jueves, 15 de octubre de 2009

El viaje empieza y termina en ti mismo

En alguna ocasión he citado la historia descrita por June Callwood en "The one sure way to happiness" recogida en el "Riders Digest". Dice así:

El historiador Will Durant describe cómo buscó la felicidad en el conocimiento y sólo encontró desilusiones. Luego buscó la felicidad en los viajes y sólo encontró el cansancio; luego en el dinero y encontró discordia y preocupación. Buscó la felicidad en sus escritos y sólo encontró fatiga...

Comento esta historia porque, en esencia, el mayor enemigo o aliado del hombre es él mismo. El primer reto de cualquier individuo es encontrarse a sí mismo, a su esencia como persona. Si esta cuestión no se resuelve, por muchos bandazos que se peguen (conocimiento, viajes, dinero...), el descontento continuará. Séneca lo precisaba bien: "No hay buen viento para quien no sabe a dónde va".

Mucha gente huye lejos (Jamaica, Kuala Lumpur, Sudáfrica...) pensando que así sus problemas se disiparan y, al final, todo sigue igual porque uno lo que hace no es sino huir de sí mismo, de su insatisfacción personal.

El primer requisito de la satisfacción propia consiste en ser sincero con uno mismo: autenticidad. Es imposible estar satisfecho viviendo la vida de otros. ¿Cuál es el problema? Que existe mucho ruido alrededor, demasiados convencionalismos, prejuicios, dependencias emocionales y necesidad de aprobación de los demás, que nos presionan y no tenemos agallas de apartarnos de ellas.

El éxito consiste en ser uno mismo. Todas las historias tipo "El alquimista" de Paulo Coelho concluyen con un mensaje similar: sé tú mismo y no renuncies a ti. En esa obra se dice:

¿Por qué hemos de escuchar al corazón?, preguntó el muchacho.

La respuesta es concluyente:

Porque donde él esté, estará tu tesoro.

Álex Rovira lo expresa sin tapujos: “La felicidad sólo llega cuando no somos objetos de otros, sino sujetos de nosotros mismos”. Sören Kierkegaard también afirmaba: “La decepción más común es no escoger o no poder ser uno mismo, pero la forma más profunda de decepción es escoger ser otro antes que uno mismo”.

La moraleja de "El hombre en busca de sentido" de Viktor Frankl es ésa. La vida sólo merece la pena cuando le encontramos "nuestro sentido" (del tipo que sea, es sólo una cuestión propia), de otro modo es fácil caer en depresión que no es otra cosa que la "enfermedad de la tristeza", gente que vive con gran desazón, pero lo más grave, que no ve futuro a su situación, que no ve luz al final del túnel.

Morrie Schwartz en "Martes con mi viejo profesor" nos recuerda: “Una parte del problema (…) es la prisa que tiene todo el mundo. Las personas no han encontrado sentido en sus vidas por eso corren constantemente buscándolo. Piensan en el próximo coche, en la próxima casa, en el próximo trabajo. Y después descubren que esas cosas están vacías, y siguen corriendo”.

Por hoy me despido. Este tema da mucho para hablar.

* Hoy nuevo post en el Blog "Fútbol: Fenómeno de Fenómenos" con el título: "Fan equity: el valor de la marca en los clubes de fútbol". Y recomendable el post de Lolo Sáinz en "Aprende del Deporte" con el título: "Ronaldo, Alonso y Gori: ¿salarios adecuados?