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miércoles, 14 de octubre de 2009

Ingenuidades de emprendedores

En muchas ocasiones, asesorando a emprendedores en la puesta en marcha de sus empresas, me he encontrado algunas "ingenuidades", en la mayor parte fruto de la inexperiencia, que se repiten con frecuencia. Señalo sólo algunas:

1. Montar la empresa en "ratos libres": ésta es una de las más graves. Cualquier reto, mucho más el de emprendedor, exige poner toda la carne en el asador. Diríamos que 24 horas al día, 7 días a la semana. Quien crea que se puede construir algo sólido picoteando en fines de semana o durante un par de horas al día no va por buen camino. Una empresa exige conocer el mercado, los clientes, los precios, la competencia... y conocerlos al dedillo. Hay que estar permanentemente "focus on business".

2. Optimismo exagerado: todo el mundo cuando pone en marcha una empresa piensa que va a ganar dinero (si no, no lo montaría), y en la mayoría de las ocasiones, mucho. Una cierta "ceguera" es necesaria, pero la realidad demuestra que pocas veces las cosas marchan mejor que lo que uno había previsto. Como decía James O´toole: "En los negocios, el 99% de las sorpresas son negativas".

3. Confundir "ideas" con "negocios": lo importante no es tener buenas ideas (quien más quien menos tiene algunos proyectos en mente interesantes) sino convertirlas en rentables. Creer que una buena idea se vende sola sólo ocurre excepcionalmente. En el resto de los casos hay que bregar mucho para convencer a la gente e ir teniendo poco a poco visibilidad. La orientación comercial es esencial y la paciencia también. Como apunta Fernández Aguado, "pocos negocios se resuelven con un vini, vidi, forravi".

4. Buenos amigos, buenos socios: entre compañeros de viaje empresariales, es importante que haya "química" pero no necesariamente "amistad"; incluso, a veces, ésta puede ser perjudicial para los negocios porque la experiencia demuestra que muchas veces hay que tener cierta frialdad para tomar decisiones, mientras que en la amistad suelen predominar los sentimientos.

5. Amor idílico: las relaciones entre socios, antes o después, pasan por momentos complicados, y ello no es debido a nada grave, sino simplemente a diferentes formas de percibir y enfocar los negocios. En la mayor parte de las ocasiones, los enfrentamientos aparecen cuando el dinero empieza a llegar a las arcas de la empresa porque es entonces cuando empiezan las comparaciones de "quien aporta qué y cuánto". Cuando no se gana un euro no hay nada por lo que luchar. No hay que "idealizar" a la gente; todos tenemos aristas que hay que limar.

6. No tener ninguna diferencia: la mayor parte de las veces suelo preguntar a los emprendedores la siguiente cuestión: ¿qué tienes tú que los demás no tienen? Y si dudan, algo no funciona. La diferenciación (en contactos, localización estratégica, acceso a financiación privilegiado...) es la regla número uno para emprender algo. El éxito, como decía Porter, no está en ser los mejores sino en ser diferentes.

7. No aprender de la experiencia: habitualmente cuando un emprendedor "fracasa" habitualmente no suele querer oír volver hablar de montar nada y prefiere alternativas más seguras. Aunque toda decisión es respetable, a ser emprendedor se aprende siendo emprendedor. Ser emprensario es como la vida misma, una cuestión de pegar tiros. Rara vez el primer negocio que uno crea suele funcionar, sino que sirve más bien de sparring para ulteriores desafíos. La vida es un caer, levantarse, vuelta a caer y relevantarse de nuevo. Como decía Oscar Wilde: "El éxito es una cuestión de perseverar cuando los demás ya han renunciado". El "efecto experiencia" suele acabar dando sus frutos.

6 comentarios:

Fernando López Fernández dijo...

Nada que comentar , sólo decir enhorabuena¡¡¡

Visión, Pasión y esfuerzo. Cuando una de estas falla = problemas.

Un abrazo

FAH dijo...

@fernando lópez fernández. muchas gracias. seguiremos trabajando. un abrazo. suerte.

Economía Sencilla dijo...

De acuerdo con lo apuntado, un buen resumen de los errores del emprendedor.

La que dudaría un poco, sería la número 1, desde luego que mejor estar totalmente centrado en el negocio, pero cuántas veces se comienza algo teniendo el colchón de un trabajo por cuenta ajena, por ejemplo, y una vez que se ve que la cosa promete, es cuando el emprendedor se lanza más a fondo...

Un saludo
Pablo Rodríguez

FAH dijo...

@economía sencilla. muchas gracias x pasarte y participar. sinceramente pienso que pocas veces. Una cosa son "deseos" y otras "realidades". Cualquier cosa exige invertir horas, muchas horas. He conocido muy pocos casos y en su caso han salido adelante por factores excepcionales. salu2.

Fernando dijo...

Brillante post, Paco. Me quedo con lo de montar una empresa a ratos y la falta de diferenciación. Además te dejo una reflexión: ¡qué difícil es encontrar la fina línea que separa el optimismo sano del exagerado!

Un fuerte abrazo

FAH dijo...

@fernando. sí, la verdad es que equilibrio es sinónimo de perfección y la vida tiende al caos, a los extremos; por eso no es sencillo encontrar el equilibrio entre sano optimismo y optimismo exagerado. abrazo.

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