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lunes, 14 de septiembre de 2009

El expreso de medianoche

Hace un par de días volví a ver (ya lo he hecho bastantes veces) la película Expreso de medianoche, una película muy dura pero que tiene enseñanzas muy interesantes además de una música espléndida. En su día hice el análisis de la película que dejo ahora aquí:

Título original: Expreso de medianoche.
Director: Alan Parker.
ntérpretes: Brad Davis, Irene Miracle, Bo Hopkins.
Año: 1978.
Oscars: Música Original (Giorgio Moreder), Guión Adaptado (Oliver Stone).
Minutos: 112 aprox.
Temas: Abogados, Compañerismo, Discreción, Ética, Flexibilidad, Soledad.

Billy Hayes (Brad Davis) es un joven turista norteamericano que regresa de Estambul a Estados Unidos con su novia Susan (Irene Miracle) tras disfrutar de unos días de vacaciones. En la aduana, es detenido cuando intenta pasar dos kilos de hachís. A partir de este instante, su vida se convierte en un auténtico calvario en el que tendrá que soportar estoicamente la dureza del sistema penitenciario turco. La vida en la cárcel no se presenta sencilla. Las complicaciones que van surgiendo en torno a su caso hacen que Billy sólo tenga como objetivo tomar El Expreso de Medianoche, como se conoce entre los presos a la fuga.

El británico Alan William Parker (Londres, 1944) había debutado como director en el año 1976 con Bugsy Malone, nieto de Al Capone, que fue nominada a ocho premios de la Academia Británica de cine, de los cuales recibió cinco, a la que siguió este largometraje de gran dramatismo. Tras El Expreso de Medianoche, Alan William Parker dirigiría Fama (1980) –que se alzaría con dos Oscar de las seis nominaciones recibidas un celuloide que dio lugar a una serie televisión de gran éxito en la década de los ochenta con el mismo nombre. Sus últimas películas: La vida de David Gale (2003), Las cenizas de Ángela (1999), y Evita (1996).

Basada en hechos reales, la industria de Hollywood premiaría esta producción cinematográfica con dos Oscars –de las seis nominaciones– y seis Globos de Oro. El actor Brad Davis (Tallahessee, Florida, 1949) realiza una interpretación destacable en este metraje en la que es sí duda la mejor interpretación de toda su filmografía. Antes de esta película ya había participado en What Really Happened to the Class of '65 (1978), The Campus Corpse (1977) y Sybil (1976).

En la década de los ochenta rodaría doce películas, siendo la más destacada Querelle (1983). Poco antes de morir en 1991, víctima de la enfermedad del sida, participaría en Unspeakable Acts (1990), The Plot to Kill Hitler (1990), Rosalie Goes Shopping (1990), Child of Darkness Child of Light (1991), Hangfire (1991), y The Habitation of Dragons (1992).

Como lecciones de empresa extraemos las siguientes:

1. Cuando un comportamiento recibe el calificativo de malo, lo es con independencia de la cuantía, lugar, momento, o intención de la persona que lo realiza. Es uno de los principios básicos de la ética (minutos 0-15):

- No soy un traficante, dice Billy, sólo quería venderlo a mis amigos.

La respuesta de su acompañante del consulado zanja la cuestión:

- Es ganar dinero fácil.

2. Los abogados se ganan sus honorarios con los pleitos, y cuantos más, mejor. Esa es su vida. Algunos letrados charlatanes poco duchos en la materia se las prometen muy felices y todo lo pintan de color de rosa a sus defendidos. Olvidan que en esta vida hay pocas cosas que resulten sencillas, y en los salas de vistas, mucho menos. Al principio, todo parecía indicar que la condena de Billy sería por posesión de estupefacientes, con lo que ésta se quedaría en cuatro años y dos meses, aunque por buena conducta se podría rebajar en un año. Pasado ese tiempo, y cuando todo parece dispuesto para que ésta quede cumplida, el Tribunal de Ankara revisa la sentencia y dicta cadena perpetua por entender que se está ante un delito de contrabando (minutos 31-41; 50-51; 62-70).

3. Hay abogados que son buenos y caros; otros, simplemente caros. Erich (Nurbert Weisse) en seguida se lo advierte a Billy:

- Tendrás que buscar un buen abogado y bastante dinero.

4. En cualquier sociedad –mucho más en aquellas donde el grado de desarrollo es menor- existe corrupción. Max (John Hurt), el que más tiempo lleva en la prisión, se lo dice sinceramente a Billy:

- No hay abogados rectos, todos son torcidos como las horquillas (…). Reciben clases especiales de corrupción (…). Si sospechan de uno que es honrado la expulsión es fulminante.

Más adelante, es el propio abogado de Billy quien sugiere a éste la posibilidad de que se extravíe su expediente a cambio de un pago a los funcionarios judiciales.

Jimmy (Randi Quaid), su colega de celda, tampoco pinta el panorama mucho más halagüeño:

- Aquí estás perdido aunque seas inocente.

5. La necesidad de una mano amiga es universal. El espíritu de colaboración y compañerismo también se aprecian entre rejas en la prisión. Cualquier persona necesita alguien cercano con quien dialogar y compartir confidencias. Jimmy, Erich y Max son el trío con el que conecta Billy.

6. La discreción como forma de vida es recomendable. En todos lados hay gente que se va de la lengua. Por eso, hay que estar alerta a lo que uno dice y hace delante de determinadas personas. Rifki (Paolo Bonacelli), el chivato, como le llaman el resto de reclusos, no deja títere con cabeza (minutos 20-24 y 65-79).

7. La soledad es una realidad amarga. Pocas cosas son tan tristes como el verse desamparado. Billy lo expresa con claridad:

- La soledad es el dolor físico que se siente de los pies a la cabeza. No se la puede aislar en una parte del cuerpo.

Dejo un video con uno de los temas musicales de la película que corre a cargo de Giorgio Moroder.