados, quedan un total de 79 días de trabajo; pero hay cuatro horas diarias dedicadas a las comidas, sumando 60 días, lo que quiere decir que quedan 19 días dedicados al trabajo. Pero como usted goza de 15 días de vacaciones, sólo le quedan cuatro días para trabajar, menos aproximadamente tres días de permiso que usted utiliza porestar enfermo o para hacer diligencias, sólo le queda un día para trabajar; pero ese día es, precisamente, el "Día del Trabajador" (1º deMayo) que es feriado, y por lo tanto no se trabaja. Entonces de qué se queja???"

FAH dijo...

@carlinhos braun. la verdad es q risto es muy ingenioso. Eso está extraido de "El pensamiento negativo" pero su nuevo libro "El sentimiento negativo" es incluso mejor. Conocía eso de GBS, es interesante. Yo creo q el tema va por barrios, aunque sí q suelo ver a bastante gente kemada. abrazos.

carlinhos braun dijo...

:), sí, si lo decía de cachondeo. No hay nada peor que se acaben las vacaciones y encima volver a la oficina. El único consuelo es volver con las pilas cargadas y la mente refrescada y con nuevas ideas. Y como dice Fernando, si te gusta lo que haces, es más fácil.

Abrazos post-vacacionales

GDS dijo...

Tambien se podria decir que: No hay MAL que por BIEN no venga.

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