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jueves, 3 de septiembre de 2009

Seres paradójicos y contradictorios

Hoy un buen amigo, me ha pedido que vuelva a publicar un post que escribí hace un año con el título "Lucha de contradicciones" (04/09/08) porque no lo encontraba y quería volver a leerlo. Así lo hago, revisado y completado. Fueron unas estrofas que escribí a la vuelta del verano pasado. Tiene que ver con esa realidad paradójica que es el ser humano. Una lucha que nos hace que seamos seres permanentemente insatisfechos en continua ebullición. Ya lo dice Enrique Rojas: "La felicidad es como una manta que nos tapa pero que siempre deja una parte al descubierto"... y por donde habitualmente entra el frío. Aquí va:

Cuando tengo dinero, no dispongo de tiempo para disfrutarlo.
Cuando las horas me sobran, no me llega la paga para saborearlas.

Cuando la soledad me acompaña, añoro tener gente alrededor.
Cuando el bullicio es inseparable, reclamo un refugio donde respirar tranquilo.

Cuando viajo mucho, lo que más me satisface es regresar a casa.
Cuando apenas tengo movilidad, el cuerpo me pide conocer mundo.

Cuando soy empleado, envidio a los que no tienen jefes.
Cuando camino según mis creencias, la idea de un salario fijo me retumba continuamente.

Cuando el reto es constante, la ansiedad me para los pies.
Cuando la seguridad es máxima, la vida me resulta insípida.

Cuando se preocupan por mí, pido más espacio.
Cuando nadie me llama, solicito más atención.

Cuando las reglas y normas prevalecen, exijo más libertad.
Cuando la libertad es incondicional, la ausencia de coordenadas me agobia.

Cuando las personas se comportan de manera grosera, demando mayor educación.
Cuando la gente es amable, sospecho que algo quieren de mí.

Cuando la gente es muy directa, reivindico más sutileza,
Cuando son sutiles en sus peticiones, solicito más claridad.

Cuando los demás me ignoran, pido más participación.
Cuando me permiten que intervenga, espero a que otros lleven la iniciativa.

Cuando los demás me critican, exijo que no se me juzgue.
Cuando soy yo el que se ensaña con otros, argumento que cualquiera opinión es válida.

Cuando los demás se atreven a seguir su propio camino, les tacho de locos.
Cuando soy yo el que transito por senderos inexplorados, me enfado porque no se me respeta.

Cuando alguien toma decisiones impopulares, me escudo en las mayorías para señalarles.
Cuando las mayorías no me interesan, digo que la gente que marca diferencias no sigue al rebaño.

Cuando se peca de seguridad, clamo más humildad.
Cuando se tienen dudas, argumento que así no es posible convencer.


.... (así podríamos contiuar ad infinitum).

¿Cuáles más añadirías?