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sábado, 19 de septiembre de 2009

Management a través del cine

Esta semana pude estar con Javier Fernández Aguado, Presidente de MindValue, uno de los referentes del management español y miembro del Top Ten Management Spain. El 25 de febrero tendrá lugar Expoelearning en IFEMA (Madrid) a cargo de AEFOL (Asociación Española de Formación On Line) un Symposium sobre su pensamiento y obra en el que participaremos diversos ponentes que le conocemos desde hace tiempo: empresas que aplican sus modelos, directivos que los ponen en práctica y otra serie de personas que nos dedicamos al management. Daré cuenta detalladamente más adelante.

Además, me regaló uno de sus últimos libros: "Management a través del cine", publicado por Wolters Kluver, en el que recoge el análisis de 44 películas y su aplicación al mundo de la empresa, y que se fueron publicando mes a mes en la revista Capital Humano.

No he terminado aún el libro pero dejo algunas enseñanzas de algunas de las películas que he leído:

Alma en suplicio (1945), de Michael Curtiz. Sobre el éxito y fracaso: "Cuando florece el dinero, también aparecen moscas. Por eso, de vez en cuando, un fracaso sirve para filtrar a los amigos de los meramente interesados. No es fácil diferenciar cuando se está en la cúspide, pero sencillísimo hacerlo en el fracaso. ¡Cuántos y cuántas parecen buenas y amigables personas mientras las cosas van bien para tornarse desagradecidas en los periodos de fracaso" Esa lección antropológica sólo se aprende en la práctica, ningún máster puede transmitirla...

Si yo fuera rico (2002), de Gerad Bitton. Sobre la riqueza y el afecto: "Aprender a gastar no es difícil. Siempre es más fácil dar un paso hacia arriba que hacia abajo. Pasar de un menú a un gran restaurante es algo que pronto se aprende (...). Pero pronto descubre una realidad que tantas veces la riqueza o el trabajo excesivo o la vanagloria hacen olvidar, siquiera por una temporada: la felicidad verdadera procede de tener a alguien a quien esperar y alguien que no espere. Dicho de otro modo: mientras no exista alguien a quien queramos de manera diferenciada y alguien que nos quiera de igual forma, es prácticamente imposible que podamos saborear lo único que todos estamos de acuerdo: queremos ser felices".

A propósito de Henry (1991), de Michael Nichols. Sobre la fragilidad de la existencia: "Quien se considera muy seguro , sea por su posición personal y financiera, ha de reflexionar que todas las torres caen, y algunas a una velocidad de vértigo. La vanagloria es una de las actitudes más ridículas que una persona puede adoptar, por muy exitosos que sean sus resultados profesionales. Parafraseando a Einstein: todos somos ignorantes, la única diferencia es que desconocemos cosas diferentes".

Ghandi (1982), deRichard Attenborough. Sobre la gestión del cambio: "El líder tiene que enfrentarse a la inercia, ante lo que venía realizándose hasta el momento. Cualquier líder debe tener un pensamiento propio que le permita rechazar de una manera u otra el statu quo. Quien asume y tramita actividades burocráticas será, en el mejor de los casos, un gestor pero nunca un líder".

2 comentarios:

Fernando dijo...

Paco, me ha encantado el post.

Suscribo la parte referente al líder y la inercia. ¡Qué fácil es navegar con el viento a favor!

Un fuerte abrazo

FAH dijo...

@fernando. gracias. a ver si puedo conseguirte una publicación de ésta. desde luego ésa es la diferencia básica entre líder y gestor. abrazo.

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